El Transa NO Avanza

Dice el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon que “La corrupción amenaza al desarrollo, la democracia y la estabilidad”.

Probablemente la mejor descripción de la mentalidad detrás de la corrupción, se la escuché al director de la revista “Mexico Now”, Sergio Ornelas. Él dice que en México impera “La cultura de la franquicia”. Aquí todos tienen su franquicia. La secretaria tiene la franquicia sobre la agenda del jefe. El policía tiene la franquicia sobre la esquina que le toca y los grandes poderes tienen la franquicia sobre el país.

Por lo tanto hoy quiero hablar del dicho “el que no transa no avanza” y explicarte porqué creo que es el dicho más tonto, perverso y egoísta que he escuchado.

La corrupción es un cáncer. Apela a nuestro lado oscuro. Nos hace pensar en chico. En cómo podemos agandallarnos algo que no  nos hemos ganado.

Pero no termina ahí. La corrupción es el detonador de otros dos males que nos ofenden. La violencia y la pobreza.

La mentalidad del que no transa no avanza, puede empezar en una forma casi inocente. El servidor público que piensa que tiene “la franquicia” sobre los trámites burocráticos y que por lo tanto tiene el derecho de usar ese poder para incrementar su ingreso al “ayudar” entre comillas, a acelerar o retrasar los procesos. Sin embargo, la inocencia se pierde cuando uno falta al valor universal de la equidad, que dicta: “trata al otro como quieres ser tratado”. Cuando uno transgrede esta frontera se pierde el sentido del límite y de pronto parece lícito hasta el uso de la violencia o el abuso a los más pobres, para salirse con la suya.

Al preparar este comentario me encontré cifras hirientes. Por ejemplo que La Auditoría Superior de la Federación estima que en los hogares con salarios mínimos se destina el 33% de sus ingresos a pagar actos de corrupción. ¡No se vale!

Pero no son únicamente los pobres los que están pagando un altísimo precio por la falta de transparencia y estado de derecho. El Banco de México estima que el costo de la corrupción equivale al 9% de Producto Interno Bruto o sea equivale al 80% de todos los impuestos recaudados. Y otro estudio estima que la violencia nos cuesta más del doble de eso, o sea otro 22% del PIB.

El que no transa no avanza… como que es al revés. La transa, o más bien, el transa, no nos deja avanzar.

Al analizar a los países con los mejores niveles de vida encontré que hay una correlación directa entre transparencia, competitividad y nivel de vida. Entre más estado de derecho, más desarrollo y mejor nivel de vida. Y del otro lado, entre más opacidad, menos competitividad y más pobreza.

Déjenme darles un ejemplo. Tomemos dos empresas con la misma productividad. Una  en un país corrupto y otra en un país más moderno y por lo tanto menos corrupto.  Inmediatamente el empresario en el país corrupto le tiene que añadir al precio de su producto el 9% de la franquicia de la corrupción. Así de rápido. Así de fácil. Así de injusto.

En conclusión:

De acuerdo a especialistas el 34% del producto interno bruto de México se derrocha en corrupción, violencia y pobreza. ¡Basta!

Indígnense conmigo ante el dicho “él que no transa no avanza”. Substituyámoslo por “el transa no avanza” e iniciemos un movimiento hacia la transparencia, la equidad y el estado de derecho.

México merece ser un país de primer mundo. La inmensa mayoría somos gente buena. Simplemente tenemos que pensar en grande y actuar en consecuencia.

Te imaginas un México próspero y seguro. Un México en el cual hemos erradicado la extrema pobreza. Este México está a la mano. Este México nos corresponde. Digámosle NO a la transa. Digámosle SÍ a la abundancia. Aboguemos por la razón.

Simplemente con recuperar una fracción del PIB que se pierde en  la franquicia de la corrupción y destinarlo a la educación, a la investigación y desarrollo y al estímulo del  emprendedor, iniciaremos una revolución positiva que se alimentará a sí misma y terminará por brindarnos el hermoso México en el cual todos y todas deseamos vivir.

Escucha aquí el comentario trasmitido el 28 de octubre 2015 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

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