¡Vive México; nada con el pez más grande del mundo!

Dicen que nos volvemos viejos cuando perdemos nuestra capacidad de asombro. Y si eso es cierto, nuestro querido México es el país de la eterna juventud, porque esta lleno de cosa sorprendentes.

Está semana no hice mi programa de radio, porque el horario coincidía con el informe presidencial. Sin embargo no quiero dejar pasar otras dos semanas para tener un momento de convivencia contigo.

Fíjate que la semana pasada fui a dar una conferencia en Isla Mujeres para la SECTUR y descubrí que cada año el tiburón ballena, viene a alimentarse fuera de las costas de Quintana Roo, y que precisamente en este momento que está aquí. Y como si Díos nos lo había puesto todo a la mano, afuera del salón de conferencias, había prestadores de servicios turísticos listos para llevarnos a nadar con ellas.

Yo ya tenía previsto ir a bucear, pero ¡Wow! Ir a nadar con el tiburón ballena, esto era una experiencia única en la vida, ¡esto no me lo podía perder!

Déjame darte un poco de historia, sobre estas extraordinarias creaturas, para que veas porque estaba tan entusiasmado.

El tiburón ballena es el pez más grande del mundo y se cree que puebla los mares desde hace más de 60 millones de años. Con los que iba a nadar miden entre seis y 10 metros, aunque se piensa que algunos llegan a tener hasta los 18 o 20. Para que te lo imagines mira este dibujo:

tiburón ballena con buzo

tiburón ballena con buzo

No se sabe demasiado del tiburón ballena, porque normalmente permanece a una profundidad de 700 metros. Sólo se sabe que habita en los océanos cálidos, cerca de los trópicos y que en determinadas temporadas migran grandes distancias hacia zonas costeras alrededor del mundo; se ven regularmente en Australia, Filipinas y nuestro querido México.

El vientre de los tiburones ballena es totalmente blanco, mientras que su dorso es de un color grisáceo, más oscuro que la mayoría de tiburones, con multitud de lunares y líneas horizontales y verticales de color blanco o amarillento de tal forma que se asemeja a un tablero de ajedrez.

Su cuerpo es hidrodinámico, alargado y robusto y tiene una enorme boca que puede llegar a medir 1,5 metros de ancho, capaz de albergar a una foca nadando de costado, y en sus mandíbulas se hallan multitud de filas de pequeños dientes, que realmente no usa porque se alimenta de plancton y krill. Y tiene cinco grandes pares de branquias, con hendiduras enormes.

El tiburón ballena se alimenta mediante un mecanismo de filtración del agua, a una velocidad de 1,7 L/s. que al  cerrar la boca la filtra a través de sus peines branquiales.

Y esta especie, a pesar de su enorme tamaño, no supone ningún peligro para el ser humano. Son bastante cariñosos, y suelen ser juguetones con los buceadores. Incluso hay personas que dicen que han visto a tiburones ballena que salir a la superficie boca arriba para que el buceador le rasque la barriga y le elimine los parásitos. ¿Será?

Los buceadores y los tubistas pueden nadar al lado de este gigantesco pez sin correr ningún peligro, excepto algún que otro golpe inintencionado de la larga cola del animal.

Bueno, ante esta extraordinaria oportunidad, organismos un grupo, y nos pusimos de acuerdo con uno de los prestadores de servicio de la isla, para que nos llevara al día siguiente.

La experiencia empezó a las 6:45 de la mañana cuando el barco nos vino a buscar en el muelle de nuestro hotel. Después mar adentro una hora, al alta mar, hacia el área donde estaban alimentando.

Era una mañana espléndida. Cielo azul, y el mar de la mañana tranquilo como un espejo.

Al acercarnos al área se veían muchas aletas en el agua. Había entre 60 y 80 tiburones ballena alimentando. Nos comenta el capitán que es un de los mejores días que ha visto en la temporada, que inicia en mayo y termina en septiembre.

Cuándo llegamos ya habían varias pequeñas embarcaciones con turistas provenientes de Isla Mujeres, Cancún, Holbox y Cozumel.

El capitán del barco, puso el motor en neutral, y dio las indicaciones. Pónganse su salvavidas. Van a entrar de dos en dos con el guía. Hay que respetar la vida marina. Acérquense al tiburón ballena sin miedo. Naden al lado de ellos, pero no los toquen o traten de montarlos.

Se veían desde la embarcación los majestuosos peces, nadando lentamente con su inmensas bocas abiertas al ras del agua, absorbiendo el plancton y krill.

Ver fotos

tiburón con boca abierta

tiburón con boca abierta

nadando con el tiburón ballena

nadando con el tiburón ballena

Link para ver una pequeña película: http://www.kroupensky.com/Videos/tiburon_ballena.mov

Cuando me tocó mi turno me eché al agua. Había uno pasando muy cerca. Con visor y snorkel me puse a patalear hasta emparejarme con el tiburón ballena a la altura de su aleta pectoral que se encuentra justo detrás de sus cinco enormes branquias, con oleaban como inmensas banderas en el viento.

Me encontraba a 50 centímetros a su lado nadando por arriba de su aleta pectoral. Veía multitud de pequeños peces nadando junto con él, muchos de ellos encargándose de comerse los parásitos que se le fijan a la piel. Y de pronto me di cuenta que me encontraba dentro de una corriente que estaba creando el tiburón al empujar el agua con su inmensa cabeza, y que me estaba propulsando tanto a mí como a todos los pequeños peces que lo acompañaban. Ahora yo forma parte de su elenco y podía nadar a su lado en esta poción sin esfuerzo, si así lo deseaba por horas. Era mágico. Podía ver dentro de sus inmensas branquias que la piel de afuera ondulaba como inmensas velas en el viento. Observar su manchas plateadas que brillaban cada una de ellas como Venus en el firmamento de una noche sin luna. Y detrás de su ojo veía un orificio y nadando dentro el un pequeño pez,  limpiándolo diligentemente de todo parásito.

Y pensé, ah, que privilegio estar aquí y ser parte de este maravilloso espectáculo. Qué asombrosa es la vida. Qué armónica, bella y profunda.

Después de cinco minutos, me acordé, ya tienes que parar, porque hay otros compañeros en el barco que están esperando su turno para entrar al agua. Y al alentar mi nado, la corriente me acercó más a esta hermosa creatura que frotó su inmensa cola de tres metros contra mi.

Yo te invito a constantemente estar abierto a vivir nuevas experiencias. Si puedes, date la oportunidad de nadar con el tiburón ballena. Es sin duda inolvidable.

Hasta la próxima.

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2 comentarios

  1. es imprecionante de que el tiburon mas grande de mundo viva en mexico y no en venezuela

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