¡Veintitrés disparos de estrés al día! ¿Cómo remediarlos?

Veo a mi alrededor una epidemia de estrés. Muchos seres humanos bien intencionados están buscando como enfrentar este sentimiento de malestar a través de recetas tan variados como tomar pastillas, cambiar su dieta, hacer ejercicio e incluso tomar clases de yoga. Lo lamentable es que muchas veces todas estas acciones no generan los grandes resultados esperados. Y me pregunté ¿Por qué? Por lo tanto me di a la tarea de investigar y encontré algunos nuevos puntos de vista sobre el fundamento del estrés que se me hicieron sentidos y que por lo tanto me gustaría compartirlos contigo.

Pero primero un poco de historia.

Hace casi 100 años el Dr. Walter B. Cannon de la Escuela de Medicina de Universidad de Harvard descubre un mecanismo innato de supervivencia en cada uno de nosotros que hoy conocemos como el reflejo de “pelear o huir”. Resulta que cada vez que nos sentimos amenazados se echa a andar provocando varios cambios físicos y hormonales en nuestro cuerpo para ayudarnos a enfrentar el peligro y mejorar nuestra capacidad de pelear o huir para salvarnos la vida.

Todo esto estaba súper bien mientras las amenazas en contra nuestra vida eran reales y esporádicas. Sin embargo, con el avenir de la vida moderna se estima que se estimula en nosotros el reflejo de “pelear o huir” unas veintitrés veces por día. Así es, veintitrés veces al día y esto no es nada bueno y es la base de lo que llamamos estrés.

Ahora, a lo largo de 3,800 millones de años de evolución la vida ha creado una serie de mecanismos compensatorios para que el cuerpo pueda recuperar su estado habitual de equilibrio y salud después de los disparos de adrenalina que genera el reflejo de “pelear o huir”. Y es en los años setentas cuando otro doctor de la Universidad de Harvard, llamado Herbert Benson lo descubre y lo llama la “respuesta de relajación”.

Realmente la naturaleza es extraordinariamente eficiente. Cuando se trata de un asunto de vida o muerte el cuerpo suprime todas las funciones que considera no indispensables. Entre estas están las funciones de nuestro sistema imuniológico que considera que no son prioritarias si de lo que se trata es de ayudarnos para pelear o huir por nuestra vida, y concentra toda su atención en darnos una gran inyección de adrenalina y fuerza para enfrentar el peligro eminente.

El asunto es que en la actualidad nuestra vida no está constantemente en peligro mortal y son todos estos veintitrés mini disparos de adrenalina diarios generados por el estrés que hay que aprender a controlar, antes de que sean ellos los que nos maten.

La belleza del descubrimiento del Dr. Benson es que nos enseña que dentro de cada uno de nosotros existe un botiquín de poderosos químicos que conforman la mejor medicina del mundo. Esta es capaz de repararnos a nosotros mismos, después de cualquier acontecimiento traumático. Tú y yo tenemos en nuestro cuerpo la medicina precisa para curarnos aun de los padecimientos más severos. Por ejemplo, todos los días generamos células cancerígenas y nuestro sistema inmunológico libera automáticamente los químicos precisos para rápidamente neutralizarlas.

El problema con el estrés de la vida moderna es no nos da tregua y el reflejo de “pelear o huir” se la pasa suprimiendo nuestro sistema inmunológico lo cual permite que cosas como estas células malignas se propaguen sin control. Por lo tanto para recuperar la salud tenemos que aprender a echar mano de la “respuesta de relajación” y ayudar a nuestro cuerpo a estar en un estado óptimo de salud.

El asunto es aprender a realmente escuchar a nuestro cuerpo.

Se nos ha enseñado a ver el cuerpo cómo algo casi ajeno a nosotros, sobre el cual no tenemos mucho control y que cuando empieza con sus achaques hay que ir a ver al doctor para que él o ella nos de la “receta mágica” para volver a estar bien. Si vamos con un medico tradicional nos prescribe algún medicamento o en caso extremo una operación. Y si vamos con un médico naturista nos receta dietas y ejercicio.

Sin embargo los últimos hallazgos científicos han encontrado que el manejo del estrés y de sus múltiples manifestaciones no es un proceso exclusivamente extrínseco sino también intrínseco. Esto es, no es algo que se soluciona simplemente de afuera hacía dentro tomando pastillas, cambiando nuestra dieta, haciendo ejercicio o practicando yoga, sino que es algo que también requiere solucionarse desde adentro hacía afuera a través de lo que llamaré “la mente medicinal” que opera la relación cuerpo-mente.

Resulta que todos los medicamentos, dietas y ejercicios del mundo no nos curarán si nuestra mente no está bien. Específicamente, además de un cuerpo sano hay que tener una mente sana y si existe algo que nos está causando un malestar emocional, pues entonces hay que enfrentarlo y resolverlo para alcanzar un auténtico estado de salud. ¿Suena lógico verdad?

El cuerpo no es simplemente una manifestación de lo que hacemos, sino sobretodo el cuerpo es una manifestación de lo que sentimos, pensamos, creemos. Para ser realmente saludables hay que alcanzar el delicado balance de cuerpo, mente y alma, que es algo profundamente personal. Se trata de aprender a fomentar la “respuesta de relajación” inherente en nuestro cuerpo y permitirle hacer su trabajo reparador.

Por lo tanto es importante entender que la relajación mental es tan o más importante que comer bien, dormir bien y hacer ejercicio. Me explico. Si estás en una relación tóxica, en un trabajo que atenta en contra de tu dignidad o te sientes vacío, no importa que tan saludable sea tu dieta, que tanto ejercicio hagas, si duermes tus ocho horas, o si sabes pararte de cabeza, tu cuerpo se está envenenando con estrés. No hay pastilla que te pueda recetar un doctor para curarte. Tienes que tomar control de tu vida para sanar.

Esto es, tienes que fijar límites, vivir de acuerdo a tu verdad, rodearte de un sentido de amor y propósito, y dedicarle tiempo a lo que amas. En el fondo tienes que amarte, no simplemente cuidarte.

La coherencia es una receta que exige valentía. Si estás en una situación que te afecta tu felicidad, tu dignidad o tu sentido de propósito, todo el sentido falso de seguridad que te da permanecer igual no te va a ayudar. Hay que amarse lo suficiente para cambiar.

Si no tienes el coraje de enfrentar de un tajo la situación tóxica que te está consumiendo, empieza por fortalecer tu “respuesta de relajación” creando pequeños espacios para ti que poco a poco te irán fortaleciendo, dandole más sentido a tu vida . Por ejemplo medita. Pinta. Canta. Reza. Le biografías. Busca a gente positiva. Ve a un club de la risa. Despabílate. O aun mejor ayuda a alguien más.

En resumen, el estrés es un mecanismo natural del cuerpo que se dispara cuando nuestra mente percibe que nos encontramos en peligro. Para combatirlo hay que aprender a fomentar la “respuesta de relajación” que es el gran antídoto con el cual la naturaleza nos ha dado.

Una vida sana se compone de un cuerpo sano, una mente lúcida y un espíritu agradecido. Entre el 60% y 90% de todas las enfermedades son producto del estrés. Por lo tanto la respuesta a nuestros achaques no está en lo externo, sino en lo interno. Asume hoy la responsabilidad por tu bienestar. Recétate la dura medicina de que nada, ni nadie lo puede hacer por ti y reconoce que la naturaleza ya te ha dotado de todo lo que necesitas para alcanzar la felicidad.

Simplemente hay que quererse mucho, escuchar la voz de nuestra intuición, tomar decisiones sensatas y vivir de acuerdo a nuestra verdad.

Ten un gran día.

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