En el mes del amor y la amistad ábrete al amor universal

En este podcast te invitamos a comprometerte con el amor. No con ese amor excluyente y mezquino. Posesivo y celoso. Sino con el amor abierto, incluyente y universal. A abrir tu mente y corazón a tus hermanas y hermanos, a los árboles y a los pájaros, a los mares y a las nubes y a todas y cada una de las criaturas que comparten y contribuyen al extraordinario ecosistema de la vida.

Escucha el programa transmitido el 13 de febrero 2013 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

TRANSCRIPCIÓN

Un estudio realizado en el 2012 para conmemorar el día de San Valentín confirmó que la mayoría de la las personas casadas piensan que su pareja es la fuente más importante de su felicidad. Al igual que casi la mitad de las personas soltera esperan que algún día encontraran a esa persona especial para alcanzar ellos también la felicidad.

¿Qué te parece?

Es sin duda un concepto del amor que tan difundido que casi no la cuestionamos. Y sin embargo, de acuerdo a la Doctora Bárbara Fredrickson, el amor es más, mucho más que simplemente el amor romántico.

Ofrece en su libro Amor 2.0 una imagen que me encantó. Dice que el concepto del “amor” como algo único y exclusivo,  es como colar una gruesa capa de cemento sobre un jardín que ha sido plantado con miles de bulbos florales. Explica que aunque es posible que una plantita logre colarse de entre las grietas del cemento y florecer le estamos complicando seriamente la vida.

Por lo tanto hoy, 13 de febrero me gustaría analizar contigo el amor desde una óptica más universal porque al asociarlo simplemente con el amor físico y pasional corremos el riesgo de convertirlo en una cosa y al ser amado en un objeto del deseo. En algo que se puede comprar. En algo que se puede poseer, en algo que se debe celar y guardar bajo llave.

Los nuevos estudios científicos sobre el amor están arrojando luz sobre su verdadera esencia. Resulta que el amor no es cómo nos lo pintan en el cuento de hadas. No existe ese flechazo único que se da cuando encontramos al amor de nuestra vida, y que a partir de ahí vivimos felices para siempre.

La realidad científica del amor es algo que puede turbar a algunos románticos, pero desde una óptica constructiva es algo mucho más lógico, concreto y esperanzador. Resulta que el amor es algo mucho más efímero y pasajero que como nos pintan en los cuentos de hadas. Y que no es algo reservado exclusivamente a las parejas sino que es algo muchísimo más universal. El amor visto desde un aspecto físico, biológico y neuronal es algo que se da cada vez que dos seres humanos se encuentran, se miran a los ojos y comparten su humanidad.

Las parejas que llevan 30 años felizmente casadas, como mi querida Françoise y yo, funcionan no por el milagro del flechazo del amor eterno, aunque si hay un poquito de eso, sino porque todos los días buscamos oportunidades para demostrar y desarrollar nuestro amor. Y la dinámica se parecen mucho a lo que hacemos con las otras personas con las cuales nos encontramos todos los día en las oficinas, o en un avión. Son cosas sencillas y profundas como mirarnos a los ojos y sonreír. Intercambiar unas palabras de aliento e interesarnos realmente en su bienestar.

Cada interacción con tu pareja o con un desconocido es como regar una pequeña semilla de amor que yace latente en cada interacción humana y que ante la sonrisa y las palabras de aliente se abre y florece.

La diferencia en el amor entre la pareja y el amor universal es que el amor entre la pareja es el cúmulo de miles y miles de pequeños momentos de amor que se han ido sembrado y regando a lo largo de los años convirtiéndose en un jardín frondoso que ha echado raíces profundas de entendimiento mutuo.

Por lo tanto, este día del amor y la amistad quiero regalarles una cornucopia llena de semillas de amor para esparcir y sembrar.

Las que esparzas a través de sonrisas y pequeñas acciones de bondad alimentarán al mundo y harán brotar la bondad, la salud y la felicidad en nuestros semejantes. Y las que siembres en las personas más cercanas a ti florecerán en majestuoso jardines de cocreación.

Y recuerda que el amor está compuesto de  frágiles  semillitas que requieren ser regadas diariamente con gestos de bondad.

Entre más amas más creces. El amor no se agota. No tienes simplemente una cantidad determinada de amor para dar, sino entre más das más se amplía tu horizonte y felicidad.

El amor es el verdadero fundamento de la vida y el bloque de construcción de una persona, pareja, familia y sociedad fuerte y segura de si misma. El amor da fuerza y certeza. Une y construye. Inspira y motiva. Alegra y celebra. Y sobre todo el amor es contagioso.

Una persona con amor es una persona atrayente, bella, interesante. El amor te abre y te hace curiosos y perceptivos. Te permite ver los pequeños grandes detalles de la vida diaria.

El amor se propaga y conecta nuestras mentes y corazones. Un buen ejemplo de amor que muchos de nosotros hemos vivido fueron las visitas de Juan Pablo II a México. ¿Se acuerdan cómo nos volcamos a las calles para verlo y cuando iba pasando en su Papamóvil como se extendía una energía positiva entre todos nosotros? Era como un virus de amor que emanaba de él conectando a su corazón al nuestro a la velocidad de la luz creando una energía colectiva que nos hermanaba, alegraba y fortalecía. Y que nos nutría por días, semanas e incluso meses.

Esta fuerza es el amor y vive en ti. Es tú tesoro más profundo. Es el aliento de tú vida. Es la fuente de la alegría. Es el sentido de vivir.

¡Ha llegado el momento de liberarlo! De liberarnos. De transformarnos de criaturas rastreras y gandallas en seres magnánimes que estudian, comprenden y liberan su esencia humana y conectan amorosamente con los demás.

Este día del amor y la amistad comprométete con el amor. No con ese amor excluyente y mezquino. Posesivo y celoso. Sino con el amor abierto, incluyente y universal. Abre tu mente y corazón a tus hermanas y hermanos, a los árboles y a los pájaros, a los mares y a las nubes y a todas y cada una de las criaturas que comparten y contribuyen al extraordinario ecosistema de la vida.

La auténtica felicidad viene de dar. De dar de tu corazón a tantos y tantas criaturas como eres capaz de amar. Y recuerda que el amor no se agota. Como decía Leo Tse, el amor es como una vela que puede encender un millón de velas sin perder un ápice de su esencia original. Pero es más que eso porque cada nueva vela que enciende lo fortalece y lo robustece y amplía su esplendor.

Este es tú momento. Es mí momento. Es nuestro momento. El amor nos llama. Nuestra esencia nos reclama. Iniciemos una revolución de amor. Construyamos relaciones constructivas, incluyentes y productivas. Abracemos la nueva ciencia del amor que nos enseña que el amor se vive a cada instante que miramos a otra persona a los ojos y reconocemos su humanidad y que esta manifestación de amor es tan real e importante como la conexión que tenemos con nuestra pareja.

Comprenderlo es inmenso. Nos libera de la idea caduca del amor exclusivo y nos lanza hacía una realidad muchísimo más rica y satisfactoria del amor universal que une y  fortalece a la persona, a la pareja, a la familia y a la sociedad.

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