¡Conoce un Sindicato ejemplar mexicano!

En este podcast hablo de un sindicato mexicano que hace las cosas bien. Fíjense es auditado por un despacho externo y que los resultados de la auditoria se comparte con todos sus agremiado y lo que es más, los datos están disponibles para cualquiera que la quiera conocer. Se trata del Sindicato de Trabajadores de la Industria Química, que es súper productivo y lo quieren las empresas en las cuales colabora.

Programa transmitido el 10 de octubre 2012 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

Transcripción 

¿Existen en México sindicatos que son auditados por despachos externos y que los resultados de las auditorias se dan a conocer a todos sus agremiados y lo que es más, hasta se compartan con cualquiera que los quiera conocer?

  • Si
  • No
  • Estás bromeando

Pues fíjense que sí existe en México por lo menos un sindicato que es auditado por un despacho externo y que los resultados de las auditorías se comparte con todos sus agremiado y lo que es más, los datos están disponibles para cualquiera que los quiera conocer. Se trata del Sindicato de Trabajadores de la Industria Química, Petroquímica, Carboquímica, Gases, Similares y Conexos de la República Méxicana.

El mes pasado tuve la oportunidad de entrevistar a su Secretario General, Don Gilberto Muñoz Mosqueda y a tres empresas en la cuales colaboran: BASF, Dynasol y SABIC. Fue sorprendente y alentador.

Fíjense en algunos de los comentarios que escuché. Empecemos por el Secretario General. Él dijo: “Somos partícipes de primera fila de un mundo en transformación y parte de una de las industrias más importante del país donde hemos aprendido a adaptarnos a los tiempos cambiantes que nos caracterizan. Nuestra industria es hoy competitiva y tiene elevados índices de productividad. Compite con las mejores y somos tan productivos o más que cualquiera alrededor del mundo.

Y continua El sindicato no es un fin, es una herramienta al servicio de los trabajadores para su desarrollo profesional; hemos logrado en los últimos años importantes avances, pero aún falta un trecho.

¡Es tiempo de pensar en grande! ¡Es tiempo de avanzar hacia el futuro con imaginación y claridad! ¡El pais lo reclama! ¡Y nuestros hijos lo exigen!

Ahora, uno pudiese pensar, suena bonito pero seguramente es pura “demagogia”. Sin embargo al entrevistar a los empresarios me comentaron cosas como: Fue el sindicato que propuso la creación de los equipos de alto desempeño en BASF México y hoy la empresa está llevando este principio al resto de la corporación.

En Dynasol, me dijeron que son los mismos trabajadores que asignan los tiempos extras y vacaciones y que hace años ya no existen supervisores de turno.

Y en SABIC me presumieron que cada equipo de alto desempeño tiene su propia visión, misión y lema. Y el director me comentó: En algunas empresas hay el que piensa y el que hacer. Aquí todos piensan y todos hacen. Y fue precisamente esta actitud que los llevó a ganar el premio nacional del trabajo en el 2007. Concluyó diciéndome: Aquí la negociación anual del contrato colectivo dura máximo un par de horas, porque aquí todos nos fijamos en los números.

Me encantó ver que existe en México un sindicato proactivo, sensato y humano que promueve la productividad y genera valor profundo para el trabajador y la empresa.

Lo que se me hizo terrible es que parece operar en el anonimato cuando nuestro querido México está urgido de dirección y buenas noticia en el ámbito sindical.

Por lo tanto, hoy le pido, no; le suplico al sindicato de la química alzar la voz y abogar más allá de sus agremiados y de las empresas de su sector para convertirse en una autoridad moral que inspire y guíe a los buenos sindicalistas a agremiarse a favor de la sensatez y a contribuir al desarrollo de la nación que todos añoramos.

Ha llegado el momento de enfrentar el sindicalismo miope que en su búsqueda de beneficios y privilegios perversos se lleva a las personas, empresas, instituciones y país entre las patas.

Los expertos dice a los medios que el país no avanza porque los legisladores no se ponen de acuerdo para aprobar las reformas estructurales, entre las cuales destaca la reforma laboral.  Y en parte tienen razón, pero veo que este sindicato no se han dejado frenar.

Vi que para ellos y las empresas en las cuales colaboran la falta de una reforma laboral no ha sido impedimento para construir un modelo sindical moderno, sensato y efectivo a favor de la productividad. Todo es una cuestión de voluntad, sensatez, diálogo y colaboración.

Déjenme citar un par de ejemplos. La ley dice “a mismo puesto mismo salario” y ellos dicen estamos de acuerdo, pero definamos bien lo que es un “puesto”. Un puesto no es algo estático, sino dinámico  y aunque dos trabajadores realicen aparentemente la misma tarea, cada trabajador es único en su formación, empeño y productividad y por lo tanto no es el puesto sino la productividad que debe determinar el ingreso. Y todos lo entienden, aceptan y abrazan.

Otro  renglón que han puesto en el contexto de un sindicalismo moderno  son los privilegios de la antigüedad. Aquí ellos han separado el derecho legítimo que tiene cada trabajador a servicios de salud, formación y jubilación de acuerdo a su antigüedad y el de escalar en forma automática los escalafones laborales en base a ella. En este sindicato el trabajador que progresa es el más apto y no necesariamente el más antiguo.

Contrastemos esto con las prácticas que vemos en otros sindicatos que se oponen tajantemente a ser evaluados en cuanto a su conocimiento y capacidad y se escudan detrás de la figura sindical para aferrarse a un puesto que temen que les queda grande.

El Sindicato de la Química es contrario a estas prácticas y es precisamente esta actitud que los ha llevado a generar riqueza para sus agremiados y las empresas en las cuales colaboran. Su racional es sencillo: si a la empresa le va bien a todos nos va bien y si a la empresa le va mal a todos nos va mal.

El ejemplo de este sindicato es importante; importantísimo en el momento histórico que vive México.  Ellos tiene la autoridad y desde mi punto de vista, la obligación moral de alzar la voz y decir ¡Basta!

¡Basta de los intereses perversos que tienen rehén a México!  ¡Basta de los que se esconden detrás de artimañas que simplemente fomentan la mediocridad!  ¡Basta de los que se están llevando al país entre las patas y comprometiendo nuestro futuro!

Yo le agradezco al Sindicato de la Química la estrategia de éxito que ha forjado a favor de México.

Y le quiero decir a Don Gilberto Muñoz Mosqueda que con gran poder viene gran responsabilidad. Ha llegado su momento de trascender y  de convocar a todos los buenos mexicanos en las filas del sindicalismo a unir fuerzas para juntos forjar la nación justa, productiva y humana que todos añoramos.

Y concluyo recordarle al Secretario General del Sindicato de la Química su propias palabras:  ¡Es tiempo de pensar en grande! ¡Es tiempo de avanzar hacia el futuro con imaginación y claridad! ¡Su pais se lo reclama! ¡Y sus hijos se lo exigen!

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