Mensaje Navidad 2015: Pon el mundo a vibrar

En este mensaje navideño te explico porqué lo importante no es dar el regalo más caro, sino el más valioso, y te enseño como incendiar la magia del amor fuerte y sincero que pone al mundo a vibrar.

https://www.youtube.com/embed/um14-hz2ZNI” ¡Disfruta!

TRANSCRIPCIÓN

Mi papá siempre me decía, hijo, el dar es el doble de placentero que recibe, porque al dar tienes el placer de dar, más el placer de la persona que recibe. ¡Gracias Papi por el regalo de sabiduría que me ha enriquecido mi vida!

Por lo tanto hoy, en la víspera de Navidad te quiero hablar del placer de dar. Lo que es más te quiero hablar de aquella magia que surge cuando damos algo del fondo de nuestro corazón.

Y entonces surge la pregunta. ¿Cuál es el mejor regalo? Pues contrario a lo que nos quieren hacer creer, que entre más caro el regalo mejor, el mejor regalo no tiene que ver con su precio, sino con el valor que se le atribuye.

Incluso déjame ir aún más lejos y decirte que el mejor regalo puede ni ser algo material.

¿Quieres hacer un regalo memorable? Entonces, regala un profundo interés en el ser de la otra persona. Qué te sienta. Que te vibre. Que tu presencia llene la casa de luz y que tu atención enamore y haga al otro brillar.

¡El regalar cosas es fácil! Pero si realmente quieres hacer un regalo que se recuerde, que se distingue y que trascienda, entonces regala amor. Envuélvelo en unas palabras deliciosas, cuidadosamente escogidas, entregadas con dulzura y con pasión. Y acompáñalas de un abrazo de oso, profundo y liberador. Se trata de crear un evento que se eternice en la memoria, uno que se tatúe en el corazón.

Los momentos mágicos de la vida son aquellos que tocan el alma y generan una emoción tan pura, bella y cristalina que se fijan en la conciencia y perduran para siempre. Si los puedes realzar con un bello objeto, perfecto. Pero no es el objeto, sino es la magia del sentido profundo de la ocasión que cala y deja huella.

Entonces, esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, ocúpate por dar el regalo más valioso. Ese que te exige crecer en tu capacidad de dar de ti mismo. De ser una persona extraordinaria. Un ser de luz, lleno de amor, cuya sola presencia ilumina a los que están a tu alrededor. Y que a la vez les da alas para crecer, dar y amar en reciprocidad.

Finalmente tú eres el regalo más preciado. Es tu pureza de espíritu. Es la belleza de tu alma. Es la esencia de tu amor que transforma, que ilumina, que distingue, que trasciende y que perdura.

En resumen

En esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, sino por dar el más valioso. Crece en tu capacidad de darte a los demás. Enciende la magia del amor fuerte y sincero y pon al mundo a vibrar.

Feliz Navidad. Merry Christmas. Y Joyeux Noël.

¡Este es el hábito más importante de mi vida!

Hoy te quiero hablar del hábito de oro, probablemente el hábito más importante de mi vida e invitarte que tú también lo practiques.

Para ello te he preparado tanto un pequeño video al igual que el comentario que paso al aire en el noticiero de Radio Red. Incluyo las ligas al final del comentario.

EL COMENTARIO

Inicio todos los días con lo que yo llamo la hora dorada. Es mi hora. Mi tiempo sagrado para cultivar mi mente, cuerpo y espíritu.

La hora dorada consta de tres actividades: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación. Y la llamo la hora dorada porque estas tres actividades, hechas con regularidad, nos ayudan brillar.

Empecemos con la lectura. Simplemente 20 minutos de lectura diaria.

Leer es una ventana al alma de las personas más extraordinarias del mundo. Hermano y hermanas que modelan, ilustran e inspiran. Hay tantos buenos libros. Simplemente te recomiendo escoger tu lectura con cuidado y buscar libros que te llenen de ánimo, esperanza y visión.

Los libros nos permiten descubrir un mundo de nuevas posibilidades que acelera nuestro crecimiento personal y profesional.

Además, aunque leer 20 minutos diarios, no parece como mucho tiempo, si lo hacemos con regularidad a lo largo de un mes habremos leído un total de 10 horas. Así es, 10 horas que equivale a uno a dos libros al mes. Imagínate leerte de 12 a 24 libros al año. Este simple hecho te convertirá en una de las personas mejor preparadas en tu ámbito personal y profesionalmente.

Ahora hablemos del ejercicio. Arrancar nuestro día con 20 minutos de ejercicio es algo sensacional. El cuerpo no fue hecho para ser sedentario. Con 20 minutos de ejercicio diario nuestro cuerpo estará más fuerte y sano. Y nuestra mente más lúcida y atenta.

Yo inicio con unos cinco minutos de ejercicios de estiramiento. Alzar los brazos al cielo. Tocar las manos al piso. Girar el cuerpo suavemente de lado a lado. Todo el tiempo respirando lento, profundo y pausado.  Delicioso.

Después hago unos 10 a 15 minutos de ejercicio aeróbico. Cosa sencillas como sentadillas, lagartijas, y abdominales. Súper estimulante. Y termino parado de cabeza. ¿Porqué de cabeza? Porque me hace recordar la importancia de los hábitos. La gente te ve parado de cabeza y dice que es algo extraordinario, sin embargo no lo es. Pararse de cabeza es algo sencillo que todos podemos aprender a hacer. Por lo tanto pararse de cabeza no simplemente irriga el cerebro, sino que nos recuerda que las cosas sencillas hechas con disciplina transforman lo ordinario en extraordinario.

Finalmente, viene la meditación. La gente te va ahí sentado aparentemente sin hacer nada y sin embargo lo que sucede en nuestro interior durante la meditación es una de las disciplinas más importantes que podemos tener.  Es un ejercicio que nos permite tomar control de nuestra mente y emociones y desde un plano superior poder determinar como vamos a reaccionar ante cada estímulo que entra a nuestra vida. Y esto es crucial, porque sin esta disciplina carecemos de lucidez, y somos un poquito como papalotes en el viento reaccionando sin cause a todo lo que llama nuestra atención. La meditación es una disciplina que nos permite separar la emoción de la razón para poder ver la vida con ecuanimidad y escoger con mayor claridad el camino que conducirá a una vida más exitosa, plena y feliz.

En resumen. Te invito a acompañarme en esta extraordinaria aventura que es la vida y a desarrollar el hábito de oro que te ayudará a tomar mayor control de tu mente, cuerpo y espíritu. Inicia tu día dedicándote tiempo de calidad. Practica la hora dorada: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación.

Ahora, a lo mejor tu estás pensando, ¡oye Mac, yo no puedo dedicarle una hora diaria a esta disciplina!

Está bien. Te la pongo fácil. Inicia con 5 minutos de lectura, 5 minutos de ejercicio y 5 minutos de meditación. No me vas a decir que no puedes encontrar 15 minutos al día para ti. Aquí el asunto es darte la oportunidad de crecer.

Te quiero pedir un gran favor. Tú mereces una vida más próspera, plena y feliz. Inténtalo. Dale un mes. Dedícale 15 minutos diarios a ti y veras como tu vida empieza a florecer.

Bueno es el comentario y hoy. Y como siempre me despido recordándote que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Aquí está la liga para ver el video y al comentario transmitido el 29 de abril 2015 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red. 

Mensaje de Navidad 2014: Respira e inspira el amor celestial.

Como es Navidad me gustaría invitarte a soñar y a olvidarte por un momento de que eres un ser tan racional.

Esta Navidad quiero que te dejes seducir por la imaginación. Respira. Inspira el amor celestial.

María y Jesús

Vamos a hacer un ejercicios donde tu te Imaginas que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos y que ella te lo pasa para que tú lo puedas arrullar.

El nacimiento de Jesús nos invita al amor. A dejar nacer en cada uno de nosotros la esencia de su ser y a reconocer que somos parte de algo maravilloso.

La imagen del niño Jesús dispara la felicidad y hace nacer en nosotros la grandeza de nuestra humanidad.

Dios está tan cerca. Simplemente hay que bajar la guardia y dejarnos querer y el niño Jesús es el vehículo ideal.

Por lo tanto te invito a hacer el siguiente ejercicio conmigo para celebrar la Navidad. Sólo requiere no tomarse tan en serio para poder recordar y convocar el espíritu infantil de la sorpresa y el deleite ante la magia de vivir.

Entonces, empecemos. Respira. Inspira el amor celestial. No tengas miedo, déjate amar.

Enfócate en tu corazón. Siente como se abre y expande de él una luz radiante de gran alegría. Agradece estar vivo. Y agradece esta nueva vida que nace este día.

Ahora te voy a pedir que dejes volar tu imaginación. En el ojo de tu mente visualiza nuevamente que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos. Respira e inspira el amor celestial. Te extiende al niño Jesús. Sonríe. Tómalo en tus brazos y llévalo a tu pecho y arrúllalo con ternura y con todo tu amor.

La imaginación es la puerta a la comunicación divina. No tengas miedo de abrir tu corazón. De dejar entrar en él la locura divina. De arriesgarte a vivir la iluminación.

Se valiente. Desatado. Maravillado del milagro de estar aquí. De ser testigo protagonista de la fiesta de vivir.

Respira. Inspira es amor celestial.

Sigues con la criatura en tus brazos. Sonríele. Mira en sus ojos. Que pureza. Es como mirar en la inmensidad del cielo y percatarse que vivimos en un universo inteligente. Su mirada toca la profundidad de tu alma y tu conmueve. Es una delicada sinfonía de alegría y compasión.

Y su madre, tu madre, mi madre, observa feliz. Es la fiesta de Navidad. Es la fiesta de la unión. Es la fiesta de las fiestas. Es la fiesta del amor.

Tanto amor. Tanto amor si simplemente abrimos el corazón. Ábrelo, ábrelo, ábrelo YA. Arrulla al niño de la Navidad. Es tu hijo, es tu hermano, es tu padre y señor. Es tu complice y tu amigo, tu confidente y mentor.

Ábrete, ábrete, ábrete YA. Respira. Inspira el amor celestial. Expira el miedo. Déjate amar.

Ahora intercambia lugares con el niño Jesús, y regrésaselo a María. Ella te toma en sus brazos y te lleva hacía si. Te arrulla en su pecho. Déjate ir. Déjate ir. Y siéntete seguro y muy, muy feliz.

Feliz Navidad.

Escucha aquí el comentario transmitido el 24 de diciembre 2014 en el noticiero La Red de Radio Red con Sergio Sarmiento y Lupita Juárez.