Protegido: La sustentabilidad es el gran negocio

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Un gran caso mexicano de turismo sustentable; Hacienda Santa Rosa en Yucatán

Hoy quiero comentar contigo acerca del turismo cultural y de comunidades, conocido también como turismo sustentable. Un nuevo tipo de turismo que está creciendo rápidamente alrededor del mundo y que puede beneficiar mucho a México, porque rescata, preserva y enaltece los valores locales, creando una derrama económica que beneficia tanto a ricos, como a pobres.

Aquí está la liga al progrma podcast turismo sustentable

Es un tipo de turismo que es la contraparte del modelo “todo incluido” que impera en las costas mexicanas, y que fuera del empleo que genera, brinda pocos beneficios al desarrollo de la comunidad local y al rescate de los valores mexicanos

Por eso hoy, día la independencia y de la revolución mexicana, me llena de orgullo y felicidad compartirles un caso de éxito mexicano, de turismo sustentable de clase mundial, que ha sido galardonado por el World Travel and Tourism Council, con el premio “Turismo para un mejor mañana”.

Se trata de un nuevo tipo de esfuerzo turísticas multidisciplinarlo en la Península de Yucateca, respaldado por la Fundación de Haciendas en el Mundo Maya, que reúne a desarrolladores como grupo Plan, hoteleros como Starwood, agencias de viajes como Catherwood Travels, aunados a Sectur, al Gobierno de Estado y al Gobierno Municipal.

Es un modelo que involucra a diferentes actores en toda la cadena de valor, creando un modelo sustentable, que yo creo es un ejemplo a seguir, para llevar nuestra industria turística al siguiente nivel en muchísimas regiones del país.

Déjenme tomar como ejemplo La Hacienda de Santa Rosa en el municipio de Maxcanú en Yucatán. Ahí han desarrollado un pequeño hotel de 5 estrellas en un municipio donde más de la mitad de la población tiene como lengua principal el maya o náhuatle, y donde el 100% de los empleados del hotel  son nativos de la región.

El proyecto inicia con la recuperación de esta y otras ocho haciendas centenarias en Yucatán y Campeche que restauran a su esplendor original, cuando eran las cabeceras culturales, económicas y sociales de su región. Joyas de los gloriosos tiempos del henequén.

Por si no conoces el henequén; es una fibra hecha de un tipo de agave, diferente al del tequila, que viene desde tiempos de los mayas, y que se utilizaba para hacer cuerdas y bolsas. A principios de los años1900, el henequén era conocido como el oro verde de México, y la península de Yucatán producía el 90% de toda las sogas y bolsas de henequén consumidas en el  mundo. Y este periodo continúa hasta después de la primera guerra mundial, cuando se introducen las fibras sintéticas, que hacen decaer su valor.

Entonces, al par de la restauración de las haciendas  se integran grupos multifacético de arqueólogos, historiadores, sociólogos, expertos en aves, y plantas medicinales que trabajan con las comunidades locales para desarrollar grandes experiencias turísticas.

Mientras que el patronato ayuda en el desarrollo y fortalecimiento de la comunidad, enseñándole como crear riqueza a través de rescatar sus raíces, creando artesanía  de alta calidad y compartiendo con el visitante los secretos de sus tradiciones milenarias, como la medicina natural Maya.

El secreto de este nuevo modelo turístico es involucrar al turista en una experiencia vivencial, que permite a todos los involucrados aprender y crecer.

Bajo este nuevo modelo de turismo, el viajero no es simplemente mimado en la hacienda, sino que crece a través de conocer y vivir  la región. Por ejemplo, imagínate estás en la hacienda de Santa Rosa y antes de salir a explorar, participas en preparar y enterrar una cochinita pibil, que disfrutarás al regreso de tu expedición con un historiador, que nos permite ver a través de sus ojos la historia, arquitectura y arte, de la ciudad blanca; Mérida.

Al día siguiente vamos a descubrir la biósfera de Celestún acompañados de una experta observadora de aves, que conforme vamos avanzando en una lancha nos señala y enamora de algunas de las más de 95 especies de aves residentes en la biosfera, hasta llegar a nuestro destino final; el hogar de los majestuosos flamencos rosa.

Al día siguiente, vivimos las ruinas de Chichen Itza, con un experto arqueólogo, que nos envuelve con su pasión y sabiduría de la cultura maya, una experiencia que recordaremos el resto de nuestros días.

El secreto y fuerza de este nuevo tipo de turismo de experiencia, es que no importa que tanto sabes de la historia de México, y de la gloriosa época de henequén, o de los Mayas y su inteligencia matemática, astrológica, arquitectónica y herbolaria, o de las diferentes especies de aves que habitan en la biósfera. Aquí lo importante es que el viajero tiene la oportunidad de conocen México a través de los ojos de hombres y mujeres que lo aman y que convierten este conocimiento y amor en experiencias únicas, que sólo se pueden vivir aquí, en este privilegiado lugar de la tierra.

Ahora, de regreso en la Hacienda Santa Rosa, nos reciben Víctor y Martha, nativos de zona, que trabajan en el hotel como auxiliares de salud, y nos invitan a conocer el bello jardín botánico y museo vivo de la sabiduría Maya, que forma parte del patrimonio de la hacienda. Primero nos enseñan las plantas aromáticas, y después las medicinales, y nos explican con lujo de detalle cuáles curan padecimientos digestivos, respiratorios, y dermatológicos, mientras nos comparten con orgullo los principios de la milenaria filosofía, ciencia y arte del cuidado de la salud de su pueblo, y su íntima relación entre la mente y el cuerpo.

Después nos disponemos de ir al spa y disfrutar de un masaje que reúne técnicas antiguas y modernas para restaurar la salud, la energía y la belleza, donde la terapeuta que nos atiende  es una orgullosa descendiente de un “sobador” Maya, que nos aplica un exfoliante, hechos con una antigua fórmula Maya a base de flores y miel. ¡Wow!

Esto es turismo de verdad. Inteligente y sustentable, que construye un ADN país, apasionante, diferenciado, único, y profundo.

Hoy esta comunidad está recuperando su justo lugar en la amalgama de nuestra patria. Se está poniendo en alto su cultura pasada y presente,  gracias a que el visitante tiene la oportunidad y el privilegio de vivir una experiencia bien estructurada con ella.

Por eso creo que este tipo de programas de desarrollo multidisciplinarios que involucran a fundaciones, empresarios, prestadores de servicios, autoridades, y comunidades, son un importante modelo a seguir para desarrollar una próspera industria turística que rescata y pone en alto nuestros valores, al mismo tiempo que ofrece una vida digna para muchos más mexicanos y mexicanas.

¡Vive México; nada con el pez más grande del mundo!

Dicen que nos volvemos viejos cuando perdemos nuestra capacidad de asombro. Y si eso es cierto, nuestro querido México es el país de la eterna juventud, porque esta lleno de cosa sorprendentes.

Está semana no hice mi programa de radio, porque el horario coincidía con el informe presidencial. Sin embargo no quiero dejar pasar otras dos semanas para tener un momento de convivencia contigo.

Fíjate que la semana pasada fui a dar una conferencia en Isla Mujeres para la SECTUR y descubrí que cada año el tiburón ballena, viene a alimentarse fuera de las costas de Quintana Roo, y que precisamente en este momento que está aquí. Y como si Díos nos lo había puesto todo a la mano, afuera del salón de conferencias, había prestadores de servicios turísticos listos para llevarnos a nadar con ellas.

Yo ya tenía previsto ir a bucear, pero ¡Wow! Ir a nadar con el tiburón ballena, esto era una experiencia única en la vida, ¡esto no me lo podía perder!

Déjame darte un poco de historia, sobre estas extraordinarias creaturas, para que veas porque estaba tan entusiasmado.

El tiburón ballena es el pez más grande del mundo y se cree que puebla los mares desde hace más de 60 millones de años. Con los que iba a nadar miden entre seis y 10 metros, aunque se piensa que algunos llegan a tener hasta los 18 o 20. Para que te lo imagines mira este dibujo:

tiburón ballena con buzo

tiburón ballena con buzo

No se sabe demasiado del tiburón ballena, porque normalmente permanece a una profundidad de 700 metros. Sólo se sabe que habita en los océanos cálidos, cerca de los trópicos y que en determinadas temporadas migran grandes distancias hacia zonas costeras alrededor del mundo; se ven regularmente en Australia, Filipinas y nuestro querido México.

El vientre de los tiburones ballena es totalmente blanco, mientras que su dorso es de un color grisáceo, más oscuro que la mayoría de tiburones, con multitud de lunares y líneas horizontales y verticales de color blanco o amarillento de tal forma que se asemeja a un tablero de ajedrez.

Su cuerpo es hidrodinámico, alargado y robusto y tiene una enorme boca que puede llegar a medir 1,5 metros de ancho, capaz de albergar a una foca nadando de costado, y en sus mandíbulas se hallan multitud de filas de pequeños dientes, que realmente no usa porque se alimenta de plancton y krill. Y tiene cinco grandes pares de branquias, con hendiduras enormes.

El tiburón ballena se alimenta mediante un mecanismo de filtración del agua, a una velocidad de 1,7 L/s. que al  cerrar la boca la filtra a través de sus peines branquiales.

Y esta especie, a pesar de su enorme tamaño, no supone ningún peligro para el ser humano. Son bastante cariñosos, y suelen ser juguetones con los buceadores. Incluso hay personas que dicen que han visto a tiburones ballena que salir a la superficie boca arriba para que el buceador le rasque la barriga y le elimine los parásitos. ¿Será?

Los buceadores y los tubistas pueden nadar al lado de este gigantesco pez sin correr ningún peligro, excepto algún que otro golpe inintencionado de la larga cola del animal.

Bueno, ante esta extraordinaria oportunidad, organismos un grupo, y nos pusimos de acuerdo con uno de los prestadores de servicio de la isla, para que nos llevara al día siguiente.

La experiencia empezó a las 6:45 de la mañana cuando el barco nos vino a buscar en el muelle de nuestro hotel. Después mar adentro una hora, al alta mar, hacia el área donde estaban alimentando.

Era una mañana espléndida. Cielo azul, y el mar de la mañana tranquilo como un espejo.

Al acercarnos al área se veían muchas aletas en el agua. Había entre 60 y 80 tiburones ballena alimentando. Nos comenta el capitán que es un de los mejores días que ha visto en la temporada, que inicia en mayo y termina en septiembre.

Cuándo llegamos ya habían varias pequeñas embarcaciones con turistas provenientes de Isla Mujeres, Cancún, Holbox y Cozumel.

El capitán del barco, puso el motor en neutral, y dio las indicaciones. Pónganse su salvavidas. Van a entrar de dos en dos con el guía. Hay que respetar la vida marina. Acérquense al tiburón ballena sin miedo. Naden al lado de ellos, pero no los toquen o traten de montarlos.

Se veían desde la embarcación los majestuosos peces, nadando lentamente con su inmensas bocas abiertas al ras del agua, absorbiendo el plancton y krill.

Ver fotos

tiburón con boca abierta

tiburón con boca abierta

nadando con el tiburón ballena

nadando con el tiburón ballena

Link para ver una pequeña película: http://www.kroupensky.com/Videos/tiburon_ballena.mov

Cuando me tocó mi turno me eché al agua. Había uno pasando muy cerca. Con visor y snorkel me puse a patalear hasta emparejarme con el tiburón ballena a la altura de su aleta pectoral que se encuentra justo detrás de sus cinco enormes branquias, con oleaban como inmensas banderas en el viento.

Me encontraba a 50 centímetros a su lado nadando por arriba de su aleta pectoral. Veía multitud de pequeños peces nadando junto con él, muchos de ellos encargándose de comerse los parásitos que se le fijan a la piel. Y de pronto me di cuenta que me encontraba dentro de una corriente que estaba creando el tiburón al empujar el agua con su inmensa cabeza, y que me estaba propulsando tanto a mí como a todos los pequeños peces que lo acompañaban. Ahora yo forma parte de su elenco y podía nadar a su lado en esta poción sin esfuerzo, si así lo deseaba por horas. Era mágico. Podía ver dentro de sus inmensas branquias que la piel de afuera ondulaba como inmensas velas en el viento. Observar su manchas plateadas que brillaban cada una de ellas como Venus en el firmamento de una noche sin luna. Y detrás de su ojo veía un orificio y nadando dentro el un pequeño pez,  limpiándolo diligentemente de todo parásito.

Y pensé, ah, que privilegio estar aquí y ser parte de este maravilloso espectáculo. Qué asombrosa es la vida. Qué armónica, bella y profunda.

Después de cinco minutos, me acordé, ya tienes que parar, porque hay otros compañeros en el barco que están esperando su turno para entrar al agua. Y al alentar mi nado, la corriente me acercó más a esta hermosa creatura que frotó su inmensa cola de tres metros contra mi.

Yo te invito a constantemente estar abierto a vivir nuevas experiencias. Si puedes, date la oportunidad de nadar con el tiburón ballena. Es sin duda inolvidable.

Hasta la próxima.