La revolución genética. Expectativas de vida en el 2023

Basé el podcast de esta semana en el último libro de Ray Kurzweil, Transciende: nueve pasos para vivir bien eternamente. En él nos ofrece una fascinante visión de cómo se fundirá la tecnología con la biología durante este siglo.

Aquí está la liga al podcast: cómo será nuestra vida en el 2023.

A continuación está la transcripción.

Pregunta: En los últimos 40 años que tanto ha bajado el costo y mejorado la eficiencia de los sistemas de cómputo:

  • 10 mil veces
  • un millón de veces
  • mil millones de veces

Respuesta: mil millones de veces.

Para visualizarlo, imagínate una computadora IBM de los años sesentas: pesaba muchas toneladas, ocupada varios cuartos, y costaba lo equivalente a 11 millones de dólares. Hoy la computadora en tu teléfono celular es un millón de veces más pequeña, un millón de veces más barata y miles de veces más poderosa.  Esto nos da una mejora en precio-eficiencia de mil millones de veces. Y el proceso de mejora se esta acelerando.

En los próximos 25 años veremos otro avance de mil millones de veces en  precio-eficiencia. Sólo que esta vez no se limitará únicamente a las tecnologías de la información y a los aparatos, sino, ahora también será aplicable a la salud y a nuestra biología.

Tomemos por ejemplo lo que costó secuenciar el programa base de la vida; el genoma humano. La primera corrida costó, mil millones de dólares, hoy una corrida cuesta $350 mil, y en menos de 10 años costará menos de mil dólares.

El Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) acaba de anunciar, esta semana, que ya descifró el mapa del genoma mexicano, y que nos servirá para diagnosticar y tratar mejorar obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer y enfermedades infecciosas.

Para entender mejor la genética, sirve comparar la estructura de una célula con una computadora. Bajo esta óptica, cada célula esta compuesta 23,000 mini programas de cómputo llamados genes.

Hoy, por la primera vez en la historia de la humanidad, y en los años por venir, vamos a poder empezar a reprogramar nuestras células, para mejorar en forma exponencial nuestra expectativa saludable de vida.

Tomemos por ejemplo, los genes receptores de insulina y grasa en las células. Resulta que su función biológica responde perfectamente a las necesidades de nuestros antepasados cavernícolas, porque ayudaban a generar reservas de grasa en sus organismos, para hacer frente a los frecuentes periodos de hambruna que atravesaban.

Hoy, sin embargo, vivimos en un mundo muy diferentes, y estos genes que le indican a nuestras células acumular toda la grasa posible, están generando un serio problema de salud, conocido cómo la obesidad.

Recientemente, La Universidad de Harvard realizó un estudio en el cual “apagó” los genes receptores de insulina y grasa en unos ratones de laboratorio. Y los resultados fueron sorprendentes. Al apagar el gene, estos ratones tenían mas apetito que los ratones normales, pero nunca engordaron. Y, aunque acumulaban 75% menos grasa corporal que sus contrapartes, no estaban ni flacos y ni desnutridos, sino todo lo contrario; estaban fuertes y sanos, y además no les daba ni diabetes, ni infartos. Y si esto fuera poco, se aumento su tiempo de vida en relación a los ratones común y corrientes, en 20%.

Y hoy, ya  hay varias empresas farmacéuticas trabajando día y noche para traer al mercado humano, este tipo de adelantos científicos.

Ahora, transportémonos al 2023. Hay expertos que estiman que para este año ya podremos reprogramar nuestra salud, prendiendo o apagando diferente procesos en nuestras células. La genómica nos permitirá ver las estructuras genéticas con mucha mayor precisión, permitiendo perfeccionar terapias para prevenir y tratar enfermedades en forma personal e individual.
Otro tecnología que ya existe hoy, y que revolucionará la salud en el futuro, son los robots submicroscópicos llamados nanobots. En la actualidad ya se están experimentando en ratones el uso de pequeños aparatos del tamaño de células sanguíneas, que corren por su venas y los curan de la diabetes.

Recuerden lo que les dije al principio, estos adelantos serán mil veces más poderosos en una década y un millón de veces más poderosos en dos. Y que al mismo tiempo que aumentan en poder también  se reducirán en tamaño. Esto es; en 20 años estos adelantos, no sólo serán un millón de veces más poderosos, sino también serán 10,000 veces más pequeños.

Y es por eso se estima que en un par de décadas estos nanobots podrán estar circulando por nuestros cuerpos realizando las mismas funciones que nuestras células, sólo que con mucha mayor precisión y eficiencia. Estas nuevas células rojas llevarán oxígeno a nuestros órganos y tejido en forma más eficaz que nuestras células orgánicas, mientras que las células nanorobóticas blancas  serán capaces de destruir invasores patológicos con mayor rapidez y exactitud.

También se estima que para el año 2023 se habrán perfeccionado las terapias en base a células madres y se podrán tomar células de nuestra piel y transformarlas en cualquier tipo de células jóvenes que queramos, para poder regresarlas a nuestro cuerpo y rejuvenecer nuestro sistema inmunológico y órganos vitales como el corazón, hígado y páncreas.

Fascinante, ¡verdad!

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Una respuesta

  1. apabullante!!!!!!

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