Mensaje Navidad 2015: Pon el mundo a vibrar

En este mensaje navideño te explico porqué lo importante no es dar el regalo más caro, sino el más valioso, y te enseño como incendiar la magia del amor fuerte y sincero que pone al mundo a vibrar.

https://www.youtube.com/embed/um14-hz2ZNI” ¡Disfruta!

TRANSCRIPCIÓN

Mi papá siempre me decía, hijo, el dar es el doble de placentero que recibe, porque al dar tienes el placer de dar, más el placer de la persona que recibe. ¡Gracias Papi por el regalo de sabiduría que me ha enriquecido mi vida!

Por lo tanto hoy, en la víspera de Navidad te quiero hablar del placer de dar. Lo que es más te quiero hablar de aquella magia que surge cuando damos algo del fondo de nuestro corazón.

Y entonces surge la pregunta. ¿Cuál es el mejor regalo? Pues contrario a lo que nos quieren hacer creer, que entre más caro el regalo mejor, el mejor regalo no tiene que ver con su precio, sino con el valor que se le atribuye.

Incluso déjame ir aún más lejos y decirte que el mejor regalo puede ni ser algo material.

¿Quieres hacer un regalo memorable? Entonces, regala un profundo interés en el ser de la otra persona. Qué te sienta. Que te vibre. Que tu presencia llene la casa de luz y que tu atención enamore y haga al otro brillar.

¡El regalar cosas es fácil! Pero si realmente quieres hacer un regalo que se recuerde, que se distingue y que trascienda, entonces regala amor. Envuélvelo en unas palabras deliciosas, cuidadosamente escogidas, entregadas con dulzura y con pasión. Y acompáñalas de un abrazo de oso, profundo y liberador. Se trata de crear un evento que se eternice en la memoria, uno que se tatúe en el corazón.

Los momentos mágicos de la vida son aquellos que tocan el alma y generan una emoción tan pura, bella y cristalina que se fijan en la conciencia y perduran para siempre. Si los puedes realzar con un bello objeto, perfecto. Pero no es el objeto, sino es la magia del sentido profundo de la ocasión que cala y deja huella.

Entonces, esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, ocúpate por dar el regalo más valioso. Ese que te exige crecer en tu capacidad de dar de ti mismo. De ser una persona extraordinaria. Un ser de luz, lleno de amor, cuya sola presencia ilumina a los que están a tu alrededor. Y que a la vez les da alas para crecer, dar y amar en reciprocidad.

Finalmente tú eres el regalo más preciado. Es tu pureza de espíritu. Es la belleza de tu alma. Es la esencia de tu amor que transforma, que ilumina, que distingue, que trasciende y que perdura.

En resumen

En esta Navidad no te preocupes por dar el regalo más caro, sino por dar el más valioso. Crece en tu capacidad de darte a los demás. Enciende la magia del amor fuerte y sincero y pon al mundo a vibrar.

Feliz Navidad. Merry Christmas. Y Joyeux Noël.

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¡Este es el hábito más importante de mi vida!

Hoy te quiero hablar del hábito de oro, probablemente el hábito más importante de mi vida e invitarte que tú también lo practiques.

Para ello te he preparado tanto un pequeño video al igual que el comentario que paso al aire en el noticiero de Radio Red. Incluyo las ligas al final del comentario.

EL COMENTARIO

Inicio todos los días con lo que yo llamo la hora dorada. Es mi hora. Mi tiempo sagrado para cultivar mi mente, cuerpo y espíritu.

La hora dorada consta de tres actividades: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación. Y la llamo la hora dorada porque estas tres actividades, hechas con regularidad, nos ayudan brillar.

Empecemos con la lectura. Simplemente 20 minutos de lectura diaria.

Leer es una ventana al alma de las personas más extraordinarias del mundo. Hermano y hermanas que modelan, ilustran e inspiran. Hay tantos buenos libros. Simplemente te recomiendo escoger tu lectura con cuidado y buscar libros que te llenen de ánimo, esperanza y visión.

Los libros nos permiten descubrir un mundo de nuevas posibilidades que acelera nuestro crecimiento personal y profesional.

Además, aunque leer 20 minutos diarios, no parece como mucho tiempo, si lo hacemos con regularidad a lo largo de un mes habremos leído un total de 10 horas. Así es, 10 horas que equivale a uno a dos libros al mes. Imagínate leerte de 12 a 24 libros al año. Este simple hecho te convertirá en una de las personas mejor preparadas en tu ámbito personal y profesionalmente.

Ahora hablemos del ejercicio. Arrancar nuestro día con 20 minutos de ejercicio es algo sensacional. El cuerpo no fue hecho para ser sedentario. Con 20 minutos de ejercicio diario nuestro cuerpo estará más fuerte y sano. Y nuestra mente más lúcida y atenta.

Yo inicio con unos cinco minutos de ejercicios de estiramiento. Alzar los brazos al cielo. Tocar las manos al piso. Girar el cuerpo suavemente de lado a lado. Todo el tiempo respirando lento, profundo y pausado.  Delicioso.

Después hago unos 10 a 15 minutos de ejercicio aeróbico. Cosa sencillas como sentadillas, lagartijas, y abdominales. Súper estimulante. Y termino parado de cabeza. ¿Porqué de cabeza? Porque me hace recordar la importancia de los hábitos. La gente te ve parado de cabeza y dice que es algo extraordinario, sin embargo no lo es. Pararse de cabeza es algo sencillo que todos podemos aprender a hacer. Por lo tanto pararse de cabeza no simplemente irriga el cerebro, sino que nos recuerda que las cosas sencillas hechas con disciplina transforman lo ordinario en extraordinario.

Finalmente, viene la meditación. La gente te va ahí sentado aparentemente sin hacer nada y sin embargo lo que sucede en nuestro interior durante la meditación es una de las disciplinas más importantes que podemos tener.  Es un ejercicio que nos permite tomar control de nuestra mente y emociones y desde un plano superior poder determinar como vamos a reaccionar ante cada estímulo que entra a nuestra vida. Y esto es crucial, porque sin esta disciplina carecemos de lucidez, y somos un poquito como papalotes en el viento reaccionando sin cause a todo lo que llama nuestra atención. La meditación es una disciplina que nos permite separar la emoción de la razón para poder ver la vida con ecuanimidad y escoger con mayor claridad el camino que conducirá a una vida más exitosa, plena y feliz.

En resumen. Te invito a acompañarme en esta extraordinaria aventura que es la vida y a desarrollar el hábito de oro que te ayudará a tomar mayor control de tu mente, cuerpo y espíritu. Inicia tu día dedicándote tiempo de calidad. Practica la hora dorada: 20 minutos de lectura, 20 minutos de ejercicio y 20 minutos de meditación.

Ahora, a lo mejor tu estás pensando, ¡oye Mac, yo no puedo dedicarle una hora diaria a esta disciplina!

Está bien. Te la pongo fácil. Inicia con 5 minutos de lectura, 5 minutos de ejercicio y 5 minutos de meditación. No me vas a decir que no puedes encontrar 15 minutos al día para ti. Aquí el asunto es darte la oportunidad de crecer.

Te quiero pedir un gran favor. Tú mereces una vida más próspera, plena y feliz. Inténtalo. Dale un mes. Dedícale 15 minutos diarios a ti y veras como tu vida empieza a florecer.

Bueno es el comentario y hoy. Y como siempre me despido recordándote que tú eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Aquí está la liga para ver el video y al comentario transmitido el 29 de abril 2015 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red. 

Mensaje de Navidad 2014: Respira e inspira el amor celestial.

Como es Navidad me gustaría invitarte a soñar y a olvidarte por un momento de que eres un ser tan racional.

Esta Navidad quiero que te dejes seducir por la imaginación. Respira. Inspira el amor celestial.

María y Jesús

Vamos a hacer un ejercicios donde tu te Imaginas que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos y que ella te lo pasa para que tú lo puedas arrullar.

El nacimiento de Jesús nos invita al amor. A dejar nacer en cada uno de nosotros la esencia de su ser y a reconocer que somos parte de algo maravilloso.

La imagen del niño Jesús dispara la felicidad y hace nacer en nosotros la grandeza de nuestra humanidad.

Dios está tan cerca. Simplemente hay que bajar la guardia y dejarnos querer y el niño Jesús es el vehículo ideal.

Por lo tanto te invito a hacer el siguiente ejercicio conmigo para celebrar la Navidad. Sólo requiere no tomarse tan en serio para poder recordar y convocar el espíritu infantil de la sorpresa y el deleite ante la magia de vivir.

Entonces, empecemos. Respira. Inspira el amor celestial. No tengas miedo, déjate amar.

Enfócate en tu corazón. Siente como se abre y expande de él una luz radiante de gran alegría. Agradece estar vivo. Y agradece esta nueva vida que nace este día.

Ahora te voy a pedir que dejes volar tu imaginación. En el ojo de tu mente visualiza nuevamente que estás frente a María que tiene al niño Jesús en sus brazos. Respira e inspira el amor celestial. Te extiende al niño Jesús. Sonríe. Tómalo en tus brazos y llévalo a tu pecho y arrúllalo con ternura y con todo tu amor.

La imaginación es la puerta a la comunicación divina. No tengas miedo de abrir tu corazón. De dejar entrar en él la locura divina. De arriesgarte a vivir la iluminación.

Se valiente. Desatado. Maravillado del milagro de estar aquí. De ser testigo protagonista de la fiesta de vivir.

Respira. Inspira es amor celestial.

Sigues con la criatura en tus brazos. Sonríele. Mira en sus ojos. Que pureza. Es como mirar en la inmensidad del cielo y percatarse que vivimos en un universo inteligente. Su mirada toca la profundidad de tu alma y tu conmueve. Es una delicada sinfonía de alegría y compasión.

Y su madre, tu madre, mi madre, observa feliz. Es la fiesta de Navidad. Es la fiesta de la unión. Es la fiesta de las fiestas. Es la fiesta del amor.

Tanto amor. Tanto amor si simplemente abrimos el corazón. Ábrelo, ábrelo, ábrelo YA. Arrulla al niño de la Navidad. Es tu hijo, es tu hermano, es tu padre y señor. Es tu complice y tu amigo, tu confidente y mentor.

Ábrete, ábrete, ábrete YA. Respira. Inspira el amor celestial. Expira el miedo. Déjate amar.

Ahora intercambia lugares con el niño Jesús, y regrésaselo a María. Ella te toma en sus brazos y te lleva hacía si. Te arrulla en su pecho. Déjate ir. Déjate ir. Y siéntete seguro y muy, muy feliz.

Feliz Navidad.

Escucha aquí el comentario transmitido el 24 de diciembre 2014 en el noticiero La Red de Radio Red con Sergio Sarmiento y Lupita Juárez.

Servir o sufrir. ¡Tú decides!

Hoy quiero hablar de la paradoja de la vida. De como por un lado podemos ver la vida como un botín que está ahí para servirnos. Y como por el otro lado podemos ver la vida como una inmensa responsabilidad que conlleva a servir y a dar más que lo que que recibimos.

¿Cuál es la mejor postura? Este es mi punto de vista.

Al nacer somos bendecidos con el regalo de la vida y con la gran responsabilidad de hacer buen uso de ella. Nos anteceden 3800 millones de años de evolución que se manifiestan en nosotros. En cada uno de nosotros. Tú y yo somos la más pura expresión de la creación. En ti y en mi se  manifiesta lo último, lo actual, lo más bello y revolucionado.

El asunto es que la vida, el universo, Dios, o como lo quieras llamar, tiene su agenda y lo queramos o no, tú y yo somos parte de ella. Y dependiendo de cómo actuamos nos haremos acreedores a alegría, salud y bienestar o a dolor, llanto y desesperación.

El amor es probablemente la mayor paradoja del mundo y el concepto peor entendido de todas. Se nos ha hecho pensar que el amor es una característica del débil. Se asocia con el aferrarse a otro y perder la cabeza, consumirse en la pasión y después encontrarse con que todo, todo fue una ilusión. Pero eso no es amor sino egoísmo porque no está fincado en el deseo de dar sino de recibir, lo cual sin duda consume, debilita y destruye.

El amor, el verdadero amor no es egoísta, sino magnánime. Busca servir, no servirse. Decía el gran general francés Napoleón Bonaparte que una de las grandes lecciones que había aprendido en el campo de batalla era que el espíritu siempre vence a la espada. Era como si el universo conjuraba todo su poder detrás del que cree, del que ama, del que lucha por algo más grande que él o que ella.

Un día el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton conoce a La Madre Teresa de Calcuta y le pregunta: “Madre, que tanto hay que dar” a lo que ella responde, “hasta que duela”.

El amor, el verdadero amor no es débil sino tremendamente fuerte y poderoso. Vemos cómo en un mundo envuelto en el miedo, la confusión y la violencia el amor ha servido como blindaje para grandes personajes de la historia como Mahatma Gandhi y Viktor Frankl. Su amor por servir logró neutralizar el miedo y la confusión de sus agresores e hizo que aun ellos desearan que su luz no dejara de existir.

En el caso de La Madre Teresa de Calcuta la paradoja es aún mayor, porque el blindaje de amor no era en contra otros seres humanos, sino en contra las bacterias y los microbios portadores de terribles enfermedades. En su caso ella podía estar en medio de la gente más enferma del mundo y su amor por servir, le servía como escudo para no contagiarse.

Y este escudo está a la mano no únicamente de grandes personajes como Gandhi, Frankl y La Madre Teresa, sino que también está a la mano de gente común y corriente como tú y yo, pero hay que aprender a activarlo.

La regla es sencilla: El que sirve, sirve. Todo es uno. La gota se funde con el mar y el mar se funde con la gota.

Venimos a la tierra para aprender, amar y servir y la vida bien vivida es una bendición y un regalo. Pero también la otra cara de la moneda es cierta. Al que hace caso omiso de la regla y no quiere servir sino servirse se saca “la rifa del tigre”. O servimos o sufrimos. O nos fortalecemos o nos debilitamos, enfermamos y morimos en agonía, tristeza y dolor. La vida no se anda con medias tintas. O se es o no se es. Y su rigor y esplendor es implacable.

Incluso como parte central de la paradoja de la vida está nuestro mismo cuerpo. Y aquí hay que preguntarnos: ¿Realmente es nuestro el cuerpo o es parte del instrumentario que la vida nos ha proporcionado y encomendado utilizar con respeto, para aprender, servir y ser feliz?

Y digo que el cuerpo es una paradoja porque si lo vemos a través de los ojos del ego, aparentemente nos imaginamos que el cuerpo es nuestro, que lo poseemos y que está aquí para servirnos. La paradoja es que creo que realmente es al revés. Nuestro cuerpo no es nuestro. Realmente nada es nuestro, todo nos es dado como instrumento para aprender, crecer y continuar la creación.

Y esto me hace recordar un chiste. Están dos amigos en el funeral de un hombre muy acaudalando. Y uno le pregunta al otro, “¿Oye y cuánto dejó fulanito de tal?” y el otro lo piensa un momento y le responde, “pues, lo dejó todo”. Pues si, por más que queramos llevarnos lo que hemos acumulado, no lo vamos a poder hacer.

Por lo tanto, hoy quiero proponerte una nueva forma de ver al cuerpo y a fin de cuentas una nueva forma de ver la vida. En vez de ver el cuerpo como algo que poseemos y que existe para servirnos, te propongo que le demos la vuelta y que nos imaginemos que el cuerpo no nos pertenece, sino que es una encomienda que la vida nos ha hecho y que nos pide que lo cuidemos, lo desarrollemos y lo utilicemos para ayudarnos a crecer en nuestra labor de amor.

Decía Leonardo da Vinci que los sentidos son los vicarios del alma y tenía todo la razón. Cuando nos abocamos a servir a nuestro cuerpo sucede algo maravilloso. Nuestro cuerpo nos regala lucidez, fuerza, belleza y pasión. Nos dota de un vehículo digno de los dioses para transcurrir por esta tierra. Una carroza hermosa que brilla radiante de salud y se transforma en un imán que atrae hacia si gente bella y oportunidad.

El cuidado esmerado del cuerpo nos enseña los fundamentos de una vida significativa, próspera y feliz. Aprendemos al cuidarlo el valor de la constancia que crea buenos hábitos y cómo estos hábitos conducen a la maestría y a la realización.

Y no termina ahí. Cuándo dejamos de ver el cuerpo como algo aislado del mundo y lo empezamos a ver como una parte integra de la creación, sucede algo mágico. La gota se funde en el mar y el mar se funde en la gota.

De pronto esa angustia existencial que nos estresa, que nos causa dolor de cabeza, cansancio y desánimo, desvanece. Baja nuestra presión sanguínea y suben nuestras defensas. Dejamos de dar vueltas en la noche sintiéndonos indefensos y desamparados. La voz crítica en nuestra cabeza se acalla y dejamos de ser tan irritables y explosivos. Incluso al sentir como el cuerpo se funde en el mar de la sabiduría universal, el miedo al fracaso se mitiga, suba nuestra autoestima y entramos en una espiral ascendente y constructiva.

Sin duda la vida es una paradoja. Entre más nos queremos afianzar, más resbalamos. Y entre más nos abrimos y nos damos más crecemos.

En resumen.

Te invito a poner de cabeza muchos de los preceptos que tenemos. El amor no es una característica de la gente débil sino que es el fundamento de la fuerza más poderosa del mundo. Como decía Napoleón Bonaparte el espíritu es más poderoso que la espada y esto se ve claramente en Gandhi y Frankl.

Por otro lado es importante acabar de una vez por todas con el precepto de que la vida es un botín que hay que aprovechar. No, la vida no es un botín sino que es algo sagrado que hay que cuidar, desarrollar y hacer crecer y nuestro cuerpo es nuestro gran maestro que nos ha sido encomendado para enseñarnos el camino de la coherencia.

Finalmente, nunca hay que olvidar que venimos a la tierra para aprender, amar y servir o a sacarnos “la rifa del tigre”. Servimos o sufrimos. ¡Tu decides!

Escucha aquí el comentario transmitido el 17 de septiembre 2014 en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez en Radio Red.

¡Veintitrés disparos de estrés al día! ¿Cómo remediarlos?

Veo a mi alrededor una epidemia de estrés. Muchos seres humanos bien intencionados están buscando como enfrentar este sentimiento de malestar a través de recetas tan variados como tomar pastillas, cambiar su dieta, hacer ejercicio e incluso tomar clases de yoga. Lo lamentable es que muchas veces todas estas acciones no generan los grandes resultados esperados. Y me pregunté ¿Por qué? Por lo tanto me di a la tarea de investigar y encontré algunos nuevos puntos de vista sobre el fundamento del estrés que se me hicieron sentidos y que por lo tanto me gustaría compartirlos contigo.

Pero primero un poco de historia.

Hace casi 100 años el Dr. Walter B. Cannon de la Escuela de Medicina de Universidad de Harvard descubre un mecanismo innato de supervivencia en cada uno de nosotros que hoy conocemos como el reflejo de “pelear o huir”. Resulta que cada vez que nos sentimos amenazados se echa a andar provocando varios cambios físicos y hormonales en nuestro cuerpo para ayudarnos a enfrentar el peligro y mejorar nuestra capacidad de pelear o huir para salvarnos la vida.

Todo esto estaba súper bien mientras las amenazas en contra nuestra vida eran reales y esporádicas. Sin embargo, con el avenir de la vida moderna se estima que se estimula en nosotros el reflejo de “pelear o huir” unas veintitrés veces por día. Así es, veintitrés veces al día y esto no es nada bueno y es la base de lo que llamamos estrés.

Ahora, a lo largo de 3,800 millones de años de evolución la vida ha creado una serie de mecanismos compensatorios para que el cuerpo pueda recuperar su estado habitual de equilibrio y salud después de los disparos de adrenalina que genera el reflejo de “pelear o huir”. Y es en los años setentas cuando otro doctor de la Universidad de Harvard, llamado Herbert Benson lo descubre y lo llama la “respuesta de relajación”.

Realmente la naturaleza es extraordinariamente eficiente. Cuando se trata de un asunto de vida o muerte el cuerpo suprime todas las funciones que considera no indispensables. Entre estas están las funciones de nuestro sistema imuniológico que considera que no son prioritarias si de lo que se trata es de ayudarnos para pelear o huir por nuestra vida, y concentra toda su atención en darnos una gran inyección de adrenalina y fuerza para enfrentar el peligro eminente.

El asunto es que en la actualidad nuestra vida no está constantemente en peligro mortal y son todos estos veintitrés mini disparos de adrenalina diarios generados por el estrés que hay que aprender a controlar, antes de que sean ellos los que nos maten.

La belleza del descubrimiento del Dr. Benson es que nos enseña que dentro de cada uno de nosotros existe un botiquín de poderosos químicos que conforman la mejor medicina del mundo. Esta es capaz de repararnos a nosotros mismos, después de cualquier acontecimiento traumático. Tú y yo tenemos en nuestro cuerpo la medicina precisa para curarnos aun de los padecimientos más severos. Por ejemplo, todos los días generamos células cancerígenas y nuestro sistema inmunológico libera automáticamente los químicos precisos para rápidamente neutralizarlas.

El problema con el estrés de la vida moderna es no nos da tregua y el reflejo de “pelear o huir” se la pasa suprimiendo nuestro sistema inmunológico lo cual permite que cosas como estas células malignas se propaguen sin control. Por lo tanto para recuperar la salud tenemos que aprender a echar mano de la “respuesta de relajación” y ayudar a nuestro cuerpo a estar en un estado óptimo de salud.

El asunto es aprender a realmente escuchar a nuestro cuerpo.

Se nos ha enseñado a ver el cuerpo cómo algo casi ajeno a nosotros, sobre el cual no tenemos mucho control y que cuando empieza con sus achaques hay que ir a ver al doctor para que él o ella nos de la “receta mágica” para volver a estar bien. Si vamos con un medico tradicional nos prescribe algún medicamento o en caso extremo una operación. Y si vamos con un médico naturista nos receta dietas y ejercicio.

Sin embargo los últimos hallazgos científicos han encontrado que el manejo del estrés y de sus múltiples manifestaciones no es un proceso exclusivamente extrínseco sino también intrínseco. Esto es, no es algo que se soluciona simplemente de afuera hacía dentro tomando pastillas, cambiando nuestra dieta, haciendo ejercicio o practicando yoga, sino que es algo que también requiere solucionarse desde adentro hacía afuera a través de lo que llamaré “la mente medicinal” que opera la relación cuerpo-mente.

Resulta que todos los medicamentos, dietas y ejercicios del mundo no nos curarán si nuestra mente no está bien. Específicamente, además de un cuerpo sano hay que tener una mente sana y si existe algo que nos está causando un malestar emocional, pues entonces hay que enfrentarlo y resolverlo para alcanzar un auténtico estado de salud. ¿Suena lógico verdad?

El cuerpo no es simplemente una manifestación de lo que hacemos, sino sobretodo el cuerpo es una manifestación de lo que sentimos, pensamos, creemos. Para ser realmente saludables hay que alcanzar el delicado balance de cuerpo, mente y alma, que es algo profundamente personal. Se trata de aprender a fomentar la “respuesta de relajación” inherente en nuestro cuerpo y permitirle hacer su trabajo reparador.

Por lo tanto es importante entender que la relajación mental es tan o más importante que comer bien, dormir bien y hacer ejercicio. Me explico. Si estás en una relación tóxica, en un trabajo que atenta en contra de tu dignidad o te sientes vacío, no importa que tan saludable sea tu dieta, que tanto ejercicio hagas, si duermes tus ocho horas, o si sabes pararte de cabeza, tu cuerpo se está envenenando con estrés. No hay pastilla que te pueda recetar un doctor para curarte. Tienes que tomar control de tu vida para sanar.

Esto es, tienes que fijar límites, vivir de acuerdo a tu verdad, rodearte de un sentido de amor y propósito, y dedicarle tiempo a lo que amas. En el fondo tienes que amarte, no simplemente cuidarte.

La coherencia es una receta que exige valentía. Si estás en una situación que te afecta tu felicidad, tu dignidad o tu sentido de propósito, todo el sentido falso de seguridad que te da permanecer igual no te va a ayudar. Hay que amarse lo suficiente para cambiar.

Si no tienes el coraje de enfrentar de un tajo la situación tóxica que te está consumiendo, empieza por fortalecer tu “respuesta de relajación” creando pequeños espacios para ti que poco a poco te irán fortaleciendo, dandole más sentido a tu vida . Por ejemplo medita. Pinta. Canta. Reza. Le biografías. Busca a gente positiva. Ve a un club de la risa. Despabílate. O aun mejor ayuda a alguien más.

En resumen, el estrés es un mecanismo natural del cuerpo que se dispara cuando nuestra mente percibe que nos encontramos en peligro. Para combatirlo hay que aprender a fomentar la “respuesta de relajación” que es el gran antídoto con el cual la naturaleza nos ha dado.

Una vida sana se compone de un cuerpo sano, una mente lúcida y un espíritu agradecido. Entre el 60% y 90% de todas las enfermedades son producto del estrés. Por lo tanto la respuesta a nuestros achaques no está en lo externo, sino en lo interno. Asume hoy la responsabilidad por tu bienestar. Recétate la dura medicina de que nada, ni nadie lo puede hacer por ti y reconoce que la naturaleza ya te ha dotado de todo lo que necesitas para alcanzar la felicidad.

Simplemente hay que quererse mucho, escuchar la voz de nuestra intuición, tomar decisiones sensatas y vivir de acuerdo a nuestra verdad.

Ten un gran día.

Cómo convertir los propósitos de año nuevo en realidad

Te deseo un 2014 lleno de éxitos.

Y lo que es más, si me lo permites me gustaría poner mi granito de arena y compartir contigo este video que preparé especialmente para ti que explica una fórmula que me encanta para convertir los propósitos de año nuevo en una realidad.

Espero que te guste y siéntete libre de compartirlo.

Un fuertísimo abrazo.

TRANSCRIPCIÓN

Cómo convertir los propósitos de año nuevo en una realidad. Aquí está la fórmula de tres pasos:

-Paso número uno, Visión: Describe claramente lo que quieres.

-Paso número dos, Emoción: Visualízate ya disfrutando de ello.

-Paso número tres, Acción: Realiza diariamente una tarea que ayude a transformar tu visión en realidad.

Entonces, el secreto para convertir los propósitos de año nuevo en realidad simplemente consiste en realizar estos tres pasos a conciencia y entender que el pensar, visualizar y hacer requiere de dedicación y trabajo para hacerlo funcionar.

El gran escultor del renacimiento Michelangelo, decía que el riesgo más grande que corremos no es fijar nuestra meta demasiado alta y no alcanzarla, sino fijarla demasiado baja y lograrla.

Por eso hoy el primer día del año, que por cierto también es el primer día del resto de tu vida, te invito a soñar en grande. A imaginarte que vives en un universo inteligente que está diseñado para que seas exitoso si simplemente sigues una cuantas reglas: como ámate, cuídate, da más de lo que recibes y se agradecido.

Entonces empecemos con el ejercicio.

El primer paso es determinar una visión que realmente te motive, que te enamore y que te haga vibrar.

Por ejemplo ¿Cómo sería una vida que tu amaría vivir? Y hagámosle caso Michelangelo. Si le pedimos poco a la vida, la vida nos dará poco, pero si le pedimos mucho a la vida, la vida nos dará mucho. Por lo tanto hazte el regalo este año de pensar en grande y pedirle mucho a la vida.

Pregúntate ¿cómo sería mi vida ideal, esa vida que amaría vivir? Por ejemplo, cuál sería tu profesión. Quienes serían tus amigos o tu pareja. Cómo sería la relación contigo mismo. Cómo sería tu situación económica. Cómo estaría tu cuerpo y tu estado de salud.

Dónde vivirías. Y qué tipo de contribución harías a la sociedad.

Recuerda, aquí estás respondiendo a la pregunta “¡Cómo sería mi vida ideal!” imagínate ¿Qué harías si supieras que no podías fracasar?

Ahora, para que funcione este ejercicio hay que hacerlo correctamente.

Busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente  y permítete entrar en contacto con La Inteligencia Universal. Se trata de abrir el diálogo con ella, preguntarle desde el fondo de tu corazón consejo y escuchar atentamente su respuesta.

Recuerda que tú eres único. Si Dios, La Inteligencia Universal, La Providencia, o como la quieras llamar, te dio vida es porque tu eres importante. Y al entrar en diálogo con ella te ayudará a entender cuál es tu propósito y que tienes que hacer para lograrlo.

El asunto es hacer el ejercicio a conciencia. E ir dialogando con La Inteligencia Universal acerca de cada uno de los ejes fundamentales de tu vida y cómo se verían en su máxima expresión.

Pregúntale acerca de tu profesión, tu salud, tus relaciones, tu crecimiento personal, tus finanzas, tu contribución al mundo y tu vida espiritual.

Escucha y visualiza como sería TU vida ideal y después apuntalo en una libreta.

Ve haciendo este ejercicio a lo largo de varios días hasta que llegues a una definición clara de la vida maravillosa que te corresponde.

Entre más específico puedes ser en tu descripción mejor. Por ejemplo, si te imaginas un asenso en el trabajo o en una nueva profesión visualiza cómo es tu vida en esta nueva realidad. ¿Cómo te comportas? ¿Qué ha cambiado de ti? ¿Eres más atento, más cercano, más asertivo?  Visualiza y apunta.

Redacta tu visión con lujo de detalle como si le estabas escribiendo una carta a un gran amigo y reescríbela las veces que sean necesarias hasta llegar a una versión que te motive profundamente.

Paso número dos: Emoción

Ahora que ya tienes redactada tu visión ha llegado el momento de visualizarla, interiorizarla y hacerla vibrar en ti.  Lela todos los días al levantarte y antes de dormir.

Convierte esta lectura en un rito. En un acto de reverencia y respeto hacia tus anhelos más profundos. La clave es leerla con emoción y sentir el placer de ser, crecer y vivir aquello que te corresponde.

Este ritual, si lo haces con fe, te llenará de la energía y el entusiasmo que requieres para desarrollar la confianza en ti mismo para alcanzar tus sueños.

Finalmente el paso número tres: La acción

El mundo está lleno de gente bien intencionada que desea y visualiza la vida que quiere pero que no la alcanza. El problema es que no han entendido una de las  leyes fundamentales del universo, que es que por cada acción hay una reacción opuesta y equivalente. El pedir no es suficientes. El deseo atrae hacia ti las cosas que quieres, pero se requiere de la acción para poder materializarlas.

Por eso, para que tus propósitos de año nuevo y de una vida maravillosa se conviertan en realidad necesitas tomar todos los días un paso hacia su realización. ESTA es la clave del éxito. Define, visualiza y ejecuta. Se constante y mantén abierto el diálogo con Dios que te ira guiando paso a paso en las acciones a tomar.

Creo que es evidente que esta estrategia implica trabajo. Porque ahora, además de todas tus obligaciones, que lejos de descuidarlas, las tienes que hacer cada día mejor,  ahora tienes la tarea adicional de forjar la vida que amas. La buena noticia es que el trabajo duro no mata, sino que dignifica, fortalece y da sentido a la vida.

Entonces recapitulando.

La vida que deseas te está esperando con los brazos abiertos. Para alcanzarla simplemente tienes que seguir los tres pasos que describí.

Primero tienes que pensar en grande e imaginarte cómo sería una vida que amas. Luego tienes que ponerlo por escrito y escribirlo y reescribirlo tantas veces como sea necesario hasta que sientas que está perfecto.

El segundo paso es leer tu visión diariamente. 

Visualizarla. Imaginarte que esta es tu vida y que YA la estás viviendo. Y no se trata de simplemente leerla, sino que tienes que inyectarle emoción, pasión y alegría y leerla llena de fe, esperanza y entusiasmo para prepararte mental y emocionalmente para hacerla tuya. Estas es una parte central del éxito. Esta emoción que generas te alimentará y te dará la fuerza y la confianza en ti mismo para enfrentar cada día con determinación.

Finalmente vas a tener que actuar decididamente. Cada día necesitas tomar un paso en la dirección de tu sueño para que La Inteligencia Universal se active y te acerque las cosas que necesitas para convertirlo en realidad.

Entonces, feliz año y  a trabajar!!!

Y Recuerda que tu eres grande y que la vida exige tu grandeza.

Video mensaje de año nuevo 2014

He preparado un video mensaje de año nuevo para ti. ¡Felicidades!

http://www.youtube.com/watch?v=9_1M0oQAgRE&feature=youtu.be

TRANSCRIPCIÓN

Está por concluir el 2013. Un año que algunas personas dicen no cumplió con sus expectativas. Por lo tanto hoy quiero hacer una reflexión de año nuevo sobre la gratitud y porque hay que fortalecer nuestro ánimo para construir las oportunidades que queremos.

Quejarse es algo muy peligroso. Vivimos en un mundo de expansión que está creciendo constantemente buscando añadir valor, afirmarse y florecer. Y el quejarse  crea desánimo, que inhibe el crecimiento, que a la vez alimenta el miedo y aumenta la frustración.

Y probablemente lo más pernicioso del desánimo es que se alimenta de si mismo y propicia y fortalece específicamente aquello que nos está desanimando. Imagínate,es una dinámica que nos drena de  nuestra fuerza vital utilizándola para darle vida a aquello que no deseamos.

Sin duda un escenario nefasto.

Y es precisamente en estos momento de adversidad cuándo más necesitamos echar mano de la fuerza más poderosa de universo: el poder de la gratitud.

Permíteme explicar. Ante la adversidad podemos tomar una de dos posturas. Podemos tomar una postura de desánimo dónde nos imaginamos que vivimos en un mundo hostil de escasez o podemos tomar una postura de agradecimiento donde nos imaginamos que vivimos en un mundo de abundancia y oportunidad.

Probablemente uno de los ejercicios más difíciles que existe es tener fe en la fuerza creadora de la vida y alimentarnos e inspirarnos de ella cuando estamos inmersos en el letargo del desánimo creado por una fuerza colectiva de negatividad.

Sin embargo, si queremos salir adelante y  construir una vida, una sociedad y un país próspero, no hay otra solución.

Te invito a hacer un ejercicio conmigo:  comparemos la dinámica del desánimo con la dinámica de la gratitud.

El desánimo es un cáncer social que hay que extirpar de raíz. Está alimentado por cada individuo que renuncia a su derecho de creer, crecer y crear. Y esta fuerza negativa es tremendamente nociva. Hay que entender que el desánimo no soluciona nada. Simplemente nos hace sentir miedo e impotencia dándole un poder inmerecido a las fuerzas que no deseamos, ayudándoles a enraizarse aun más.

La gratitud es justamente lo opuesto. Es poderosísima porque nos relaciona con la misma escénica expansiva de la vida que está diseñada para que seamos exitosos. Entre más desarrollamos la gratitud, más crece nuestra fe y con ella nuestra confianza en nosotros mismos.

Otro aspecto fundamental de la fe es que contrarresta el miedo. Al operar desde una postura de abundancia en vez de escasez uno está más abierto y dispuesto a compartir con los demás, lo cual nos abre para poder ver y capitalizar un sin fin de  oportunidades ganar-ganar que brinda la vida.

Y hablando de las bondades que genera la fe, siempre me ha maravillado la coraza que le da la fe a la gente que vive una vida con propósito y agradecimiento, como fue el caso de la Madre Teresa de Calcuta, que podía vivir en medio de gente con las enfermedades más contagiosas y no contagiarse de ellas.

Detengámonos a reflexionar sobre esto. Imagínate un momento que vivimos en un universo inteligente, dinámico y creativo que ayuda y protege a los que enfrentan la vida con propósito y agradecimiento.

Imagínate que la dinámica de la vida conspira a nuestro favor para darnos lo que necesitamos para proseguir en nuestra construcción de un mundo mejor.

Imagínate si esto es cierto, el poder que tenemos para generar riqueza al simplemente transformar nuestro paradigma de uno de escasez por uno de abundancia.

Sigamos con el ejemplo de La Madre Teresa o de cualquier persona que se enfrenta a la adversidad con agradecimiento y fe. Si efectivamente su pensamiento positivo les puede blindar en contra de contagiarse de víruses más mortales, que no podrá hacer frente al desánimo.

Por lo tanto, hoy te invito a unirte a mi para hacer un ejercicio de coherencia y de gratitud en este momento que dejamos atrás el 2013. El año que concluye no ha cumplido con las expectativas de crecimiento económicas que se proyectaron en enero pasado. Dejémoslo en su lugar, en el pasado.

Ahora es el momento de retomar fuerza y agradecer que seguimos en pie. Entender que el regalar nuestro presente y futuro al desánimo es un acto de ignorancia. Y digo ignorancia en el sentido literal de la palabra de ignorar el efecto nocivo que produce en nuestra capacidad para sobresalir.

El asunto es que existe otra realidad. Una de ánimo y propósito que conduce hacia la riqueza. Una realidad que alimenta. Una que dignifica. Una que le da sentido a la vida. Y una que es una fuerza mucho mayor.

Entonces hoy te invito a cargar tus pilas haciendo un ejercicio sobre todo lo bueno que hay en tu vida y dando gracias por ello. Hazlo diariamente durante la próxima semana y coméntenlo con tus amigos y familiares.

Empecemos por cambiar nuestro discurso, y buscar lo que está bien y sobre ello empezar a fortalecer nuestro ánimo para ver, construir  y atraer hacia nosotros las oportunidades que harán del 2014 un año extraordinario.

Te mando un fuerte abrazo. y ¡Feliz año nuevo!