Biológicamente el pensamiento positivo da vida

En este podcast compartos los resultados de algunos estudios que demuestran que una actitud positiva no simplemente nos da ánimo, fuerza y felicidad, sino influye poderosamente  sobre salud y longevidad mejora nuestra salud. Liga al audio.

Transcripción

Pregunta:

¿Cuántos años puede añadir a nuestra vida una actitud positiva?

  1. No influye para nada. ¡Que pregunta tan tonta!
  2. Añade en promedio 7.5 años a nuestra vida.
  3. Añade más de 10 años a nuestra vida.

Estamos iniciando un nuevo año y con él quiero extenderte  mis deseos de una vida plena de salud.

Por eso, hoy traigo a la mesa una gran noticia: Se ha demostrado científicamente que el ser positivo favorece nuestra salud e influye en nuestra longevidad.

Específicamente la Universidad de Yale realizó un estudio entre 660 personas mayores preguntándoles si creían que nos volvíamos menos útiles con la edad. Los que pensaban que no vivieron en promedio 7.5 años más que los que pesaron que si.

La clínica Mayo siguió a 447 personas durante 30 años y concluyó que la gente con una actitud positiva tenía 50% menos riesgo de muerte prematura que la gente con una actitud negativa.

Los optimistas no únicamente vivieron más años sino que tuvieron menos problemas físicos y mentales que los pesimistas. Padecieron menos dolor y disfrutaron de mayor vitalidad.

Otro estudio realizado en Holanda entre 999 hombres y mujeres entre 65 y 85 años encontró que una actitud positiva redujo su riesgo de sufrir un ataque al corazón en 77% . ¡Qué tal! Ves lo que nos pasa cuando nos la hacemos cardiaca… jajaja

La razón por la cual una actitud positiva es tan importante se debe a que estimula nuestro sistema inmunológico y nos protege de la enfermedad. Por ejemplo reduce el riesgo del catarro, duermes mejor, digieres mejor, vives mejor. El otro lado de la moneda es que el pesimista genera estrés, que a la vez causa inflamación en órganos y arterias que genera un sin fin de trastornos físicos y mentales hasta alzhéimer.

Ahora, demos un pequeño paseo por nuestra estructura molecular para ver  como nuestra actitud afecta el cuerpo y la mente.

Desde una perspectiva molecular: ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? Somos un compuesto de trillones de células trabajando juntas. La mayoría de ellas sólo viven unas cuantas semanas o meses. Y a lo largo de nuestra vida hay un proceso constante de reemplazo de nuevas células.

¿Cuánto viven determinadas células? ¡Veamos!

  • Las células del paladar viven apenas unas cuantas horas.
  • Tus células blancas de tu sangre viven alrededor de 10 días.
  • Y las células de tus músculos viven como tres meses.

Se estima que el 1% de todas tus células se renuevan cada día. Esto es, cada mes cambian el 30% de tus células, o sea, con cada estación se renueva el 100% de tu ser.

Imagínate, cada 100 días cambiamos todas nuestras células, posiblemente por eso toma 3 meses cambia un hábito. Supongo que es difícil enseñarle algo nuevo a una vieja célula. Jajaja. Antes se pensaba que las células de cerebro no cambiaban. Hoy se ha comprobado que estás también se renuevan a lo largo de nuestra vida.

Yo creo que entender esta dinámica nos invita a renovarnos mentalmente como lo hace nuestro cuerpo. ¿Tú que opinas?

Y ahora la liga con la salud… Lo fascinante es que el grado de renovación no sigue un esquema predeterminado. Depende de qué haces y cómo te sientes. Esto es, a través de tu estilo de vida determinas tu salud física y mental. Una vida sedentaria acelera la descomposición de tus células y una correcta respiración y ejercicio les da  fuerza y alarga su vida.

Lo mismo pasa con la mente y los pensamientos. Los pensamientos positivos provocan crecimiento y los negativos descomposición.

Entonces, a un nivel biológico muy básico tu pensamiento positivo te da vida.

Para concluir, permítanme sugerir un pequeño ejercicio de agradecimiento, que si lo conviertes en un hábito impulsará tu salud física y mental.

Empieza por abrir un cuaderno de reflexión y propósito y apunta diariamente en él los resultados del siguiente ejercicio.

Al acostarte piensa en tres cosas buenas que pasaron durante el día y por las cuales estás agradecido y apuntalo en el cuaderno. Y en la mañana piensa en tres cosas buenas que te depara el día y apúntalas también. Este simple hecho te cambiará el día, tu ánimo y tu vida.

Te entrenará a estar alerta para ver lo bueno y te desarrollará tu sentido de agradecimiento que te convertirá en una persona más feliz, compasiva y humana, con un robusto sistema inmunológico.

Yo te deseo  un 2011 lleno de salud, felicidad y éxito. Y te invito a probar el ejercicio de gratitud  durante 21 días. TE prometo que si lo convierten en un hábito su mente, corazón y células te lo agradecerán con una bella y larga vida.

Anuncios

Ser positivos nos convirtió en humanos

En este programa analizamos como el ser positivos ayudó a la creación de la raza humana y por que también será nuestra salvación.

Aquí está la liga al audio del programa de radio.

Transcripción:

La Pregunta tiene dos partes:

1. ¿Puede el miedo salvarte la vida?

  • Si
  • No

2. Y ¿puede el ser positivo salvarte la vida?

  • Si
  • No

Efectivamente, el miedo te puede salvar la vida, pero también, si vives en un estado permanente de paranoia,  te puede matar. Por el otro lado, el ser positivo no únicamente te puede salvar la vida, sino que también puede salvar a la humanidad.

Siempre nos han enseñado que las emociones negativas como el miedo, ese instinto de huir o pelear forma parte de nuestra esencia básica y que ha sido instrumental en el desarrollo y supervivencia de nuestra especie.

Sin embargo, hasta ahora, se ha hablado poco de las emociones positivas como el cariño, la esperanza y la unidad como elementos fundamentales de nuestro desarrollo y de la supervivencia de nuestra especie.

Por eso hoy quiero hablar acerca de ello. Porque el miedo sirvió bien a nuestros antepasados cavernícolas para pelear o huir de las bestias hambrientas. Pero hoy, son más bien las emociones positivas que necesitamos desarrollar y que tendrán la mayor relevancias sobre nuestra vida,  el mundo y la humanidad.

Un poco de historia.

Durante años muchos científicos se preguntaban para que sirvieron las emociones positivas en el desarrollo de la humanidad. A diferencia de las emociones negativas que cabían en un marco teórico muy claro que especificaba que gracias al instinto de pelear o huir habíamos sobrevivido y evolucionado, las emociones positivas no cabían fácilmente en este esquema.

Lo que es  más las emociones positivas parecen pálidas comparadas con las emociones negativa, hasta que llega la científica Barbara Fredrickson, que se da a la tarea de ponerlas en perspectiva.

Ella nos enseña que las emociones positivas y negativas son diferente y que cada una requiere su propio marco teórico, porque cada una jugó un papel diferente y vital en la supervivencia y desarrollo de nuestra especie.

Explica que las emociones negativas fueron fundamentales para la supervivencia de nuestros antepasados en cuanto servían para enfocar su atención y limitar su capacidad para ver diversas posibilidades. Lo cual resultaba especialmente útil ante amenazas puntuales como cuando un felino hambriento los asechaba, y teníamos que decidir rápidamente entre dos opciones: pelear o huir.

Por otro lado, las emociones positivas fueron fundamentales para la evolución de nuestros antepasados porque les ayudaron a abrir su mente y su corazón para desarrollar todo su potencial humano.

Específicamente las emociones positivas les ayudaron a ser más creativos e inteligentes para desarrollarse física, intelectual y socialmente, propulsando sus capacidad no solo para sobrevivir sino para florecer.

Entonces, las emociones positivas como el cariño, la esperanza y la unidad resultaron ser fundamentales en nuestro desarrollo, constituyéndose en el principal diferenciador entre el ser humano y las otras creaturas sobre la tierra. Al abrir nuestra mente y corazón nos convertimos en creaturas capaces de crear herramientas, lenguaje y sociedad.

Para captar como las emociones positivas construyen piensa en algún momento de gran alegría en tu vida. Como cuando tu hijo o hija tomo sus primeros pasos.  El reencuentro con un viejo amigo o la primera vez que viste el mar o la nieve.

O piensa en la fuerza que nos da cuando encontramos algo o alguien que nos mueve el tapete. Como nos abrimos y nos tornamos curiosos. Intensos. Receptivos.  Resueltos. Cómo nos lleva a explorar y aprender.

¿Recuerdas en cómo te sentiste? Cómo se expandía tu horizonte. Como se te cargaban la pila dándote ánimo para seguir adelante y asumir nuevos retos.  Esta es la fuerza que requerimos hoy. Y está en cada uno de nosotros, aquí y ahora. Y hay que tomarla con las dos manos para transformar nuestra vida y al mundo.

Ahora, piensa un segundo en como contrasta esto con la negatividad que nos cierra, nos retrae y nos vuelve temerosos o agresivos.  La positividad nos da alas y la negatividad nos las corta.

Esta nueva visión científica contrasta poderosamente con la teoría del origen de las especies de Charles Darwin que profesaba que el poder de las emociones negativas eran el principal motor del desarrollo y supervivencia de las especies, incluyéndonos a nosotros.

Si, es cierto que tenemos esta característica agresiva en nuestros genes, pero también tenemos el aspecto positivo, esta virtud que nos convierte en humanos y nos distingue de las otras creaturas.

Estamos ante una nueva perspectiva de quien somos y que nos invita a entender a fondo  nuestra humanidad. A profundizar en el valor de las emociones positivas y desarrollarlas en forma ordenada y sistemática.

Al igual que el miedo, el egoísmo y la ira nos han llevado a la guerra y al genocidio, ha llegado el momento de desarrollar nuestra auténtica virtud humana; el cariño, la esperanza y la unidad  y llevar a la sociedad al próximo nivel y asumir nuestra posición como los albaceas de la tierra.

El mundo no es nuestro enemigo que debemos someter y trasformar. No. El mundo es nuestro hogar que debemos cuidar, conservar y enaltecer.

Yo les deseo a cada uno de ustedes un 2011 lleno de luz, alegría y salud.

Fuente: Vida Positiva de Barbara Fredrickson