Cuatro Principios Para el Éxito Duradero

Hoy quiero hacer una reflexión sobre una serie de leyes que considero son universales y que si las entendemos y aplicamos nos conducen hacía el ÉXITO (con letras mayúsculas).

El fundamento de todas estas leyes se basa en la creencia que el universo está regido por una inteligencia creativa cuya finalidad es fomentar el éxito de todas y cada una de sus criaturas y que este principio es tan o más certero que cualquier ciencia concebida por la mente humana. Específicamente, quiero hablar de cuatro de sus componentes:

  • La ley de la fe recia
  • La ley del trabajar duro
  • La ley de dar más de lo que tomamos
  • La ley de la expansión continua

Empecemos por la ley de la fe recia. El poder de la fe es inmenso. Como decía Cristo “si tuvieras la fe del tamaño de un grano de mostaza podrías mover una montaña”. La fe es creer que algo es cierto con tanta certeza que te envuelve y vibras en sintonía con ello. Y está vibración abre el diálogo con la sabiduría creativa.

Ahora hay que entender que esta sabiduría no tiene preferidos. Está ahí para todos y cada uno de nosotros y que nuestros pensamientos son el primer punto de contacto con ella. Si entendemos esto y desarrollamos nuestra capacidad para controlar y dirigir nuestros pensamientos hacía una visión de futuro promisorio entonces está ley, si la combinamos con las otras tres nos brindará una vida maravillosa.

Pero hay que tomar control de nuestra mente para que trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra. La ley universal, esta inteligencia creativa siempre está en expansión creando. Y la ley dicta que todo lo que pensemos buscará su expresión a través su manifestación física en el mundo material. Por ejemplo, si nosotros pensamos que nos va a dar gripa, ataremos hacia nosotros la gripa. Si creemos que nos van a despedir, atraemos hacia nosotros el despido, al igual que si tenemos fe en que el universo conspira a nuestro favor atraemos hacía nosotros todo lo bueno que deseamos incluyendo la salud, el amor y el dinero.

Si se quedan con sólo una idea del comentario de hoy, les invito a reflexionar sobre esto. No existen pensamientos secretos. Cada pensamiento es como si frotáramos la lámpara mágica de Aladino dónde sale al instante el genio para concedernos nuestro deseo.  Todo lo que pensamos sale de nuestra mente a una velocidad superior a la de la luz y convoca a la sabiduría universal para transformar ese pensamiento en realidad.

A lo largo del tiempo nuestros pensamientos repetitivos generan nuestro marco de referencia y desde está óptica vemos el mundo y el mundo nos ve a nosotros. Es por eso que el aprender a controlar y dirigir nuestro pensamiento es el punto de partida para alcanzar el EXITO.

Pero pensar no es suficiente, si queremos atraer hacía nosotros el amor, la salud y el dinero, entonces necesitamos aplicar la ley del trabajo duro aunada a nuestra fe en la inteligencia universal. Y no se trata de hacer cualquier tipo de trabajo, sino de trabajo que hecha raíces profundas y produce frutos ricos, abundantes y duraderos para todos los que toca. Es la unión de la fe y del trabajo duro con sentido humano que crean un círculo virtuoso que se alimentan entre si y conducen al ÉXITO.

Al nacer la inteligencia creativa nos dota a cada uno de nosotros de un cuerpo para crear, una inteligencia para discernir y la destreza para transformar el mundo para bien o para mal.  Estamos hablando de que formamos parte un sistema vivo, creativo y expansivo. Y de que tú y yo al estar vivos nos hemos convertido en co-creadores con Dios y copartícipes de esta creación dinámica.

Y es aquí donde entra la ley de la expansión. Al igual que el universo se está expandiendo, cada uno de nosotros formamos parte de esa expansión y es por eso que no podemos dejar de crecer. La inteligencia creativa es amor y busca su expresión a través de cada uno de nosotros, instándonos a crecer a través de crear y generar valor profundo. Esto es, para que una criatura sea exitosa tiene que generar más valor que el que extrae del sistema y lo tiene que hacerlo en forma continua, consistente y expansiva todos los días de su vida.

El éxito se puede manifestar en muchas formas: dinero, amor, salud, reconocimiento, posesiones, felicidad. Pero en su esencia más pura, el auténtico éxito radica en dar. El lograr construir riqueza y bienestar para nuestros semejantes. El que nuestra vida de frutos reales, profundos y duraderos que avanzan el propósito de la creación. Y al hacer esto todo lo demás nos llega por añadidura.

La ley nos invita a asumir responsabilidad por nuestro éxito. A entender que cada uno de nosotros somos responsable por lo que generamos. Y a comprender que contamos con el apoyo incondicional de la sabiduría creativa que todo lo creó y que si la estudiamos, entendemos y aplicamos con fe, tenacidad y pasión vamos a llegar a ser y tener todo lo que queremos. Pero que para ello necesitamos aplicar sus reglas infranqueables.

Primero hay que imaginar una vida que valga la pena, después hay que desearla fervientemente y inyectarle fe para entrar en diálogo con la sabiduría universal y después  hay que ejecutar. Cada paso que tomamos abre un mundo de nuevas posibilidades. Cada paso que tomamos manda un mensaje inequívoco al universo de que esto va en serio.

Si queremos ser exitosos tenemos que pensar exitosamente, hablar exitosamente y actuar exitosamente. Hay que mandar el mensaje inequívoco a la mente universal que creemos en la ley de la abundancia y que Dios apoya al que se apoya y que sale a su encuentro para proveerle de la salud, el amor y el dinero que requiera para hacer el bien BIEN.

Hay que superar la ignorancia. Nuestra salvación no está en los hombres y sus leyes, sino en Dios y su ley universal. El éxito radica en interactuar con la ley de vida y la abundancia y no con el miedo y la idea de la carencia.

Todo es crecimiento. Hay que crecer al éxito. Cada día hay que avanzar un poco más. Hay que preguntarnos que pasito puedo tomar HOY para acercarme un poco más hacia esa vida que vale la pena. Y no importa si acertamos o no, la vida es una actividad creativa, un juego de destreza que envuelve con su magia a niños y también si lo permitimos, a nosotros. El secreto es mantenernos abiertos, curiosos y atentos a las lecciones de vida que nos van puliendo. Cada pasito nos va acercando un paso más hacia nuestra meta de crecimiento y expansión universal. Al llamado a la maestría que nos transforma en hermosos imanes que atraemos hacia nosotros la riqueza de la vida que se desplaza a toda velocidad a nuestro encuentro para ayudarnos a crecer más rápidamente  en nuestra misión vital.

En resumen. El éxito nos espera con los brazos abiertos si nos liberamos del miedo y la ilusión de la carencia. Hay que reconocemos co-creadores con Dios, trabajar duro, añadir valor profundo y seguir creciendo todos los días de nuestra vida. Si hacemos esto entramos en sintonía con el inteligencia creativa que nos creo y ella nos colmará del amor, la salud y el dinero que requerimos por adelantar juntos la bienaventurada creación.

Escuche aquí el comentario transmitido el 11 de septiembre 2013 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

 

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