Podcast: Cómo crear una gran experiencia turística

Hoy quiero compartir contigo un podcast sobre la gran oportunidad que existe en el turismo en nuestro país. Aquí esta la liga.

Cada vez más el turista busca más que simplemente sol y playa o ciudades coloniales. El turista quiere vivir una experiencia memorable y nuestro querido México tiene, mucho,  muchísimo que ofrecer. Simplemente hay que crecer al reto y construir ofertas cada vez más incisivas, interesantes e inolvidables.

Hagamos un pequeño ejercicio. Tomemos algo tan sencillo y a la vez tan profundo como un par de frutas americanas; digamos la piña y el cacao.

Si nos ponemos a escarbar un poco en sus historias, encontramos unas verdaderas joyas que dan pie a maravillosas anécdotas, que hacen volar la mente, enamorándonos de la tierra que las produjo.

La historia  de la Piña.

Cuando llegaron los primeros españoles a México se enamoraron de la Piña y se llevaron a España algunos ejemplares para que la probara la realeza. Ellos también fue subyugado, y debido a que la piña tenía una corona la llamaron “La Reina de las Frutas”.

La Piña se convirtió en el manjar de los reyes en el siglo 17 y viajó por toda Europa.

En 1670 el rey Carlos II de Inglaterra conocido como “el alegre monarca” dio un flamante banquete al Jean-Baptiste Colbert,  ministro Frances de la corte de Luis XIV, delumbrándolo con el agasajo de piñas cultivadas en sus invernaderos reales.

Tal fue la locura de la piña, que hasta existe una cúpula en forma de piña en el castillo de Lord Dunmore en Escocia Central.

O que podemos decir del Cacao, que fue alimento, riqueza y poder para los mayas y aztecas, que hasta se convirtió en su  moneda. Y después se convirtió en poder y riqueza de los españoles, mientras mantuvieron el monopolio de la almendra del cacao en el nuevo mundo.

Bernal Díaz del Castillo,  el soldado que acompaño a Hernán Cortés, que escribió el libro Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, nos narra en él, un banquete de más de 300 platillos ofrecido por el emperador Moctezuma, a Cortés, dónde servían bebida de cacao en finas copas de oro.

Un dato interesante; el Chocolate antes de la conquista, se tomaba al final de las comidas como una bebida fría, amarga y picante, que no tenía nada que ver con la bebida dulce y caliente, que hoy llamamos chocolate.

La bebida de chocolate que sirvió Moctezuma  a Cortés seguramente estaba condimentada con flores aromáticas y especias. Probablemente con la misma flor de cacao y flor de la vainilla, con chile, miel y un poco de achiote para darle un bello color rojizo.

Que historias, que ricura. Imagínense la experiencia viviencial que podríamos recrear para selectos turistas que les interesa la cultura y la cocina, haciendo un paquete turístico llamado “Agasajo en la mesa de Moctezuma en la gran Tenochtitlán” permitiéndoles vivir en sitio nuestra historia, aprendiendo, cocinando con utensilios autóctonos y saboreando manjares de la mesa de Moctezuma hechos de chocolate, Zapote, La fruta de la pasión, y Piña. Todo escenografiado con el talento de nuestros grandes museografos, concineros y artistas.

Hay que crecer a las exigencia del turismo de gran calidad. Ahi, radica la oportunidad. Ahi radica el futuro.