Por qué México está destinado a ser el Puerto de América

En este podcast analizamos por qué ha llegado el momento de actuar e integrar un frente consolidado entre todos los interesados para convertir a México en El Puerto de América.

Escucha aquí el programa transmitido el 26 de septiembre 2012.

Transcripción

Pregunta: ¿Por qué conviene desarrollar un corredor logístico en el Istmo de Tehuantepec?

  • Para combatir la pobreza en los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz.
  • Para convertir a México en un centro neurálgico del comercio internacional.
  • O para impulsar el desarrollo de infraestructura de primer mundo en nuestro país.

Respuesta: Conviene desarrollar un corredor logístico en el Istmo de Tehuantepec porque ayudaría a combatir la pobreza en los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz, por que ayudaría a convertir a México en un centro neurálgico del comercio internacional y por que ayudaría a impulsar el desarrollo de infraestructura de primer mundo en nuestro país, entre varios beneficios más.

Durante las últimas semanas he venido hablando de proyectos que yo considero estratégicos para México. Sin duda el convertirnos en el corazón neurálgico del comercio internacional se antoja.

Al analizar el proyecto  he descubierto que el deseo de conectar el océano Pacífico con el  Atlántico a través de la pequeña franja de tierra de 303 kilómetros en el Istmo de Tehuantepec ha sido un sueño persistente desde tiempos de Hernan Cortez. Y que ya en 1850 se empezó a hablar de la creación de un canal interoceánico para el cruce de barcos. Proyecto que se concretó en 1914, no en México, sino en Panamá gracias a la tenacidad del los norteamericanos.

También durante de siglo XIX se pensó en un sistema ferroviario que permitiera transportar mercancía entre Salina Cruz, Oaxaca y Coatzacoalcos, Veracruz. El proyecto nació en 1864 bajo el imperio de Maximiliano de Habsburgo, después paso a manos de Benito Juárez y finalmente se concluyó en 1907 bajo el mandato de Porfirio Díaz. ¡Bravo Porfirio!

Sin embargo, durante los últimos 100 años realmente no ha pasado nada. Si, como es costumbre hemos analizado el proyecto hasta el cansancio y el desanimo una y otra vez. El último estudio se realizó durante el sexenio de Vicente Fox en el marco del  Plan Puebla Panamá donde se planteo crear un corredor logístico en el Istmo de Tehuantepec para fortalecer la región centroamericana, fomentar la industria, incrementar la inversión extranjera y reducir la pobreza extrema.

Podría seguir con el análisis de por qué NO se ha hecho este importante proyecto y revolcarnos en mía culpas. Pero es precisamente esta dinámica que hay que evitar.

Ha llegado el momento de ver a México en una óptica propositiva. El momento de disparar los grandes proyectos que nos lanzarán decididamente al primer mundo. Y sin duda este es  uno de los proyectos prioritarios.

Hoy ha llegado el momento de unir fuerzas entre empresarios, bancos de desarrollo y gobiernos para abrazar este proyecto y convertir a México en el Puerto de América. Hoy más que nunca es viable e imperativo por las siguientes razones:

De acuerdo a un estudio de PwC China se convertirá en la primer economía del mundo en el año 2030. Y en los próximos 18 años se duplicará el comercio entre China y Estado Unidos, al igual que crecerá significativamente el comercio entre China y Alemania.

Es  impresionante ver el crecimiento que ha tenido el transporte marítimo de mercancía en los últimos años. Específicamente entre el 1990 y el 2011 el movimiento mundial de contenedores creció 541%, de 88 millones de TEU a 564 millones. Esto es un incremento anual promedio del 9.2% y no va a parar porque el transporte marítimo es y seguirá siendo el modo más efectivo de mover grandes cantidades de carga a larga distancia.

Este acelerado crecimiento del comercio internacional va a demandar un eficiente sistema logístico para ingresar a Estados Unidos al igual que cruzar del Océano Pacífico al Atlántico y México es la opción lógica, porque México está en corazón neurálgico del comercio marítimo internacional situado en forma equidistante entre Europa, Asia y África.

Además somos la puerta de entrada natural a Estados Unidos por nuestra posición geográfica y por ser integrante del Tratado de Libre Comercial de América del Norte que brinda beneficios exclusivos a las empresas que adopten a México como su plataforma logística e industrial de América.

Por otro lado el canal de Panama esta saturado y hoy ya no puede, ni podrá atender la creciente demanda de cruces del Pacífico al Atlántico.

Y es precisamente en este momento cuando la falta de capacidad y el fuerte incremento en tarifas del Canal de Panamá está llevando a Japón y a Correa del Sur a entablar pláticas con Nicaragua para explorar el desarrollo de nuevas alternativas.

Yo creo que ya basta de postergar las decisiones estratégicas. Ha llegado el momento de actuar e integrar un frente consolidado entre todos los interesados para convertir a México en El Puerto de América. Y este es precisamente el meollo del asunto. Se requiere la integración de un frente común a favor de México y no simplemente el consorcio de especuladores que quieren lucrar al máximo con nuestro país, enriquecerse lo más rápidamente posible y dejar sus daños colaterales a las generaciones venideras.

Este  es un proyecto trans-sexenal de gran envergadura que puede transformar a México.

Te imaginas como será México con puertos de la más alta tecnología y trenes de última generación? Con grandes autopistas que cruzan todo el territorio nacional. Y con una pujante industria que recibe y produce en México lo que otros países quieren vender a Estados Unidos.

Te imaginas el desarrollo turístico en toda la región del Istmo de Tehuantepec y la generación de empleo que se dará al convertir esta región en uno de los principales polos de desarrollo de país. Te imaginas acabar de una vez por todas con la pobreza que afecta a tantas de nuestras hermanas y hermanos en Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz.

Las condiciones están dadas. Simplemente requerimos cambiar de actitud y decidir ser un país de primer mundo que abraza las grandes oportunidades con tenacidad y construir juntos ese México que nos corresponde.

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W.L. Gore un ejemplo en innovación en Managment para el Siglo XXI

En este podcast analizamos el caso de W.L. Gore Asociados, una empresa industrial privada que es dinámica, rentable y humana y que opera perfectamente en 50 diferentes ubicaciones alrededor del mundo sin una jerarquía formal de jefes y subordinados.

Escucha aquí el programa transmitido el 4 de julio 2012 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

Transcripción

Pregunta: Se puede manejar una empresa de 9,000 empleados sin una estructura de jefes y subordinados?

  • Si
  • No
  • Depende

Respuesta: Pues resulta que si se puede manejar una empresa de 9,000 empleados sin una estructura de jefes y subordinados y lo que es más, el ejemplo que les voy a dar el día de hoy es de una empresa que nace en 1958 y que a lo largo de sus 54 años de vida ha ganado dinero cada año sin excepción, y que durante los últimos 13 años ha sido galardonada por la Revista Fortune como una de las 100 mejores empresas del mundo para trabajar.

Permíteme presentarte a  W.L. Gore y Asociados una empresa industrial privada que es dinámica, rentable y humana y que opera perfectamente en 50 diferentes ubicaciones alrededor del mundo sin una jerarquía formal de jefes y subordinados.

Gore a lo largo de los años ha desarrollado una cartera de más de 1000 productos innovadores para industrias tan diversas como productos de consumo, salud y aerospacial.  Entre sus productos estrella se encuentra  GORE-TEX un tipo de tejido especial que es ampliamente utilizados en la confección de ropa deportiva por ser ligero, impermeable y transpirabile. Imagínense un tejido que evita que entre el agua y el frío mientas que permite que salga el sudor durante el ejercicio. Buenísimo.

Creo que este caso es oportuno y relevante porque cada vez más hablamos de empresas con estructuras planas, sin embargo aún no las hemos aplanado por completo. Hablamos de empoderar al empleado, sin embargo aún no hemos soltado el privilegio de mandar. Y decimos que es importante que el empleado alce la voz, sin embargo aún no le hemos permitido escoger a su propio jefe.

Bienvenidos a W.L. Gore una empresa que desafía la sabiduría convencional y demuestra que es posible construir nuevos y mejores modelos de management.

Entonces metámonos al caso. Para empezar Gore no tiene empleados sino asociados y todos y cada uno de los colaboradores son “socios” de la empresa. Esto sin duda les da un sentido de compromiso y pertenencia que un título de empleado nunca podrá alcanzar.

Por otro lado no manejan una jerarquía formal donde los decisiones tienen que subir y bajar, sino que operan como un red de colaboración donde cada asociado acude directamente a otro asociado para solicitar el apoyo que requiere para asegurar el éxito del proyecto.

Lo que es más en W.L. Gore no hay jefes que les asignan proyectos a los asociados, sino que cada uno de ellos escoge el proyecto en el cual desea trabajar. Gore está convencido que esta práctica logra dos importantes objetivos. Primero la libertad de escoger en que deseamos contribuir le da sentido a la vida y segundo, al tratar al asociado como un adulto inteligente y responsable genera en él y en ella muchísimo más compromiso.

Finalmente, en esta empresa opera el liderazgo en base a la selección natural. Esto es, aquí todos los líderes son líderes, no por antigüedad o por ser el cuates del dueño, sino porque otros han decidido seguirles.

Y el proceso de coherencia y corresponsabilidad no operan simplemente para al selección natural de los líderes sino para asignar salarios a lo largo y ancho de toda la empresa.

Aquí todos los asociados son evaluados por sus contrapartes. Específicamente, cada asociado es evaluado por 20 a 30 de sus colegas al igual que él o ella evalúa a otros 20 a 30. El formato de evaluación no es rígido. En él no hay criterios específicos, simplemente se le pide a los asociados que evalúen quienes están haciendo la mayor contribución a la empresa y que los clasifican en orden descendiente del más valioso al menos valioso. Más que estar evaluando minucias este proceso tiene que ver con la mística de la empresa donde el valor del asociados va más allá de simplemente la contribución directa que hace al trabajo. Aquí lo que interesa es si el asociado se está comportando  como un verdadero colaborador que vive los valores de la empresa y contribuye al bien superior.

En base a los resultados de la evaluación se ajustan los salarios y se otorgan los reconocimientos correspondientes.

Uno se podría preguntar si tanta democracia no complica y alenta la toma de decisión.

Pues resulta que en un inicio sí alenta el arranque de los proyectos, pero una vez que todos se han puesto de acuerdo, los proyectos avanzan más rápidamente porque todos entiendes que se tiene que hacer y su rol en el proceso.

Otra aspecto interesante de la estructura de W.L. Gore es que cada una de sus unidades de negocio tiene un máximo de 250 a 300 personas. Y cuando las necesidades requieren un número mayor de asociados se crea una nueva unidad. Aquí también está operando un fenómeno básico de asociación humana que viene desde hace miles de años, cuando se conformaron las primeras agrupaciones de nuestros antepasados. Resulta que entre 250 a 300 personas es el número máximo de personas en una agrupación donde todas todavía se conocen y reconocen como parte del clan.

Para concluir una última reflexión. Conforme cambian los demográficos de la fuerza laboral con la integración de más jóvenes, hay que tener en claro que ellos esperan este tipo de libertad y respeto en las empresa en las que trabajan. Ellos quieren hacer una diferencia. Por lo tanto, para que una empresa sea competitiva en el futuro va a tener que crear estructuras colaborativas donde se comparte abiertamente información para que cada persona entienda claramente por qué está trabajando en algo, qué se espera que sea su contribución al proyecto y cómo esto aportará al sentido más elevado  del negocio.