¿Quieres dejar de hacer compras irracionales? ¡“El codo contento” llega al auxilio!

En este podcast vemos un ingenioso prototipo de programa para teléfonos celulares llamado “el codo contento” que ayuda al comprador compulsivo a sopesar sus impulsos “irracionales”, justo antes de cometer una estupidez, que en el momento lo puede hacer feliz, pero que a la larga lo puede hacer infeliz.

Aquí está la liga al programa transmitido el 24 de agosto 2011 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Júarez en Radio Red.

Transcripción

Pregunta: ¿Puede uno ser adicto a las compras?

  • Si
  • No

Efectivamente, uno puede ser adicto a las compras, al igual que uno  puede ser un adicto al trago, al jugar e incluso a la comida.

Por eso me dio gusto descubrir un nuevo prototipo de una aplicación para  teléfono celular que ayuda al consumidor a sopesar sus impulsos “irracionales”, antes de dejarse llevar por una compra que en el momento lo puede hacer feliz, pero que a la larga lo puede hacer infeliz.

Estamos viviendo la segunda vuelta de una crisis económica mundial que en parte se debe a sofisticados sistemas comerciales y apoyos gubernamentales que han promovido un gasto desenfrenado del consumo.

El  mundo de la mercadotecnia y la publicidad ha avanzado muchísimo en los últimos 20 años. Hoy se invierten anualmente miles de millones de dólares para perfeccionar un poderoso método científico que motiva a la gente a comprar.

Por ejemplo con la llegada de la telefonía móvil  con geo-localización es cada vez más fácil promover las compras de impulso.   Con sofisticados algorítmos para extraer datos precisos de inmensas bases de datos los mercadólogos pueden identificar en tiempo real donde se encuentra un consumidor potencial y mandarle directamente a su teléfono celular publicidad, promociones, y cupones personalizados de acuerdo a su hábitos de compra y perfil de gastos.

Imagínate, con estos nuevos sistemas comerciales una tienda departamental puede identificar cuándo uno de sus clientes amante de zapatos está cerca de la tienda para mandarle una oferta irresistible directamente al celular.

La sofisticación ha llegado a tal grado que en algunas partes del mundo los sistemas inteligentes tienen la capacidad de armar una oferta especial para el cliente sugiriendo como puede combinar el nuevo modelo de zapatos con otros artículos que ha comprado en esa misma tienda.

Y es aquí donde entra en acción este nueva aplicación para celular que su creador ha bautizado “El Codo Contento”. El objetivo del inventor es poner en nuestras manos una herramienta que nos  ayude a entender mejor nuestros hábitos de consumo y a comprender las consecuencias a largo plazo de nuestras decisiones económicas. Un sistema  paralelo a los comerciales, que ofrezca un contrapeso que nos ayude a reflexionar justo antes de atravesar la puerta de la tienda, del restaurante o del casino, o de cualquier otro lugar, que en base a nuestro historial, nos mueve el tapete  para gastar nuestro dinero irracionalmente.

Veamos como funciona. Digamos que eres una cliente asidua de una boutique. Pues ahora, cada vez que pasas cerca de ella tu “codo contento”, que sabe exactamente donde te encuentras gracias al GPS en tu teléfono celular, lo va a hacer vibrar o te mandará un mensaje de texto para recordarte que cuando te preguntó hace unos días como te sentía con las últimas compras que habías hecho ahí, reportaste que rápidamente habían perdido su encanto.

Lo que es más el “codo contento” te recordará que calificaste la experiencia global de compra en esa tienda como nada espectacular. Y cuando te preguntó de como te sentías en relación a tu última compra, comentaste “que esa blusa que no podías vivir sin ella” todavía estaba colgada en el ropero sin estrenar. Y por si no entendiste el mensaje te recordará que tu índice de felicidad producido por comprar en esta tienda es BAJO.

Y como un elemento adicional para ayudarte a sopesar si hay que comprar el cautivador suéter en la vitrina el “codo contento” te compartirá una sencilla gráfica de tu  estado de cuenta en relación a tus metas financieras. Y finalmente para asegurarse que tienes presente el valor del ahorro te desplegará un pensamiento motivacional como este de Bertrand Russell que dice: “Carecer de algunas de las cosas que uno desea es una condición indispensable de la felicidad”.

La belleza de este programa es que utiliza las mismas herramientas de comunicación que utilizan los mercadólogos, lo cual permite abrir un espacio de reflexión ante las suculentas  ofertas comerciales que enganchan nuestro lado impulsivo e irracional.

Es importante señalar que en ningún momento te dice el “codo contento” que no compres. Simplemente el programa está diseñado para ayudarte a entender dónde se va tu dinero y cómo estos gastos influyen en tu felicidad.

Y la belleza de este sistema es que no únicamente se limita a las compras de impulso que sin duda pueden endeudarnos  y afectar nuestra felicidad. Sino que también puede  apoyar a las personas que realmente tienen comportamientos adictivos severos con los trastornos alimenticios, el trago o el juego. Imagínense la belleza de tener un aleado incondicional en nuestro bolsillo para apoyarnos justo en los momento cuando más lo necesitamos; justo antes de cometer una estupidez.

Este tipo de programas están apenas en fase inicial y se va a requerir de la participación de las instituciones bancarias para habilitarlos, lo cual va a implicar un cambio radical de paradigma para ellos.

Sin embargo, yo estoy optimista. Esta nueva crisis financiera es una fuerte llamada de atención. Ha llegado el momento de poner de cabeza muchos de los preceptos por los cuales los mercadólogos hemos trabajado arduamente durante los últimos veinte años. Y digo nosotros porque yo también fui precursor e impulsor de programas de mercadotecnia de punta en México. Pero los tiempos han cambiado y con ellos nosotros debemos cambiar. La derrocha tiene que parar, porque el modelo del endeudamiento es insostenible para el consumidor, la empresa, el gobierno y el mundo.

Invito a mis amigos empresarios, banqueros y desarrolladores de software a abrir sus mentes, a disparar su creatividad y a colaborar para que juntos desarrollemos nuevos modelos comerciales que respondan a las exigencias del momento y fijen las bases para un desarrollo económico, social y político sustentable.

¿Puede una mermelada transformar a México?

Los seres humanos no quieren limosna. Quieren ser útiles y añadir valor.

En este podcast hablamos del proyecto “yo quiero, yo puedo” del IMIFAP (Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población, AC) y como está habilitando a mujeres de comunidades marginadas a convertirse en microempresarias y cómo tu y yo podemos transform a México escogiendo los productos que compramos.

Aquí puedes escuchar el audio del programa transmitido el 10 de agosto 2011.

Transcripción

Pregunta: ¿Puede una mermelada transformar a México? Específicamente una mermelada de Guayaba.

  • Si
  • No
  • Depende

Fíjate que la semana pasada llegó mi esposa del súper con una mermelada de guayaba de la marca “Tía Lore” que traía pegada una etiqueta de la fundación Wal-Mart que decía “integramos el 100% de la venta de este producto, incluyendo la utilidad, para apoyar la alimentación de comunidades marginadas”. Me intrigó la promesa y me puse a investigar.

Resulta que los productos “Tia Lore” son el resultado de un proyecto ciudadano que se llama “Yo quiero, yo puedo…” que desarrolló el IMIFAP (Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población, AC). Una institución que nace hace 25 años y que a la fecha ha beneficiado a más de 19 millones de personas en 14 países.

¡Se me hizo súper bello el nombre “yo quiero, yo puedo” como concepto de un programa y también como una afirmación del poder que cada uno de nosotros tenemos para tomar control de nuestras vidas y juntos sacar adelante a nuestros querido México!

Observa lo que dice la etiqueta: Este producto forma parte del movimiento “Yo quiero, yo puedo…apoyar al campo”, iniciativa sin fines de lucro que promueve la estabilidad e independencia financiera, formando negocios pequeños dentro de comunidades que carecen del los medios y el acceso al mercado…

Resulta que esta mermelada es elaborada por mujeres de la comunidad de Santiago del Río, en la Sierra Mixteca Alta de Oaxaca donde se cosechan estas guayabas. Y lo padre es que han aprendido como elaborarla con los estándares de calidad, que les ha dado entrada a la cadena de autoservicio más grande México y el mundo.

A veces grandes iniciativas vienen en pequeños paquetes ¡Como es el caso de esta mermelada de guayaba que puede transformar a México!

Por qué digo esto. Detengámonos a analizar el proceso y lo que significa para el desarrollo del país.

Los seres humanos no quieren limosna. Quieren ser útiles y añadir valor. Y este proyecto les enseña a estas mujeres a crecer como personas, a ser responsables, y a añadir valor a sus familias y a su comunidad.

Encontré en YouTube un testimoniales de una de las mujeres beneficiada del programa, que narra como antes su familia tenía que vivir con sólo $200 pesos a la semana, producto del trabajo de su marido en el campo.

Ahora gracias a la formación que recibió de la fundación “yo quiero, yo puedo” ha creado una pequeña panadería, que echo a andar gracias a un microfinanciamiento que recibió del banco comunitario que integró ella con otras 20 mujeres de la comunidad.

Este negocio ha transformado su vida y la vida de su familia. Ahora cuentan con un ingreso semanal de $800 pesos que permite a su hijo Edgar asistir a la secundaria al igual que le ha ganado a ella el respeto de su marido, que ahora la toma en cuenta para las decisiones de familia.  Se me hace sensacional.

A la fecha el IMIFAP ha fomentado la creación de 130 bancos comunitarios que han generado 1,364 microcréditos para lanzar microempresas. Hoy estas mujeres emprendedoras se han transformado en integrantes productivos de la sociedad que han dejado atrás la filas de la extrema pobreza.

Como antecedente este programa de microcréditos está basado en el concepto del banco comunitario creado Muhammad Yunus de Bangladesh en el año 1976 y por lo cual recibió el Premio Nobel de la Paz en el año 2006.

Yo estoy convencido que este tipo de iniciativas posee los elementos indispensables para transformar a México: educación, formación, financiamiento y acceso a mercados. Por eso hay que apoyarlas.

La mesa está puesta. IMIFAP forma, instruye y habilita, y cadenas como Walmart le dan salida a estos buenos productos para que lleguen al consumidor final.

Y es ahí donde nos toca a ti y a mi colaborar activamente en el desarrollo y transformación de México escogiendo a conciencia los productos que compramos. Nuestra compra dictará que empresas e iniciativas florecerán y cuales desaparecerán. No puedo enfatizar bastante la responsabilidad  y el poder que tenemos. Hay que volvernos consumidores conscientes que ejerceremos nuestro voto comprando.

Por lo tanto, yo te invito a apoyar estas nuevas iniciativas ciudadanas comprando productos como esta mermelada de la marca “Tía Lora” y aplicar su filosofía, yo quiero, y yo puedo contribuir a un México mejor.

Al igual si eres empresario, te invito a seguir el buen ejemplo de Wal-Mart y conviértete en parte de la solución apoyando este tipo de programas ciudadanos que son verdaderas iniciativas ganar-ganar-ganar. Gana México al hacer viables un sin fin de proyectos productivos que permiten enfrentar la pobreza extrema y poner cimientos para edificar el país que todos queremos. Ganan tus clientes  porque le das la oportunidad de participar comprando estos productos y ganas tú su admiración y respeto por ser un empresario con principios que ellos recompensaran  a través de su lealtad.