¿Nos está matando al buena vida?

En este podcast seguimos analizando el libro “The China Study”. Ahora vemos los resultados del estudio más grande que se ha hecho sobre la nutrición aunada al estilo de vida a nivel mundial que confirma que las dietas ricas en manjares como el foie gras, las salsas hechas a base de mantequilla y la deliciosas fritura aunados a un estilo de vida lleno de lujos que favorecen un estilo de vida sedentario, podían estar provocando muchas de nuestra peores pesadillas como los infartos, la diabetes y algunos tipos de cáncer.

 Escucha aquí el programa transmitido el 11 de abril 2013

Transcripción

En mi último comentario quedé de seguir hablando sobre el Dr. T. Colin Cambell  y de lo que estoy aprendiendo de su libro “The China Study” que también ya salió  en español bajo el título “El estudio de China” el estudio de nutrición más completo que se ha realizado hasta el momento y que narra los asombrosos efectos que tiene la dieta sobre nuestra salud a corto, mediano y largo plazo.

Como recordarás, en el programa pasado vimos como el Dr. Cambell logró prender y apagar el desarrollo de cáncer latente en ratones de laboratorio a través de la alimentación. Ahora vamos a ver cómo la alimentación afecta a los ser humano.

Trasladémonos a la China de principios de los años 70. A una China cerrada bajo el mando totalitario de Mao Tse Tung cuando le da cáncer de próstata a su primer ministro Zhou Enlai. Como había poco conocimiento en China sobre los efectos del cáncer disparan entre 1973 y 1975 un masivo levantamiento sobre la incidencia de este padecimiento en su población. Específicamente desplazaron a más de 650,000 personas para hacer el levantamiento  en 2,400 condados chinos donde habitaban 880 millones de seres humanos que conformaban el 96% de la población de ese país en el momento. El levantamiento concluye y Mao y Zhou Enlai dejan al país una con una verdadera joya antes de que ambos mueren en 1976: un atlas a todo color que mapea meticulosos la incidencia de 11 diferentes tipos de cáncer región por región.

Los hallazgos son asombroso. Resulta que hay condados con cien veces más incidencia de cáncer que otros. Me escucharon bien, ¡Cien veces! ¿Pero por qué?

Cinco años después surge una coyuntura que ofrece la oportunidad de responder a esta pregunta.

Resulta que con la muerte del Presidente Mao en 1976, se empiezan a liberar las restricciones del intercambio cultural con occidente. Y uno de los primeros funcionarios chinos que puede salir a perfeccionar sus estudio en Estados Unidos es Chen Junshi del Instituto de nutrición y medicina preventiva. Y es en 1981 que conoce al Doctor T. Colin Cambell en su laboratorio en la Universidad de Cornell. Se hacen amigos y Chen Junshi le enseña a Colin el atlas realizado en su país.

Para Colin es un sueño vuelto realidad. Ha llegado a sus manos un estudio que captura una radiografía detallada de la incidencia de cáncer en el país más poblado del mundo, China. Y que al igual que en sus estudios con los ratones blancos de laboratorio se ve claramente que el cáncer no es algo que se da en forma homogénea, sino que hay algo que lo provoca,  pues hay poblaciones con una incidencia 100 veces mayor que otras. Y se pregunta ¿Será debido al estilo de vida y alimentación? Y se da a la tarea de averiguar. Empieza por convence a la Universidad de Cornell para apoyarlo en embarcar en el estudio más importante que se había hecho hasta la fecha sobre nutrición.

También enlista al reconocido epidemiologo  Sir Richard Peto de la Universidad Oxford en Inglaterra y a Li Junyao, un alto funcionario del Instituto de Cáncer de China y uno de los autores del Atlas. Y en 1983 inician el estudio sobre nutrición humana más extenso que se haya hecho hasta la fecha que dura 20 años.

Ahora instalados en China hacen una selección de los 65 condados más contrastantes del  atlas y escogen a 100 personas al azar en cada condado.  50 hombres y 50 mujeres. Toman muestras de sangre de cada persona e inician un seguimiento riguroso de estilo de vida y alimentación de 6,500 personas. Al término de dos años han reunido más de 8,000 asociaciones estadísticamente validas que les permiten relacionar el estilo de vida y la alimentación con variables de enfermedad. De acuerdo al periódico el “New York Times” este equipo de investigadores habían logrado el Gran Prix de los estudios de epidemiología.

¿Que descubren?

Pues encuentran que las poblaciones que consumen mucha proteína animal, esto es los grupos humanos con dietas ricas en carne, leche y huevos, tienen un colesterol altos a muy altos. Mientras que las poblaciones que tienen dietas ricas en alimentos provenientes de plantas tenían un colesterol bajos a muy bajos.

Hay les van unos datos. En occidente los niveles promedio de colesterol en la sangre son de 215 mg/dL ( fluctúan entre los 170 mg/dL y 290 mg/dL). Mientras que en el estudio se encontró que la media del colesterol en la población China era de sólo 127 mg/dL y que en algunas poblaciones habían niveles insólitos de sólo 80 mg/dL. Al profundizar en los números vemos que el consumo diario de proteína animal en China en esa época era de 7.1 gramos al día contra 70 gramos al día que consumimos tú y yo aquí en occidente.

¿Y qué significa esto en cuanto a la salud? Pues que en tiempos del estudio el indice de ataques al corazón en hombres adultos en Estados Unidos era diecisiete ves mayor que en China. Al igual que la incidencia en cáncer de seno en mujeres norteamericanas era 500% mayor.

Ahora a la luz de los datos el Doctor T. Collin Cambell se siente obligado a difundir que “la buena vida” nos podría estar matando. Las dieta rica en manjares como el foie gras, las salsas hechas a base de mantequilla  y la deliciosas fritura aunados a un estilo de vida lleno de lujos que favorecen un estilo de vida sedentario, podían estar provocando muchas de nuestra peores pesadillas como los infartos, la diabetes y algunos tipos de cáncer.

Y que pasó. Pues se enfrentó a un gigantesco motor económico, político y social que veía en esta noticia una seria amenaza a sus intereses multimillonarios.

Simplemente para darles un ejemplo, en el penúltimo capítulo del libro relata el caso del Doctor Caldwell B. Esselstyn un prestigiado cardiólogo del Cleveland Clinic, que es apartados del hospital por los buenos resultados que tiene con curar a pacientes con problemas cardiacos ayudándoles a cambiar su dieta para ocuparse de los orígenes de la enfermedad y no simplemente en sus síntomas. ¿Y por qué tanto revuelo? Pues lo otros doctores dijeron que este les esta arruinando su negocio. Imagínense,  él con un simple cambio de dieta esta curando a los pacientes y destruyendo un negocio súper rentable de operaciones a corazón abierto que cuestan, tiro por viaje, medio millón de pesos.

Cuando estudio un tema me gusta ver además de los testimonios de los expertos ver los testimonios de la gente común y corriente como tú y yo. En el sitio de Amazon.com donde venden el libro, el primer testimonial sobre la edición en español la hace Hilario J. Rios y comenta:

“Gracias a la información de este libro, mi salud mejoró, al principio lo hice por prevención pero después de 2 meses de poner en practica lo estudiado, me di cuenta que me había curado de más de 4 problemas de salud, entre ellos: el nervio ciático, el ácido úrico, el agotamiento y un problema intimo ( la eyaculación precoz ) y ahora me estoy dando cuenta que la depresión que he sufrido por mas de 15 anos, esta desapareciendo. Este libro puede salvar vidas, si no me creen, pónganlo a prueba por 2 meses y ustedes deciden si es real o no.”

¿Cómo ves?

Anuncios

¿Comes para vivir o vives para comer?

En este podcast analizamos la primera parte de los hallazgos del estudio más completo que se ha realizado sobre la nutrición a nivel global en el cual se revela que el consumo excesivo de proteína animal puede estar detrás de muchos padecimientos de la vida moderna como el alto colesterol, los infartos, la diabetes, algunos tipos de cáncer e incluso el Alzheimer.

Escucha aquí el programa transmitido el 27 de marzo 2013.

Transcripción

Pregunta:  ¿Cuál de los siguientes alimentos puede favorecer el desarrollo del cáncer en nuestro cuerpo?

  • La leche
  • La carne
  • La soya

Pues de acuerdo al Dr. T. Colin Campbell el director del estudio sobre nutrición más grande que se ha hecho en el mundo, son los producto de origen animal como la leche y la carne que pueden favorecer el desarrollo del cáncer en nuestro cuerpo.

Acabo de terminar de leer su libro “The China Study” que me movió el tapete GRUESO.

Aprendí dos cosas que no sabía.

  1. La primera es que lo que comemos prende y apaga el cáncer latente en nuestro cuerpo.
  2. Y que el tener el colesterol alto no sólo aumenta nuestro riesgo de sufrir un infarto, sino que también está relacionado con un alarmante número de padecimientos de la vida moderna como el cáncer, la diabetes, la esclerosis múltiple y e incluso el Alzheimer.

El estudio concluye que al bajar el colesterol por debajo de los 170 mg/dl baja en forma radical la incidencia de estas enfermedad y que la única forma de hacerlo es reducir al máximo o incluso eliminar de nuestra dieta los productos de origen animal.

Déjame platicarte un poco de este polémico científico y su vida extraordinaria.

El Doctor T. Colin Campbell creció en un rancho lechero en Pennsylvania, Estados Unidos, dónde producían, lo que él creía, era el alimento más perfecto de la naturaleza; la leche de vaca.  Desde muy joven se interesó en la nutrición y estudió bioquímica nutricional.

Al aprender de los terribles problemas de desnutrición que existían en los países del tercer mundo se embarcó en lo que el consideraba que sería la misión de su vida, encontrar una mejor forma de alimentar a los pobres del mundo a base de nutrientes alto en proteína animal.

Su pasión e inteligencia lo ayudaron a crecer rápidamente. Y a muy temprana edad fue nombrado el asesor en jefe del instituto nacional para la investigación del cáncer, al igual que obtuvo un asiento como profesor en  la institución más importante en investigación bioquímica de la unión americana, la Universidad de Cornell. Y más adelante tiene el honor de ser el investigador en jefe del “China Study” el estudio sobre nutrición más profundo que se haya realizado a nivel mundial.

Al abocarse de  lleno a la investigación se puso a realizar diferentes experimentos con ratones blancos, para tratar de potenciar la nutrición en base a proteínas de origen animal como la leche para reducir enfermedades como el cáncer. Y descubrió algo inesperado. Resultó que la leche no eran tan buenos para la salud como parecían.

Fíjate lo que pasó.

Para arrancar el experimento tomó doscientos ratones blanco  y los inoculado con un agente que provoca cáncer hepático. Y después los dividió en dos grupos.

Al primer grupo lo alimenta con una cantidad alta de proteína animal similar a lo que consumimos los humanos aquí en occidente equivalente al 20% de nuestro ingreso calórico. La proteína que utilizó era caseína, la proteína de leche de vaca.

Al otro grupo lo alimentó con una dieta mucho más baja en proteína animal de sólo el 5%.

¿Qué sucedió?  Pues sucedió algo inesperado y extraordinario. Los ratones blancos tienen una vida promedio de dos años.  Y resulta que el 100% de los ratones que fueron alimentados con un 20% de proteína animal desarrollaron el cáncer y se murieron antes de cumplir dos años de edad, mientras que el otro grupo que fue alimentado con sólo un 5% de proteína animal no desarrollo el cáncer y lo que es más a los dos años de edad estaban vivos, aparentemente alegres, haciendo ejercicio y ostentando con un pelo liso y brillante.

¿Te imaginas? Estamos hablando de un resultado insólito del 100% contra cero. Esto es el 100% de los ratones que consumieron mucha proteína animal estaban muertos y  el 100% de los ratones que consumieron poca proteína animal estaban vivos.  Sin duda llamó la atención e incitó a más pruebas.

Ahora el Dr. Campbell se pone a jugar con los variables. Arranca con una segunda camada. La estrategia es ir cambiando la alimentación entre los dos grupos de ratones. Y aquí confirma que la alimentación es la clave para la salud. Resulta que al bajarle el consumo de proteína animal al primer grupo de ratones que ya estaban manifestado los tumores cancerosos se alenta su propagación e incluso en algunos casos se contenía su desarrollo. Mientas que en el otro grupo que había consumido una dieta muy baja en proteína animal y se encontraban sanos, al cambiarles la dieta se dispara el crecimiento de los tumores carcinógenos.

Sigue con sus estudios, ahora para determinar si el disparo de los tumores era causado por cualquier tipo de proteína o específicamente por proteína de origen animal prueba con una tercera camada una alimentación al 20% con proteína de origen de planta como soya y trigo, y no pasó nada. Más bien si pasó algo. Mientras la proteína animal aumentaba el colesterol en la sangre y el crecimiento de los tumores, la proteína de las plantas baja el colesterol y apacigua el desarrollo de los tumores.

Finalmente se llega a preguntar que pasa si bajamos al máximo o incluso suprimimos el consumo de proteína animal en nuestra dieta. Pues resulta que una persona puede obtener todos los nutrientes que requiere el cuerpo de los diferentes componentes de las plantas, como hojas, flores, frutas, tallos, semillas y raíces, salvo la vitamina B12 que viene exclusivamente del reino animal que se puede adquirir consumiendo muy poca carne o mediante un suplemento vitamínico.

Uno de los nuevos adeptos y promotores de este concepto de una dieta baja en proteína animal es el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton que dice “después de dos infartos he adoptado una nueva dieta basada en plantas. Esto ha hecho que  baje rápidamente 24 libras y regrese al peso que tenía cuando estaba en la universidad”. Al igual dice que se siente nuevamente lleno de energía y con renovadas ganas de vivir.

No se tú, pero yo quiero vivir una vida tan plena como sea posible y evitar hasta donde se pueda tener que enfrentar una de esas terribles enfermedades debilitantes, que nos van consumiendo lenta y dolorosamente. Si hay una mejor forma de morir y de vivir pues yo la quiero conocer, entender y abrazar. ¿Y tú qué opinas?

En nuestro próximo podcast veré contigo datos específicos del estudio sobre el efecto de la proteína animal  en seres humanos. Hasta entonces.