Mensaje Inicio 2015: ¡Tú y yo tenemos que fortalecer el tejido social!

Al iniciar el 2015 hay muchas cosas en el entorno que no te gustan ni a ti, ni a mí. Cosas que pesan sobre la conciencia colectiva e individual y que provocan un sentimiento de desánimo e impotencia. La pregunta es, qué podemos hacer al respecto.

Hoy te quiero proponer una alternativa desde mi óptica muy personal. Hoy te invito a fijar nuestra atención en lo que podemos cambiar en nosotros y en nuestras empresas.

La verdad es que tenemos mucho más poder de lo que nos imaginamos para cambiar lo que no nos gusta, si simplemente nos exigimos poner el ejemplo.

Al convertirnos en personas que no se dejan vencer ante la adversidad y que por lo contrario la utilizamos para fortalecernos y exigirnos aun más, damos un ejemplo que arrastra, que inspira y que motiva a la acción. Por lo tanto, para cambiar lo que no nos gusta en nuestro entorno, hay que empezar por ser aquella persona que deseamos ver en los demás.

Todo en la vida parte de principios. Por lo tanto, me gustaría compartir dos contigo para convertirte una persona ejemplar. El primero es que hay que estar fuertes y sanos. Por lo tanto hay que tomar en serio nuestra condición física y cuidar nuestra salud. El segundo es que para poder poner el ejemplo, tenemos que convertirnos en personas cada vez más valiosas para nuestro clientes, familias y sociedad, por lo tanto también tenemos que tomar en serio y dedicarle tiempo a nuestra formación profesional.

Ahora, si somos empresarios es indispensable inyectarle vida al negocio. Hay que darle un sentido trascendente que explica porque existimos y cómo añadimos valor real profundo y duradero a nuestros clientes, empleados y sociedad. Son los valores y la visión de futuro compartida que se convierten en el vínculo que le da sentido al trabajo. Son los valores y el sentido de trascendencia  que inspiran a los colaboradores a dar lo mejor de si mismos y a cuidar la empresa como si fuese suya.

Y es aquí donde surge la magia. Al integrar a personas fuertes en empresas coherentes se establecen las bases para una gran nación. Es un verdadero ganar-ganar-ganar que contagia de esperanza a la sociedad y motiva a los clientes a favorecer a las empresas coherentes que les permiten a ellos también ser parte de la solución.

Además al convertirte en una empresa que ejemplifica los principios de resiliencia, crecimiento, propósito y visión motivas a otros empresarios a hacer lo mismo. Y una persona a la vez, una empresa a la vez, se ira sumando, construyendo y fortaleciendo una conciencia colectiva de propósito, alto desempeño y unidad que transformaran a México en el país de primer mundo que todos deseamos.

Sé que la situación está difícil. Sé que hay fuerzas adversas. Sé que nos va costar trabajo. ¿Pero hay otra salida? Es el momento de crecer al reto. Es el momento de trabajar dentro del ámbito donde tenemos la capacidad te influir. Es el momento de fortalecer el tejido social.

En conclusión.

Hay que empezar por fortalecernos individualmente. Tomar responsabilidad por nuestra formación profesional, por nuestra salud y por no dejarnos vencer por la adversidad.

También, hoy más que nunca, necesitamos hablar de valores en nuestras empresas y fortalecer el tejido social dentro del ámbito en el cual tenemos una injerencia directa. Este es el momento en el cual, desde el presidente de la empresa hasta el último empleados tienen que compartir el sentido trascendente del trabajo y asumir su responsabilidad para trabajar duro, crecer, y juntos prosperar como individuos, empresa y sociedad.

Ya inició el 2015. Les invito a que hagamos de él, el año del despegue. El año en el que enfrentamos las ideas que nos estaba desanimando y encontramos como enfrentarlas desde una nueva óptica. Una óptica de un optimismo realista, donde cada uno de nosotros, desde nuestras respectivas trincheras, trabajamos duro poniendo el ejemplo que fortalecerá el tejido social. Un ejemplo de tenacidad, resiliencia, colaboración y valores sobre los cuales edificar la gran nación que necesitamos.

Escucha aquí el comentario que transmití el 6 de enero 2015 en el noticiero la Red de Radio Red. 

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Cómo hacer resoluciones de año nuevo que funcionen

¡Feliz Año 2013!

En este podcast explicamos por qué las resoluciones de año nuevo basadas en afrontar nuestras carencias no funcionan y compartimos contigo un pequeño ejercicio para establecerlas en base a tus éxitos y fortalezas para aumentar exponencialmente su probabilidad de éxito.

Escucha aquí el mensaje transmitido en el noticiero de Sergio Sarmiento y Lupita Juárez el 2 de enero del 2013

Transcripción

Este inicio de año me gustaría invitarte a hacer un pequeño ejercicio para cambiar como normalmente establecemos nuestras resoluciones de año nuevo para arrancar el 2013 lleno de fuerza, determinación y alegría. Se trata de establecer nuestros objetivos basados  en lo que hicimos bien en el 2012 más que en el reclamo de lo que no hicimos el año pasado y que ahora, este año debemos hacer.

La nueva ciencia del comportamiento ha encontrado que la mayoría de nosotros no cumplimos con nuestras resoluciones de año nuevo porque el establecer metas en base a  reclamos y deficiencia no es efectivo. El ponernos a pensar en todo lo que NO logramos durante el año y que el año entrante SI lo vamos a hacer, es una práctica contraproducente, porque tiene sabor a fracaso, regaño, e imposición que a nadie nos gusta.

Hay que dejar atrás estas promesa vacías de que ahora SÍ el próximo año va a ser diferente. Ahora SÍ voy a ir al gimnasio, ahora SÍ voy a comer sano, ahora SÍ voy a controlar mi temperamento, ahora SÍ, ahora SÍ. ¿Y qué pasa?  Pues al centrarnos en nuestros desaciertos, en nuestros fracasos y en nuestras debilidades más que en nuestras fuerzas, virtudes y esperanzas estamos partiendo de un punto de debilidad. Y nos estamos programando nuevamente para fracasar. Imagínate si partimos de una posición de que en el pasado no pudimos, pues es realmente una batalla cuesta arriba poder hacerlo ahora.

Por eso este año te invito a poner de cabeza las antigua práctica de las resoluciones de año nuevo para hacer algo que realmente funcione y que nos de ánimo para enfrentar el 2013 con fuerza, determinación y alegría.

Imagínate que pasaría si en vez de partir del ámbito del reclamo y del reconocimiento de nuestros desaciertos, partiéramos de una postura de fuerza y de confianza. En vez de ver lo que no logramos y querer darle carpetazo al año que pasó, ahora buscamos todos los aprendizajes que nos dejó. Todas las cosas buenas que nos dio. Y nos concentramos no en lo que hay que cambiar, sino lo que hay que fortalecer.

Todo cambia cuando partimos del reconocimiento de nuestras fuerzas. De identificar lo que hemos hecho bien y de reenmarcar lo que no salió bien como una oportunidad para crecer. Piensa en esto: El simple hecho de que tú siguen aquí en el 2013 significa que sobreviviste a todos esas calamidades del 2012. Qué tú eres más fuertes que ellas. Pregúntate ¿Qué regalos ocultos te brindaron las desgracias? ¡Pues resulta que muchas veces las experiencias más duras de nuestras vidas son las que más nos forjan y desarrollan nuestro carácter!  Si, estás también hay que agradecerlas y estar orgullosos de nosotros que somos capaces de tomar estas lecciones duras de la vida y transformarlas en grandes lecciones de crecimiento.

Por lo tanto para arrancar este año con fuerza, determinación y alegría empecemos por identificar todas las cosas buenas del año pasado dedicándole tiempo de calidad para enaltecerlas. Para ello te invito a abre un cuaderno de reflexión para este año, donde empezarás por reconocer y agradecer todo lo bueno del 2012.

Para darle estructura a la tarea piensa en los cuatro grandes ejes de la vida: Crecimiento personal, familia y amigos, desarrollo profesional y vida espiritual. Dedícale por lo menos una página a cada uno.

Empieza por reconocer tu crecimiento personal. Pregúntate ¿Qué hice el año pasado que me ayudó a crecer?  No estoy hablando únicamente de grandes acontecimientos, sino de esas pequeñas grandes batallas diarias que sólo tú sabes lo importante que son y que en ese momento te hicieron sentirte orgulloso de ti.

Posiblemente en algún momento enfrentaste un miedo que te venía paralizando y que por pequeña que hubiese sido esa victoria te hizo avanzar en la dirección correcta.  A la mejor  te controlaste en una situación en la cual normalmente se te botaba la canica y sentiste el orgullo de haber tomado el control de tu vida.  Piensa ¿Cuáles son esos pequeños momentos de grandeza del año pasado donde creciste emocional, física o mentalmente. Posiblemente leíste un libro que te ayudó a descubrir algo nuevo e importante acerca de ti y de la vida o tomaste un curso que te ayudó a crecer personal o profesionalmente. Recorre el año y recuerda. Disfruta el ejercicio. Después apunta todos esos pequeños grandes momentos. Posiblemente hubo ocasiones que hiciste ejercicio. Fuiste de caminata al bosque. Jugaste fut con los amigos o tomaste una clase de aerobics o de yoga.

Aquí no se trata de leerte la cartilla. De determinar si cumpliste cabalmente con tus resolución del año pasado. El pasado ya pasó y el reclamarte que no tuviste toda la disciplina del mundo a estas alturas del partido no sirve de nada. Lo que hay que hacer es recordar los momentos bellos. Esos momento en los cuales SÍ lo hiciste y el sentimiento de bienestar que te dio, porque son estos sentimientos de logro que nos dan ánimo para proseguir.

Ahora, detente un momento a pensar en las personas que quieres y amas y en los momentos más cercanos y alegres que tuviste con cada uno de ellas a lo largo del año pasado. ¿Cuáles fueron? A la mejor, si tienes hijos, ayudaste a uno de ellos con una tarea y todavía ves con el ojo del corazón la forma en la cual te miró con esos ojitos brillantes llenos de agradecimiento y admiración. Posiblemente tuviste una plática profundo con un amigo o amiga que te ayudó a crecer y a enfrentar la vida con más aplomo o alegría. O a la mejor en un momento crítico tú estuviste ahí para él o para ella o ella o él estuvo ahí para ti. También pregúntate ¿qué nuevas personas han entrado a mi vida en este último año o que relaciones he revivido o fortalecido? ¿Quienes han sido las personas que me han ayudado a crecer más durante el 2012? ¿Quienes fueron luces en mi vida por la cual estoy agradecido y feliz? Piensa, disfruta y apunta. ¿Que puedo hacer para fortalecer el buen camino este año?

Sigamos con el trabajo. Pregúntate ¿qué logramos en el 2012? Nuevamente, piensa en las pequeñas grandes victorias. ¡Hay tantas! Un compañero o compañera que apoyaste y que gracias a ellos fortaleciste la relación y la mística del trabajo. Un cliente desesperado que ayudaste y que le hicimos su día. Un nuevo proyecto que lanzaste. Una venta difícil que cerraste. !Hay tantos pequeños grandes momentos! Toma el tiempo para reconocerlos. Saboréalos. Apúntalos y siéntete orgulloso de ti porque lo que tú haces es importantes y porque tú haces una diferencia.

Finalmente detente a revisar tu crecimiento espiritual. ¿Qué aprendiste el año pasado? Posiblemente tuviste momentos en los cuales enfrentaste tu ego y creciste en tu capacidad de dar. A la mejor apoyaste una causa noble. Regalaste tiempo o dinero a un orfanatorio u asilo o rescataste a un perrito o gatito de la calle. O a la mejor no. No importa. Lo importante es entrar en contacto con tu corazón y sentir su llamado hacia la coherencia y la trascendencia y el reconocer que todos nacimos para para dar y servir.

Ahora si, armados del reconocimiento  de todos los regalos que la vida te brindó en el 2012 es el momento de hacer tus propósitos del 2013 desde la óptica de tu ser más elevado. Establece cómo vas a presentarte ante la vida este año ofreciendo la mejor versión de ti mismo. No desde una óptica pequeña de reclamos inútiles y promesas vacías, sino desde el reconocimiento de tu grandeza, de que tú estas presente hoy, aquí y ahora enriquecido de un 2012 que te llenó de fuerza, determinación y alegría.

Elevemos la barra. Como decía Miguel Ángel Buonarroti, “el riesgo más grande que corremos no es fijar nuestra meta demasiado alta y no alcanzarla, sino fijarla demasiado baja y lograrla”.

Para este 2013 te invito a soñar en grande. Pregúntate ¿Qué haría este año si supiera que no pudiese fracasar? ¡Ándale, apunta! ¡Eleva la barra! Reconoce tu grandeza. Te invito a saborear todos tus logros de año pasado y a utilizarlos como trampolín para alcanzar en este 2013 el mejor año de tu vida.

Feliz año.