Mensaje Navidad 2015: Pon el mundo a vibrar

En este mensaje navideño te explico porqué lo importante no es dar el regalo más caro, sino el más valioso, y te enseño como incendiar la magia del amor fuerte y sincero que pone al mundo a vibrar.

https://www.youtube.com/embed/um14-hz2ZNI” ¡Disfruta!

TRANSCRIPCIÓN

Mi papá siempre me decía, hijo, el dar es el doble de placentero que recibe, porque al dar tienes el placer de dar, más el placer de la persona que recibe. ¡Gracias Papi por el regalo de sabiduría que me ha enriquecido mi vida!

Por lo tanto hoy, en la víspera de Navidad te quiero hablar del placer de dar. Lo que es más te quiero hablar de aquella magia que surge cuando damos algo del fondo de nuestro corazón.

Y entonces surge la pregunta. ¿Cuál es el mejor regalo? Pues contrario a lo que nos quieren hacer creer, que entre más caro el regalo mejor, el mejor regalo no tiene que ver con su precio, sino con el valor que se le atribuye.

Incluso déjame ir aún más lejos y decirte que el mejor regalo puede ni ser algo material.

¿Quieres hacer un regalo memorable? Entonces, regala un profundo interés en el ser de la otra persona. Qué te sienta. Que te vibre. Que tu presencia llene la casa de luz y que tu atención enamore y haga al otro brillar.

¡El regalar cosas es fácil! Pero si realmente quieres hacer un regalo que se recuerde, que se distingue y que trascienda, entonces regala amor. Envuélvelo en unas palabras deliciosas, cuidadosamente escogidas, entregadas con dulzura y con pasión. Y acompáñalas de un abrazo de oso, profundo y liberador. Se trata de crear un evento que se eternice en la memoria, uno que se tatúe en el corazón.

Los momentos mágicos de la vida son aquellos que tocan el alma y generan una emoción tan pura, bella y cristalina que se fijan en la conciencia y perduran para siempre. Si los puedes realzar con un bello objeto, perfecto. Pero no es el objeto, sino es la magia del sentido profundo de la ocasión que cala y deja huella.

Entonces, esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, ocúpate por dar el regalo más valioso. Ese que te exige crecer en tu capacidad de dar de ti mismo. De ser una persona extraordinaria. Un ser de luz, lleno de amor, cuya sola presencia ilumina a los que están a tu alrededor. Y que a la vez les da alas para crecer, dar y amar en reciprocidad.

Finalmente tú eres el regalo más preciado. Es tu pureza de espíritu. Es la belleza de tu alma. Es la esencia de tu amor que transforma, que ilumina, que distingue, que trasciende y que perdura.

En resumen

En esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, sino por dar el más valioso. Crece en tu capacidad de darte a los demás. Enciende la magia del amor fuerte y sincero y pon al mundo a vibrar.

Feliz Navidad. Merry Christmas. Y Joyeux Noël.

¡Este es el hábito más importante de mi vida!

Hoy te quiero hablar del hábito de oro, probablemente el hábito más importante de mi vida e invitarte que tú también lo practiques.

Para ello te he preparado tanto un pequeño video al igual que el comentario que paso al aire en el noticiero de Radio Red. Incluyo las ligas al final del comentario.

EL COMENTARIO

Inicio todos los días con lo que yo llamo la hora dorada. Es mi hora. Mi tiempo sagrado para cultivar mi mente, cuerpo y espíritu.

La hora dorada consta de tres actividades: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación. Y la llamo la hora dorada porque estas tres actividades, hechas con regularidad, nos ayudan brillar.

Empecemos con la lectura. Simplemente 20 minutos de lectura diaria.

Leer es una ventana al alma de las personas más extraordinarias del mundo. Hermano y hermanas que modelan, ilustran e inspiran. Hay tantos buenos libros. Simplemente te recomiendo escoger tu lectura con cuidado y buscar libros que te llenen de ánimo, esperanza y visión.

Los libros nos permiten descubrir un mundo de nuevas posibilidades que acelera nuestro crecimiento personal y profesional.

Además, aunque leer 20 minutos diarios, no parece como mucho tiempo, si lo hacemos con regularidad a lo largo de un mes habremos leído un total de 10 horas. Así es, 10 horas que equivale a uno a dos libros al mes. Imagínate leerte de 12 a 24 libros al año. Este simple hecho te convertirá en una de las personas mejor preparadas en tu ámbito personal y profesionalmente.

Ahora hablemos del ejercicio. Arrancar nuestro día con 20 minutos de ejercicio es algo sensacional. El cuerpo no fue hecho para ser sedentario. Con 20 minutos de ejercicio diario nuestro cuerpo estará más fuerte y sano. Y nuestra mente más lúcida y atenta.

Yo inicio con unos cinco minutos de ejercicios de estiramiento. Alzar los brazos al cielo. Tocar las manos al piso. Girar el cuerpo suavemente de lado a lado. Todo el tiempo respirando lento, profundo y pausado.  Delicioso.

Después hago unos 10 a 15 minutos de ejercicio aeróbico. Cosa sencillas como sentadillas, lagartijas, y abdominales. Súper estimulante. Y termino parado de cabeza. ¿Porqué de cabeza? Porque me hace recordar la importancia de los hábitos. La gente te ve parado de cabeza y dice que es algo extraordinario, sin embargo no lo es. Pararse de cabeza es algo sencillo que todos podemos aprender a hacer. Por lo tanto pararse de cabeza no simplemente irriga el cerebro, sino que nos recuerda que las cosas sencillas hechas con disciplina transforman lo ordinario en extraordinario.

Finalmente, viene la meditación. La gente te va ahí sentado aparentemente sin hacer nada y sin embargo lo que sucede en nuestro interior durante la meditación es una de las disciplinas más importantes que podemos tener.  Es un ejercicio que nos permite tomar control de nuestra mente y emociones y desde un plano superior poder determinar como vamos a reaccionar ante cada estímulo que entra a nuestra vida. Y esto es crucial, porque sin esta disciplina carecemos de lucidez, y somos un poquito como papalotes en el viento reaccionando sin cause a todo lo que llama nuestra atención. La meditación es una disciplina que nos permite separar la emoción de la razón para poder ver la vida con ecuanimidad y escoger con mayor claridad el camino que conducirá a una vida más exitosa, plena y feliz.

En resumen. Te invito a acompañarme en esta extraordinaria aventura que es la vida y a desarrollar el hábito de oro que te ayudará a tomar mayor control de tu mente, cuerpo y espíritu. Inicia tu día dedicándote tiempo de calidad. Practica la hora dorada: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación.

Ahora, a lo mejor tu estás pensando, ¡oye Mac, yo no puedo dedicarle una hora diaria a esta disciplina!

Está bien. Te la pongo fácil. Inicia con 5 minutos de lectura, 5 minutos de ejercicio y 5 minutos de meditación. No me vas a decir que no puedes encontrar 15 minutos al día para ti. Aquí el asunto es darte la oportunidad de crecer.

Te quiero pedir un gran favor. Tú mereces una vida más próspera, plena y feliz. Inténtalo. Dale un mes. Dedícale 15 minutos diarios a ti y veras como tu vida empieza a florecer.

Bueno es el comentario y hoy. Y como siempre me despido recordándote que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Aquí está la liga para ver el video y al comentario transmitido el 29 de abril 2015 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red. 

Mensaje de Navidad 2014: Respira e inspira el amor celestial.

Como es Navidad me gustaría invitarte a soñar y a olvidarte por un momento de que eres un ser tan racional.

Esta Navidad quiero que te dejes seducir por la imaginación. Respira. Inspira el amor celestial.

María y Jesús

Vamos a hacer un ejercicios donde tu te Imaginas que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos y que ella te lo pasa para que tú lo puedas arrullar.

El nacimiento de Jesús nos invita al amor. A dejar nacer en cada uno de nosotros la esencia de su ser y a reconocer que somos parte de algo maravilloso.

La imagen del niño Jesús dispara la felicidad y hace nacer en nosotros la grandeza de nuestra humanidad.

Dios está tan cerca. Simplemente hay que bajar la guardia y dejarnos querer y el niño Jesús es el vehículo ideal.

Por lo tanto te invito a hacer el siguiente ejercicio conmigo para celebrar la Navidad. Sólo requiere no tomarse tan en serio para poder recordar y convocar el espíritu infantil de la sorpresa y el deleite ante la magia de vivir.

Entonces, empecemos. Respira. Inspira el amor celestial. No tengas miedo, déjate amar.

Enfócate en tu corazón. Siente como se abre y expande de él una luz radiante de gran alegría. Agradece estar vivo. Y agradece esta nueva vida que nace este día.

Ahora te voy a pedir que dejes volar tu imaginación. En el ojo de tu mente visualiza nuevamente que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos. Respira e inspira el amor celestial. Te extiende al niño Jesús. Sonríe. Tómalo en tus brazos y llévalo a tu pecho y arrúllalo con ternura y con todo tu amor.

La imaginación es la puerta a la comunicación divina. No tengas miedo de abrir tu corazón. De dejar entrar en él la locura divina. De arriesgarte a vivir la iluminación.

Se valiente. Desatado. Maravillado del milagro de estar aquí. De ser testigo protagonista de la fiesta de vivir.

Respira. Inspira es amor celestial.

Sigues con la criatura en tus brazos. Sonríele. Mira en sus ojos. Que pureza. Es como mirar en la inmensidad del cielo y percatarse que vivimos en un universo inteligente. Su mirada toca la profundidad de tu alma y tu conmueve. Es una delicada sinfonía de alegría y compasión.

Y su madre, tu madre, mi madre, observa feliz. Es la fiesta de Navidad. Es la fiesta de la unión. Es la fiesta de las fiestas. Es la fiesta del amor.

Tanto amor. Tanto amor si simplemente abrimos el corazón. Ábrelo, ábrelo, ábrelo YA. Arrulla al niño de la Navidad. Es tu hijo, es tu hermano, es tu padre y señor. Es tu complice y tu amigo, tu confidente y mentor.

Ábrete, ábrete, ábrete YA. Respira. Inspira el amor celestial. Expira el miedo. Déjate amar.

Ahora intercambia lugares con el niño Jesús, y regrésaselo a María. Ella te toma en sus brazos y te lleva hacía si. Te arrulla en su pecho. Déjate ir. Déjate ir. Y siéntete seguro y muy, muy feliz.

Feliz Navidad.

Escucha aquí el comentario transmitido el 24 de diciembre 2014 en el noticiero La Red de Radio Red con Sergio Sarmiento y Lupita Juárez.

Servir o sufrir. ¡Tú decides!

Hoy quiero hablar de la paradoja de la vida. De como por un lado podemos ver la vida como un botín que está ahí para servirnos. Y como por el otro lado podemos ver la vida como una inmensa responsabilidad que conlleva a servir y a dar más que lo que que recibimos.

¿Cuál es la mejor postura? Este es mi punto de vista.

Al nacer somos bendecidos con el regalo de la vida y con la gran responsabilidad de hacer buen uso de ella. Nos anteceden 3800 millones de años de evolución que se manifiestan en nosotros. En cada uno de nosotros. Tú y yo somos la más pura expresión de la creación. En ti y en mi se  manifiesta lo último, lo actual, lo más bello y revolucionado.

El asunto es que la vida, el universo, Dios, o como lo quieras llamar, tiene su agenda y lo queramos o no, tú y yo somos parte de ella. Y dependiendo de cómo actuamos nos haremos acreedores a alegría, salud y bienestar o a dolor, llanto y desesperación.

El amor es probablemente la mayor paradoja del mundo y el concepto peor entendido de todas. Se nos ha hecho pensar que el amor es una característica del débil. Se asocia con el aferrarse a otro y perder la cabeza, consumirse en la pasión y después encontrarse con que todo, todo fue una ilusión. Pero eso no es amor sino egoísmo porque no está fincado en el deseo de dar sino de recibir, lo cual sin duda consume, debilita y destruye.

El amor, el verdadero amor no es egoísta, sino magnánime. Busca servir, no servirse. Decía el gran general francés Napoleón Bonaparte que una de las grandes lecciones que había aprendido en el campo de batalla era que el espíritu siempre vence a la espada. Era como si el universo conjuraba todo su poder detrás del que cree, del que ama, del que lucha por algo más grande que él o que ella.

Un día el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton conoce a La Madre Teresa de Calcuta y le pregunta: “Madre, que tanto hay que dar” a lo que ella responde, “hasta que duela”.

El amor, el verdadero amor no es débil sino tremendamente fuerte y poderoso. Vemos cómo en un mundo envuelto en el miedo, la confusión y la violencia el amor ha servido como blindaje para grandes personajes de la historia como Mahatma Gandhi y Viktor Frankl. Su amor por servir logró neutralizar el miedo y la confusión de sus agresores e hizo que aun ellos desearan que su luz no dejara de existir.

En el caso de La Madre Teresa de Calcuta la paradoja es aún mayor, porque el blindaje de amor no era en contra otros seres humanos, sino en contra las bacterias y los microbios portadores de terribles enfermedades. En su caso ella podía estar en medio de la gente más enferma del mundo y su amor por servir, le servía como escudo para no contagiarse.

Y este escudo está a la mano no únicamente de grandes personajes como Gandhi, Frankl y La Madre Teresa, sino que también está a la mano de gente común y corriente como tú y yo, pero hay que aprender a activarlo.

La regla es sencilla: El que sirve, sirve. Todo es uno. La gota se funde con el mar y el mar se funde con la gota.

Venimos a la tierra para aprender, amar y servir y la vida bien vivida es una bendición y un regalo. Pero también la otra cara de la moneda es cierta. Al que hace caso omiso de la regla y no quiere servir sino servirse se saca “la rifa del tigre”. O servimos o sufrimos. O nos fortalecemos o nos debilitamos, enfermamos y morimos en agonía, tristeza y dolor. La vida no se anda con medias tintas. O se es o no se es. Y su rigor y esplendor es implacable.

Incluso como parte central de la paradoja de la vida está nuestro mismo cuerpo. Y aquí hay que preguntarnos: ¿Realmente es nuestro el cuerpo o es parte del instrumentario que la vida nos ha proporcionado y encomendado utilizar con respeto, para aprender, servir y ser feliz?

Y digo que el cuerpo es una paradoja porque si lo vemos a través de los ojos del ego, aparentemente nos imaginamos que el cuerpo es nuestro, que lo poseemos y que está aquí para servirnos. La paradoja es que creo que realmente es al revés. Nuestro cuerpo no es nuestro. Realmente nada es nuestro, todo nos es dado como instrumento para aprender, crecer y continuar la creación.

Y esto me hace recordar un chiste. Están dos amigos en el funeral de un hombre muy acaudalando. Y uno le pregunta al otro, “¿Oye y cuánto dejó fulanito de tal?” y el otro lo piensa un momento y le responde, “pues, lo dejó todo”. Pues si, por más que queramos llevarnos lo que hemos acumulado, no lo vamos a poder hacer.

Por lo tanto, hoy quiero proponerte una nueva forma de ver al cuerpo y a fin de cuentas una nueva forma de ver la vida. En vez de ver el cuerpo como algo que poseemos y que existe para servirnos, te propongo que le demos la vuelta y que nos imaginemos que el cuerpo no nos pertenece, sino que es una encomienda que la vida nos ha hecho y que nos pide que lo cuidemos, lo desarrollemos y lo utilicemos para ayudarnos a crecer en nuestra labor de amor.

Decía Leonardo da Vinci que los sentidos son los vicarios del alma y tenía todo la razón. Cuando nos abocamos a servir a nuestro cuerpo sucede algo maravilloso. Nuestro cuerpo nos regala lucidez, fuerza, belleza y pasión. Nos dota de un vehículo digno de los dioses para transcurrir por esta tierra. Una carroza hermosa que brilla radiante de salud y se transforma en un imán que atrae hacia si gente bella y oportunidad.

El cuidado esmerado del cuerpo nos enseña los fundamentos de una vida significativa, próspera y feliz. Aprendemos al cuidarlo el valor de la constancia que crea buenos hábitos y cómo estos hábitos conducen a la maestría y a la realización.

Y no termina ahí. Cuándo dejamos de ver el cuerpo como algo aislado del mundo y lo empezamos a ver como una parte integra de la creación, sucede algo mágico. La gota se funde en el mar y el mar se funde en la gota.

De pronto esa angustia existencial que nos estresa, que nos causa dolor de cabeza, cansancio y desánimo, desvanece. Baja nuestra presión sanguínea y suben nuestras defensas. Dejamos de dar vueltas en la noche sintiéndonos indefensos y desamparados. La voz crítica en nuestra cabeza se acalla y dejamos de ser tan irritables y explosivos. Incluso al sentir como el cuerpo se funde en el mar de la sabiduría universal, el miedo al fracaso se mitiga, suba nuestra autoestima y entramos en una espiral ascendente y constructiva.

Sin duda la vida es una paradoja. Entre más nos queremos afianzar, más resbalamos. Y entre más nos abrimos y nos damos más crecemos.

En resumen.

Te invito a poner de cabeza muchos de los preceptos que tenemos. El amor no es una característica de la gente débil sino que es el fundamento de la fuerza más poderosa del mundo. Como decía Napoleón Bonaparte el espíritu es más poderoso que la espada y esto se ve claramente en Gandhi y Frankl.

Por otro lado es importante acabar de una vez por todas con el precepto de que la vida es un botín que hay que aprovechar. No, la vida no es un botín sino que es algo sagrado que hay que cuidar, desarrollar y hacer crecer y nuestro cuerpo es nuestro gran maestro que nos ha sido encomendado para enseñarnos el camino de la coherencia.

Finalmente, nunca hay que olvidar que venimos a la tierra para aprender, amar y servir o a sacarnos “la rifa del tigre”. Servimos o sufrimos. ¡Tu decides!

Escucha aquí el comentario transmitido el 17 de septiembre 2014 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

¡Celebra la vida!

Hoy quiero hablar del cuerpo y del alma y del sentido profundo de celebrar la vida.

Acabo de descubrir a un escritor, poeta y filósofo celta que me encantó. Se llama John O’Donohue y me gustaría compartir contigo un poco de lo que me enseño.

Para los celtas el alma no es algo que está fuera del cuerpo, sino que el cuerpo es algo que está dentro del alma. Cada uno de nosotros somos la encarnación del espíritu de Dios y nuestro cuerpo es un templo.

Me encanta esta visión porque acaba con la idea de la separación del cuerpo y del alma. Para ellos el hecho de que el cuerpo está dentro del alma le confiere al cuerpo una sentido místico profundamente sagrado.

Otro aspecto que me encantó es que para los celtas los sentidos son oración.

Para ellos la sensualidad es algo bello. No es algo vulgar y vergonzoso, sino que es algo alegre y luminoso. Es la manifestación más pura de la vida. Es la comunión mas íntima con Dios que se da a través de los sentidos. Y de acuerdo a su visión de la vida, el placer es un tributo a nuestra dignidad como seres humanos.

Ellos creen que los sentidos nos revelan lo divino en el aire, el sol, el agua y la tierra, al igual que lo divino en cada uno de nosotros.

Algo que he constatado a lo largo de mi vida es que cuándo la desarrollamos y vivimos a través de nuestros sentidos se derrite la tensión y vemos el mundo con mayor dulzura. De pronto se disipa la distancia entre tú y yo y nos reconocemos todos como hermanos y hermanas. Ya no nos sentimos huérfanos, exiliados y solos, sino parte de una bella familia que hay que celebrar.

Probablemente el dolor más profundo que cualquiera de nosotros puede sentir es causado por la ilusión de la separación. Un sentimiento de orfandad infernal. Para lidiar con él nos envolvemos en el ego y nos convertimos en seres fríos y cínicos o aún pero, en personas agresivas y desalmadas.

Por eso hay que aprender a sentir. A profundizar con la sensación. A escuchar la voz del dolor que nos ocasiona la ilusión de la separación y comprender que este dolor es nuestro amigo porque es el cincel de la conciencia socavando la coraza de nuestro ego para liberarnos de su opresión.

Otro punto que hace O’Donohue es que de niños nos enseñan muchos de los aspectos de la naturaleza del pecado, pero rara vez se nos enseña que el pecado más grande que podemos cometer es desperdiciar nuestra oportunidad de vivir una vida plena.

Parece que todo a nuestro al rededor está diseñado para que nos preparemos para vivir. Nos dicen, estudia para conseguir un buen trabajo y después nos dicen trabaja para ahorrar para un buen retiro. ¿Y la vida? Desgraciadamente demasiada gente llega al final de su vida diciéndose a si misma, si sólo tuviese un año más para hacer lo que siempre he querido. Y sin embargo, debido a que se la pasó postergando lo que le suplicaba su alma, el momento de entregarla llegó y con ello el fin de la oportunidad de vivir una vida significativa. Que tristeza. ¡Que pecado!

Tantas de las supuestas razones que nos limitan para vivir una vida plena son falsas. Son meras ilusiones que hemos fabricado en nuestra mente. No existen realmente esas barreras. Por lo tanto, nunca debemos dejar que el miedo o las metas que nos imponen los demás fijen las fronteras de nuestro destino.

Dios, la creación o la madre naturaleza, como tú la quieras llamar, es abundante y generosa y nos toma bajo su ala y nos apoya con todo lo que necesitamos si simplemente nos arriesgamos a vivir la vida plenamente.

Muchas veces la falta de bendición en nuestra vida se debe a que no estamos viviendo la vida que amamos, sino más bien estamos viviendo al vida que se espera de nosotros.

Hay que recuperar el paso de nuestra vida. Si vives la vida que amas encontraras en ella refugio y bendición. La coherencia convoca hacía nosotros la sabiduría de un universo justo, bueno y abundante.

Ten presente que sólo tienes una vida. No la desperdicies. Vívela intensamente. El espejismo de la seguridad es simplemente eso, un espejismo. La vida vale más que el falso sentido de seguridad que nos invita a vivir una existencia de mediocre letargo embruteciéndonos con todo un abanico de soluciones milagrosas que prometen hacernos olvidar quienes realmente somos.

No existe remedio exterior para nuestra soledad. Ni ir de compras, tomarse un trago, o embrutecerse frente a la tele es la solución. El que mata el tiempo se asesina a si mismo. Toma control de tu vida. Pero no a través del martirio de ejercicio de la fuerza de voluntad, sino a través de la dulzura de liberar la luz de tu conciencia. Confía. Tu alma conoce la geografía de tu destino. Déjate guiar. Y nunca te des por vencido.

Y esto me trae nuevamente al templo celta del cuerpo. Al desarrollo de los sentidos y a la celebración de vida a través de ellos.

Cuándo aprendemos a desarrollar nuestros sentidos ya no queremos escapar del mundo, sino vivirlo. Abrimos a través de ellos un diálogo con nuestra esencia más intima. Con nuestro ser más elevado. Con la mejor versión de nosotros mismos. Y esto embriaga, deleita, inspira y da fuerza.

Como comenté al principio, en la filosofía celta se cree que el cuerpo vive dentro del alma y John O’Donohue sugiere un ejercicio sencillo para ayudarnos a intimar con ella.

Va así.

El primer paso es visualizar tu alma a tu alrededor como un campo de energía que te envuelve de pequeñas partículas luminosa de color. Yo cuando hice el ejercicio vi como que cada partícula era más bien un diminuto angel de luz que agitaba alegremente su arco iris. Era espléndido. El segundo paso es respirar e imaginarte que al inhalar estas llevando esta luz a tu interior. Y el tercer paso es imaginarte que al exhalarla esta luz está expandiéndose en tu interior infundiendo en cada una de tus células su vibración de entusiasmo, haciéndote sonreír y sintiéndote ligero, alegre y positivo.

Yo creo que no hay coincidencias en la vida. Resulta que la palabra entusiasmo viene del vocablo griego que significa “Dios en ti”.

Entonces en conclusión, tu cuerpo es un templo y tus sentidos oración. Por lo tanto, te invito a practicar diariamente este sencillo ejercicio que te trae la conciencia y alegría de la presencia de Dios de tu exterior a tu interior y a través de ello enciende en ti el entusiasmo de vivir.

Ten un hermoso día y recuerda que tu eres grande y que la vida exige tu grandeza.

¡Veintitrés disparos de estrés al día! ¿Cómo remediarlos?

Veo a mi alrededor una epidemia de estrés. Muchos seres humanos bien intencionados están buscando como enfrentar este sentimiento de malestar a través de recetas tan variados como tomar pastillas, cambiar su dieta, hacer ejercicio e incluso tomar clases de yoga. Lo lamentable es que muchas veces todas estas acciones no generan los grandes resultados esperados. Y me pregunté ¿Por qué? Por lo tanto me di a la tarea de investigar y encontré algunos nuevos puntos de vista sobre el fundamento del estrés que se me hicieron sentidos y que por lo tanto me gustaría compartirlos contigo.

Pero primero un poco de historia.

Hace casi 100 años el Dr. Walter B. Cannon de la Escuela de Medicina de Universidad de Harvard descubre un mecanismo innato de supervivencia en cada uno de nosotros que hoy conocemos como el reflejo de “pelear o huir”. Resulta que cada vez que nos sentimos amenazados se echa a andar provocando varios cambios físicos y hormonales en nuestro cuerpo para ayudarnos a enfrentar el peligro y mejorar nuestra capacidad de pelear o huir para salvarnos la vida.

Todo esto estaba súper bien mientras las amenazas en contra nuestra vida eran reales y esporádicas. Sin embargo, con el avenir de la vida moderna se estima que se estimula en nosotros el reflejo de “pelear o huir” unas veintitrés veces por día. Así es, veintitrés veces al día y esto no es nada bueno y es la base de lo que llamamos estrés.

Ahora, a lo largo de 3,800 millones de años de evolución la vida ha creado una serie de mecanismos compensatorios para que el cuerpo pueda recuperar su estado habitual de equilibrio y salud después de los disparos de adrenalina que genera el reflejo de “pelear o huir”. Y es en los años setentas cuando otro doctor de la Universidad de Harvard, llamado Herbert Benson lo descubre y lo llama la “respuesta de relajación”.

Realmente la naturaleza es extraordinariamente eficiente. Cuando se trata de un asunto de vida o muerte el cuerpo suprime todas las funciones que considera no indispensables. Entre estas están las funciones de nuestro sistema imuniológico que considera que no son prioritarias si de lo que se trata es de ayudarnos para pelear o huir por nuestra vida, y concentra toda su atención en darnos una gran inyección de adrenalina y fuerza para enfrentar el peligro eminente.

El asunto es que en la actualidad nuestra vida no está constantemente en peligro mortal y son todos estos veintitrés mini disparos de adrenalina diarios generados por el estrés que hay que aprender a controlar, antes de que sean ellos los que nos maten.

La belleza del descubrimiento del Dr. Benson es que nos enseña que dentro de cada uno de nosotros existe un botiquín de poderosos químicos que conforman la mejor medicina del mundo. Esta es capaz de repararnos a nosotros mismos, después de cualquier acontecimiento traumático. Tú y yo tenemos en nuestro cuerpo la medicina precisa para curarnos aun de los padecimientos más severos. Por ejemplo, todos los días generamos células cancerígenas y nuestro sistema inmunológico libera automáticamente los químicos precisos para rápidamente neutralizarlas.

El problema con el estrés de la vida moderna es no nos da tregua y el reflejo de “pelear o huir” se la pasa suprimiendo nuestro sistema inmunológico lo cual permite que cosas como estas células malignas se propaguen sin control. Por lo tanto para recuperar la salud tenemos que aprender a echar mano de la “respuesta de relajación” y ayudar a nuestro cuerpo a estar en un estado óptimo de salud.

El asunto es aprender a realmente escuchar a nuestro cuerpo.

Se nos ha enseñado a ver el cuerpo cómo algo casi ajeno a nosotros, sobre el cual no tenemos mucho control y que cuando empieza con sus achaques hay que ir a ver al doctor para que él o ella nos de la “receta mágica” para volver a estar bien. Si vamos con un medico tradicional nos prescribe algún medicamento o en caso extremo una operación. Y si vamos con un médico naturista nos receta dietas y ejercicio.

Sin embargo los últimos hallazgos científicos han encontrado que el manejo del estrés y de sus múltiples manifestaciones no es un proceso exclusivamente extrínseco sino también intrínseco. Esto es, no es algo que se soluciona simplemente de afuera hacía dentro tomando pastillas, cambiando nuestra dieta, haciendo ejercicio o practicando yoga, sino que es algo que también requiere solucionarse desde adentro hacía afuera a través de lo que llamaré “la mente medicinal” que opera la relación cuerpo-mente.

Resulta que todos los medicamentos, dietas y ejercicios del mundo no nos curarán si nuestra mente no está bien. Específicamente, además de un cuerpo sano hay que tener una mente sana y si existe algo que nos está causando un malestar emocional, pues entonces hay que enfrentarlo y resolverlo para alcanzar un auténtico estado de salud. ¿Suena lógico verdad?

El cuerpo no es simplemente una manifestación de lo que hacemos, sino sobretodo el cuerpo es una manifestación de lo que sentimos, pensamos, creemos. Para ser realmente saludables hay que alcanzar el delicado balance de cuerpo, mente y alma, que es algo profundamente personal. Se trata de aprender a fomentar la “respuesta de relajación” inherente en nuestro cuerpo y permitirle hacer su trabajo reparador.

Por lo tanto es importante entender que la relajación mental es tan o más importante que comer bien, dormir bien y hacer ejercicio. Me explico. Si estás en una relación tóxica, en un trabajo que atenta en contra de tu dignidad o te sientes vacío, no importa que tan saludable sea tu dieta, que tanto ejercicio hagas, si duermes tus ocho horas, o si sabes pararte de cabeza, tu cuerpo se está envenenando con estrés. No hay pastilla que te pueda recetar un doctor para curarte. Tienes que tomar control de tu vida para sanar.

Esto es, tienes que fijar límites, vivir de acuerdo a tu verdad, rodearte de un sentido de amor y propósito, y dedicarle tiempo a lo que amas. En el fondo tienes que amarte, no simplemente cuidarte.

La coherencia es una receta que exige valentía. Si estás en una situación que te afecta tu felicidad, tu dignidad o tu sentido de propósito, todo el sentido falso de seguridad que te da permanecer igual no te va a ayudar. Hay que amarse lo suficiente para cambiar.

Si no tienes el coraje de enfrentar de un tajo la situación tóxica que te está consumiendo, empieza por fortalecer tu “respuesta de relajación” creando pequeños espacios para ti que poco a poco te irán fortaleciendo, dandole más sentido a tu vida . Por ejemplo medita. Pinta. Canta. Reza. Le biografías. Busca a gente positiva. Ve a un club de la risa. Despabílate. O aun mejor ayuda a alguien más.

En resumen, el estrés es un mecanismo natural del cuerpo que se dispara cuando nuestra mente percibe que nos encontramos en peligro. Para combatirlo hay que aprender a fomentar la “respuesta de relajación” que es el gran antídoto con el cual la naturaleza nos ha dado.

Una vida sana se compone de un cuerpo sano, una mente lúcida y un espíritu agradecido. Entre el 60% y 90% de todas las enfermedades son producto del estrés. Por lo tanto la respuesta a nuestros achaques no está en lo externo, sino en lo interno. Asume hoy la responsabilidad por tu bienestar. Recétate la dura medicina de que nada, ni nadie lo puede hacer por ti y reconoce que la naturaleza ya te ha dotado de todo lo que necesitas para alcanzar la felicidad.

Simplemente hay que quererse mucho, escuchar la voz de nuestra intuición, tomar decisiones sensatas y vivir de acuerdo a nuestra verdad.

Ten un gran día.

Cómo convertir los propósitos de año nuevo en realidad

Te deseo un 2014 lleno de éxitos.

Y lo que es más, si me lo permites me gustaría poner mi granito de arena y compartir contigo este video que preparé especialmente para ti que explica una fórmula que me encanta para convertir los propósitos de año nuevo en una realidad.

Espero que te guste y siéntete libre de compartirlo.

Un fuertísimo abrazo.

TRANSCRIPCIÓN

Cómo convertir los propósitos de año nuevo en una realidad. Aquí está la fórmula de tres pasos:

-Paso número uno, Visión: Describe claramente lo que quieres.

-Paso número dos, Emoción: Visualízate ya disfrutando de ello.

-Paso número tres, Acción: Realiza diariamente una tarea que ayude a transformar tu visión en realidad.

Entonces, el secreto para convertir los propósitos de año nuevo en realidad simplemente consiste en realizar estos tres pasos a conciencia y entender que el pensar, visualizar y hacer requiere de dedicación y trabajo para hacerlo funcionar.

El gran escultor del renacimiento Michelangelo, decía que el riesgo más grande que corremos no es fijar nuestra meta demasiado alta y no alcanzarla, sino fijarla demasiado baja y lograrla.

Por eso hoy el primer día del año, que por cierto también es el primer día del resto de tu vida, te invito a soñar en grande. A imaginarte que vives en un universo inteligente que está diseñado para que seas exitoso si simplemente sigues una cuantas reglas: como ámate, cuídate, da más de lo que recibes y se agradecido.

Entonces empecemos con el ejercicio.

El primer paso es determinar una visión que realmente te motive, que te enamore y que te haga vibrar.

Por ejemplo ¿Cómo sería una vida que tu amaría vivir? Y hagámosle caso Michelangelo. Si le pedimos poco a la vida, la vida nos dará poco, pero si le pedimos mucho a la vida, la vida nos dará mucho. Por lo tanto hazte el regalo este año de pensar en grande y pedirle mucho a la vida.

Pregúntate ¿cómo sería mi vida ideal, esa vida que amaría vivir? Por ejemplo, cuál sería tu profesión. Quienes serían tus amigos o tu pareja. Cómo sería la relación contigo mismo. Cómo sería tu situación económica. Cómo estaría tu cuerpo y tu estado de salud.

Dónde vivirías. Y qué tipo de contribución harías a la sociedad.

Recuerda, aquí estás respondiendo a la pregunta “¡Cómo sería mi vida ideal!” imagínate ¿Qué harías si supieras que no podías fracasar?

Ahora, para que funcione este ejercicio hay que hacerlo correctamente.

Busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente  y permítete entrar en contacto con La Inteligencia Universal. Se trata de abrir el diálogo con ella, preguntarle desde el fondo de tu corazón consejo y escuchar atentamente su respuesta.

Recuerda que tú eres único. Si Dios, La Inteligencia Universal, La Providencia, o como la quieras llamar, te dio vida es porque tu eres importante. Y al entrar en diálogo con ella te ayudará a entender cuál es tu propósito y que tienes que hacer para lograrlo.

El asunto es hacer el ejercicio a conciencia. E ir dialogando con La Inteligencia Universal acerca de cada uno de los ejes fundamentales de tu vida y cómo se verían en su máxima expresión.

Pregúntale acerca de tu profesión, tu salud, tus relaciones, tu crecimiento personal, tus finanzas, tu contribución al mundo y tu vida espiritual.

Escucha y visualiza como sería TU vida ideal y después apuntalo en una libreta.

Ve haciendo este ejercicio a lo largo de varios días hasta que llegues a una definición clara de la vida maravillosa que te corresponde.

Entre más específico puedes ser en tu descripción mejor. Por ejemplo, si te imaginas un asenso en el trabajo o en una nueva profesión visualiza cómo es tu vida en esta nueva realidad. ¿Cómo te comportas? ¿Qué ha cambiado de ti? ¿Eres más atento, más cercano, más asertivo?  Visualiza y apunta.

Redacta tu visión con lujo de detalle como si le estabas escribiendo una carta a un gran amigo y reescríbela las veces que sean necesarias hasta llegar a una versión que te motive profundamente.

Paso número dos: Emoción

Ahora que ya tienes redactada tu visión ha llegado el momento de visualizarla, interiorizarla y hacerla vibrar en ti.  Lela todos los días al levantarte y antes de dormir.

Convierte esta lectura en un rito. En un acto de reverencia y respeto hacia tus anhelos más profundos. La clave es leerla con emoción y sentir el placer de ser, crecer y vivir aquello que te corresponde.

Este ritual, si lo haces con fe, te llenará de la energía y el entusiasmo que requieres para desarrollar la confianza en ti mismo para alcanzar tus sueños.

Finalmente el paso número tres: La acción

El mundo está lleno de gente bien intencionada que desea y visualiza la vida que quiere pero que no la alcanza. El problema es que no han entendido una de las  leyes fundamentales del universo, que es que por cada acción hay una reacción opuesta y equivalente. El pedir no es suficientes. El deseo atrae hacia ti las cosas que quieres, pero se requiere de la acción para poder materializarlas.

Por eso, para que tus propósitos de año nuevo y de una vida maravillosa se conviertan en realidad necesitas tomar todos los días un paso hacia su realización. ESTA es la clave del éxito. Define, visualiza y ejecuta. Se constante y mantén abierto el diálogo con Dios que te ira guiando paso a paso en las acciones a tomar.

Creo que es evidente que esta estrategia implica trabajo. Porque ahora, además de todas tus obligaciones, que lejos de descuidarlas, las tienes que hacer cada día mejor,  ahora tienes la tarea adicional de forjar la vida que amas. La buena noticia es que el trabajo duro no mata, sino que dignifica, fortalece y da sentido a la vida.

Entonces recapitulando.

La vida que deseas te está esperando con los brazos abiertos. Para alcanzarla simplemente tienes que seguir los tres pasos que describí.

Primero tienes que pensar en grande e imaginarte cómo sería una vida que amas. Luego tienes que ponerlo por escrito y escribirlo y reescribirlo tantas veces como sea necesario hasta que sientas que está perfecto.

El segundo paso es leer tu visión diariamente. 

Visualizarla. Imaginarte que esta es tu vida y que YA la estás viviendo. Y no se trata de simplemente leerla, sino que tienes que inyectarle emoción, pasión y alegría y leerla llena de fe, esperanza y entusiasmo para prepararte mental y emocionalmente para hacerla tuya. Estas es una parte central del éxito. Esta emoción que generas te alimentará y te dará la fuerza y la confianza en ti mismo para enfrentar cada día con determinación.

Finalmente vas a tener que actuar decididamente. Cada día necesitas tomar un paso en la dirección de tu sueño para que La Inteligencia Universal se active y te acerque las cosas que necesitas para convertirlo en realidad.

Entonces, feliz año y  a trabajar!!!

Y Recuerda que tu eres grande y que la vida exige tu grandeza.